Cambiando las balas por beats

Cambiando las balas por beats

19 de Febrero del 2013

Domingo 4 de julio de 2010. Seis de la mañana. Se llevaba a cabo en Medellín el Congreso Iberoamericano de Cultura. Andrés Medina, de 24 años, formaba parte de la logística del evento. Su labor era ir hasta el barrio El Salado, en la Comuna 13, para recoger unos equipos de sonido. Entonces se sentó en una esquina a esperar a un compañero que venía a ayudarlo. Se ubicó, sin advertirlo, en un espacio conocido como frontera invisible, una línea divisoria entre dos combos. Alguien que pertenecía a uno de los dos combos vio a un joven que no reconoció y le disparó por la espalda. Nunca investigó de quién se trataba, simplemente vio a un extraño y lo mató.

En la Comuna 13 de Medellín mueren en promedio siete personas cada día. A pesar de que la Secretaría de Seguridad de la Alcaldía de Medellín asegure que a la capital de Antioquia le faltan cerca de 3300 policías (como se lo dijo a El Tiempo Eduardo Rojas, secretario de Seguridad), Jeihhco no está de acuerdo y en lugar de esta solución violenta a la violencia, propone una pacífica, a través de la música y arte.

Jeihhco, de 27 años y proveniente del sector denominado Cuatro Esquinas, es un Hip Hopper y gestor cultural de la Comuna 13, en Medellín. Cuenta con una experiencia de más de diez años en el diseño y ejecución de proyectos sociales enfocados desde la cultura de la música Hip Hop y hace parte del equipo organizador del Festival Revolución Sin Muertos, una iniciativa cultural, política y social que desde el año 2004 dice con música: “No a la violencia”.

Andrés Medina Son Bata

Andrés Medina tenía 24 años cuando lo asesinaron.

Desde hace un año Jeihhco trabaja desde la que llamaron la Casa Morada, una casa ubicada en el barrio San Javier, uno de los 32  que existen en la Comuna 13. El nivel económico de esta zona es un poco mejor al resto de la Comuna:  de un total de 140.000 habitantes, el 80% es de estratos 1 y 2, y el resto se encuentra entre los estratos 3, 4 y 5. Este barrio, construido por el arquitecto Pedro Gómez, se encuentra en una comuna que fue poblada por desplazados, gente que llegó del campo buscando un futuro en la capital industrial colombiana. Gente que huyó de la violencia y trajo violencia y pobreza consigo.

–El país tiene una deuda histórica con los desplazados por la violencia que llegaron a la Comuna 13. Es una deuda que no se ha querido pagar –dice Jeihhco con una voz tranquila que podría confundirse con resignación si no se conociera la obra que este Hip Hopper lleva a cabo.

Mientras en  los últimos tres años en la Comuna 13 han asesinado a más de 400 personas, al menos nueve de ellas eran Hip Hoppers, que nada tenían que ver con el conflicto: Kolacho, Andrés Medina, Chelo, Yhiel, El Gordo, El Duke, La Garra y Muletas. Y sin embargo, Jeihhco asegura que no existe una persecución al movimiento Hip hop. Estos jóvenes asesinados eran habitantes de una ciudad en conflicto, en guerra, y ese es, precisamente, el riesgo que corrieron. En Medellín es el doble de riesgoso ser joven que adulto.

–Los parceros que fueron asesinados hacían parte del movimiento Hip hop desde hace mucho tiempo. Fueron sus gestores. Cada situación fue diferente, pero ninguno de ellos fue pandillero.

Sábado 26 de marzo de 2011. Ocho de la noche.  Yhiel, de 16 años e integrante del grupo Ruta Difusa, salió de su casa en el barrio Antonio Nariño hacia el barrio El Socorro a encontrarse con una amiga que le puso una cita por Facebook.  Como estaba lloviendo, Yhiel se puso la chaqueta y cubrió su cabeza. El combo de su barrio estaba en conflicto con el combo del Socorro, donde sin preguntarle quién era y sin mirarle la cara, le dispararon por la espalda y lo mataron.  Sorprende que una vez que sus atacantes entendieron lo que habían hecho, lloraron como niños arrepentidos.

