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En Puerto Boyacá todavía mandan los paramilitares

¿Cuál sigue siendo el poder del paramilitar alias “Botalón” en este municipio al sur del Magdalena ...

El hombre está sentado en una de las fuentes de soda que hay alrededor del parque principal de Puerto Boyacá. Mira de un lado al otro y baja la voz. Está sudando. “No crea, aquí aún hay mucha gente que está pendiente de qué se habla y para dónde uno se mueve”, dice.

“Señor C”, como quiso que lo llamáramos, tiene 23 años. Aceptó hablar bajo la más absoluta reserva. El hombre, que luce un poncho color blanco y una gorra negra, hizo parte de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá y se desmovilizó en el marco de la Ley de Justicia y Paz en 2006. Entre 2003 y 2005 había estado bajo las órdenes de Juan Evangelista Cadena, alias “El Negro Germán”, un mando medio que para ese periodo era considerado como el comandante en el área urbana del pueblo. Operaba como súbdito de Arnubio Triana Mahecha, alias “Botalón”, máximo jefe de las AUC en Puerto Boyacá, municipio ubicado al sur del Magdalena Medio y al occidente del departamento de Boyacá, con una población de unos 54,000 habitantes y una temperatura promedio que bordea los 40 grados.

Alias “Botalón” se desmovilizó dos veces. Primero en 1991, en medio de un acuerdo que algunos paramilitares hicieron con el gobierno del presidente César Gaviria, y luego el 28 de enero de 2006, en el marco del proceso de desmovilización paramilitar desarrollado por el gobierno Uribe. En la actualidad, está preso en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí. “El Negro Germán”, por su parte, también se desmovilizó y está postulado a Justicia y Paz, pero la Policía dice que en la actualidad está en libertad. Según la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, desde 2007 no se ha presentado a las versiones libres y en 2011 ya ha faltado tres veces.

Tras la desmovilización de “Señor C”, su en 2006, quedó en libertad, pero no aclaró las razones. Dijo que él fue uno de los 82 menores de edad reclutados por “Botalón” en Santander, entre 2000 y 2003. La Fiscalía ha confirmado 45 de esos 82 casos, entre ellos los de cuatro niños reclutados cuando tenían siete años de edad. A pesar de su desmovilización, “Señor C” asegura tener contacto con ex paramilitares que aún están delinquiendo y señala que por eso conoce lo que está pasando en Puerto Boyacá.

En 2006, las AUC en este municipio estaban bajo el dominio de alias “Botalón”. La historia de esta organización ilegal tuvo su origen  a comienzos de los ochenta con la creación del grupo Muerte a Secuestradores (MAS) por parte de sectores del narcotráfico y algunos dueños de grandes extensiones de tierra afectados por los secuestros de la guerrilla. Puerto Boyacá era un punto clave para reuniones de los fundadores del MAS.

Luego Henry y Gonzalo de Jesús Pérez (padre e hijo) crearon las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, proyecto que contó con el apoyo de miembros activos del Ejército y la Policía. Los paramilitares fueron señalados como los principales responsables de la intensificación de la violencia en la región, debido al interés que tenían de expulsar a la guerrilla del Magdalena Medio. Con el apoyo del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, las Autodefensas no sólo cometieron masacres, desplazamientos y asesinatos selectivos, sino que tomaron el control político, social y militar en el Magdalena Medio y en otras regiones del norte y el centro del país.

El “Señor C” afirma que alias “Botalón” sigue manejando las riendas de Puerto Boyacá desde la cárcel y, además, está aumentando sus ganancias con el negocio del narcotráfico y la manipulación de la contratación con algunas compañías petroleras de la zona.  “La mayoría de los contratos de obra civil, tales como suministros de personal, equipos y hasta carros, son manejados por personas que tienen algún tipo de cercanía con ‘Botalón’”, sostiene.

