Quindío todavía tiene tierra virgen

Quindío todavía tiene tierra virgen

8 de Febrero del 2012

Residencia en la tierra es una alegoría a la naturaleza hecha versos por el chileno Pablo Neruda y llevada a la realidad por un grupo de colombianos. El poemario de Neruda es una inmersión al surrealismo a través del lenguaje metafísico, es la exploración del yo que se hace realidad en una Residencia creada con puertas abiertas desde 2009 para todos los dispuestos a explorar su sensibilidad por la creación.

Montenegro (Quindío), a 1200 m.s.n.m es el sitio de reunión de artistas, escritores, investigadores, curadores y todos los interesados por el arte. En una casa campestre en medio del silencio, los paisajes y la luz natural se desarrollan obras y proyectos que permiten el diálogo entre las diversas culturas y generaciones. La Residencia de la Tierra es un escenario de encuentro que promueve la interacción como una forma de aprendizaje y crecimiento espiritual.

Diferentes procesos de creación artística: artes plásticas, literatura, música, cine, artes escénicas convergen en este lugar único en Colombia dispuesto a recibir en sus seis habitaciones a grupos heterogéneos de soñadores. Tres paisas, un barranquillero y un bogotano conforman el grupo anfitrión. Entre tranquilos cafetales Daniel Santiago Salguero, Pedro Nicolás Villegas, Fátima Vélez, Sebastián Cruz, Elena Landínez le dan la bienvenida a todos los interesados en la planeación y ejecución de diferentes proyectos, obras e investigaciones.

Residir en la tierra significa estar dispuestos a tolerar la diferencia, cooperar en el fomento de una sociedad proactiva y proponer ideas que apunten al desarrollo de proyectos. Así los residentes-participantes tienen la posibilidad de involucrarse de diferentes maneras, la primera es proponer un intercambio que puede ser: crear y realizar un taller en las instalaciones de la Residencia, llevar a cabo una investigación que alimente conceptualmente el proyecto de la Residencia, dejar un legado artístico o realizar un proyecto que involucre a la comunidad o al medio ambiente.

Igualmente, los interesados en hacer proyectos individuales pueden presentarlos en cualquier momento del año para que el equipo de la Residencia en la Tierra los evalúe y decida si son o no pertinentes. Al ser aprobados los residentes determinan el tiempo necesario para su realización, que puede estar entre dos semanas y tres meses. Cada uno debe correr con sus gastos o recurrir a alguna beca, en este caso, la Residencia de la Tierra puede asesorar y guiar esta búsqueda. Así mismo, todas las personas afines con el arte y la cultura interesadas en conocer procesos creativos e intercambiar ideas pueden hacer parte de esta gran familia.

 Una carpintería orgánica y un laboratorio de reciclaje son algunos de los ejemplos de auto-sostenibilidad que se llevan a cabo en esta finca antioqueña. La apuesta a la reinvención de un nuevo pensamiento se da gracias a la participación de personas locales y extranjeras que creen en la importancia de los recursos del planeta.

Descanso, auto-disciplina y aproximación amable con la naturaleza convergen en una alternativa que no espera más que ser una nueva opción de habitar el planeta. Residir es encontrarse con la tierra y a través de ella con nosotros mismos. El contacto con lo esencial puede ser posible en un espacio que admita la contemplación, la aproximación y la unión con eso que vemos lejos de nuestra realidad. El encuentro silencioso con la noche y las estrellas, el contacto con la tierra por medio de la cultivación y recolección de los alimentos, esas simples cosas a las Mercedes Sosa les cantaba hacen que nos encontremos con nuestra intimidad y le abramos la ventana a la creación.

Una tierra virgen que espera ansioso a todos los residentes del mundo.