Jeihhco es consciente de que estas muertes tienen que acabar sin importar quiénes sean las víctimas.  La propuesta de la Casa Morada, que funciona hace casi un año, se llama Parcharte y reúne a treinta colectivos de la ciudad. Es una red de organizaciones, colectivos y artistas que se unen para desarrollar una plataforma y procesos de difusión, intercambio y generación de referentes.

El objetivo es fortalecer a los artistas jóvenes en Medellín así como sus estilos de vida, a través del arte urbano y contemporáneo. Así aumentan las posibilidades de que niños y adolescentes encuentren conexión con una red o un espacio de intercambio artístico y los ayudan a difundir sus obras volviendo viable el proyecto de vida de los futuros artistas.

Casa Jeihhco

En la sede cultural Casa Morada se pueden comprar dibujos hechos por jóvenes de la Comuna 13.

En el garaje de la Casa Morada tienen instalada la primera sala de ensayo de Hip hop de la Comuna 13. En la ciudad existen varias salas de ensayo para casi todos los géneros musicales, pero ninguna para Hip hop. También tienen la Escuela de Hip hop Kolacho, en honor a su fundador asesinado hace tres años, y una emisora en línea con 26 programas llamada Morada Estéreo, que funciona en www.morada.co

El objetivo no es sacar a los jóvenes de las pandillas, ese no es el fin, aunque es algo que sucede con frecuencia. Se trata de un espacio abierto con algunas limitaciones. Se trabaja por la vida, el amor, el arte y la ciudad. En la Casa Morada están seguros de que con un arma no se trabaja por esos objetivos. Se ofrecen alternativas en un contexto muy difícil. “Todo lo que trabaje en pro de la cultura, trabajará en contra de la guerra”, dice Jeihhco usando una frase ajena.

No quieren darle tanta importancia al conflicto armado, que es una consecuencia brutal de lo que está pasando en la Comuna 13. Sus problemas van más allá de los enfrentamientos armados: la labor fundamental es cambiar los referentes que tienen los jóvenes de estos barrios. Niños que crecen soñando y pensando en una moto, un vehículo, en tener mucho dinero, el poder representado en un arma, y un objeto más: las mujeres. Estos son sus trofeos, y es lo que hay que cambiar. Otro problema es que las jóvenes del barrio se la pasan cultivando sus cuerpos para ser trofeos de estos jóvenes mafiosos. Ellas no son las que cogen el arma pero tienen mucho que ver con la violencia. Muchas son felices cuando hay disputas por ellas y se matan por ellas.

Jeihhco

La propuesta de Jeihhco es simple: cambiar la violencia por la música y el arte.

Estos jóvenes de los combos están llenos de miedo,  temores, sueños frustrados, rabia y dolor. Atacan como fieras salvajes sin medir nada. Para poder lograr un cese al fuego se debe tener en cuenta qué tipo de infancia y crianza tuvieron, y así poder explicar por qué viven como viven, sin justificar lo que hacen.

–Este país es muy ignorante en la forma de actuar. Toda la historia se ha enfocado en atacar las consecuencias de los problemas, no las causas –asegura Jeihhco. –La solución a la violencia no se hallará con más violencia. Si hay guerra de combos y el gobierno manda a 1000 oficiales de la fuerza pública para combatirlos, esto solo genera más violencia y muertes de inocentes. La solución es entender cómo y quién educó a estos jóvenes. Nosotros no estamos trabajando en contra de nadie sino a favor de mucha gente.

En la Casa Morada necesitan ayuda con materiales para que los jóvenes tengan papel y lápiz y escriban canciones, así como equipos para grabarlas. Necesitan pinturas para pintar grafitis y espacios para hacerlos. Les urgen más recursos y apoyo económico. También es importante que sean más visibles. Esto los protege y los vuelve referentes, pues toda la comunidad comprende que son partidarios de la paz, que ese es su único fin. Además, al ver lo que están haciendo, los jóvenes de los combos se animan viendo que un grafitero ha dado la vuelta al mundo pintando, que vive de su arte y es reconocido y respetado por lo que hace.

La idea es que cambien sus vidas inspirados en la música y el arte. No está mal querer una moto y una novia guapa, pero se trata de que aprendan a conseguir estas cosas de otra manera, lejos de las armas.

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