“Aquí no se hace nada sin la orden de Itagüí”, agregó, refiriéndose al poder de alias “Botalón” desde la cárcel. “Cada laboratorio, cada negocio legal o ilegal, las extorsiones, el fleteo, el manejo de los contratos con las petroleras, todo lleva la bendición del patrón”.

Un ex-líder comunitario en Puerto Boyacá, que pidió no ser identificado, coincidió con estas afirmaciones: “Ocurre que en este pueblo mucha gente, incluso las autoridades, saben que estas cosas pasan pero nadie denuncia”, señaló.

“Le hicieron la vuelta desde Itagüí”

Puerto Boyacá está a una hora de Puerto Berrío vía fluvial.

Esa presunta influencia ejercida por “Botalón” podría estar relacionada con el asesinato, el pasado jueves 7 de abril, de Ramiro Sánchez, presidente de la Asociación Gremial de Contratistas del Magdalena Medio. El hombre fue asesinado por sicarios en el centro de la localidad. Al inicio, su homicidio fue relacionado con su actividad sindical, hecho que fue desmentido en un comunicado emitido días después por el Vicepresidente de la República, Angelino Garzón: “El señor portaba una pistola 9 milímetros, que por ley no puede portarla un civil, salvo que tenga autorización expresa de las Fuerzas Militares y no la tenía”. El Vicepresidente agregó: “Sobre este señor recaían ciertas investigaciones que le preocupaban al Estado. No tenía nada que ver con la actividad sindical”.

Sánchez había liderado en enero pasado una marcha de protesta en contra de la empresa Mansarovar Energy Colombia, luego de que la compañía cancelara los contratos laborales a 2000 contratistas. Mansarovar  tiene capital chino e indio y explota tres campamentos con varios pozos petroleros en Puerto Boyacá.

Una hipótesis que sostiene la Policía sobre este homicidio es que Sánchez era quien manejaba los negocios de contratación de Arnubio Triana, alias “Botalón”, y que por eso iba a la cárcel de Itagüí a rendir cuentas a su jefe, lo cual hace parte de la investigación. Otra hipótesis tiene que ver con un ajuste de cuentas. Además de esto, según el “Señor C”, la muerte del más reciente sucesor de “Botalón” en la región del Magdalena Medio, Alberto Giraldo Gómez, alias “Don Alonso”, a manos de un comando de la Policía el pasado 31 de marzo en el corregimiento de Puerto Pinzón, en límites entre Puerto Boyacá y Santander, no sólo se produjo por una operación de infiltración policial sino que desde el interior de la banda delincuencial de “Botalón” se suministró información para poder llegar a la finca donde estaba “Don Alonso”.

Tras la desmovilización de “Botalón”, varios de sus subalternos se repartieron el control en Puerto Boyacá. John Jairo Palomeque Mosquera, alias “Yeison” o “Morcilla”, se desmovilizó, pero está prófugo y en la actualidad es comandante en el sector urbano del pueblo. Se cree, según informes de las autoridades, que “El Negro Germán” comanda un grupo de delincuentes en el corregimiento Puerto Parra, en límites con Santander y alias “Don Alonso” había sucedido a “Botalón” en toda la región.

“Dicen que a ‘Don Alonso’ le hicieron la vuelta desde Itagüí porque estaba desatado. Había desaparecido a algunas personas, varias de ellas taxistas, era el responsable de la delincuencia en algunas zonas y estaba muy crecido con el negocio de los laboratorios”, señala el “Señor C”.

Aunque la Policía del Departamento de Santander no acepta esta hipótesis, sí reconoce que alias “Don Alonso” tenía conexiones y manejaba negocios con “Los Rastrojos” del Magdalena Medio. Además, se confirmó que era desmovilizado de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá y que era uno de los hombres de confianza  de alias “Botalón”.

El comandante de la Policía de Santander, coronel Mario Pedroza Sandoval, dijo que la organización criminal de alias “Don Alonso” estaría compuesta por treinta hombres, en su mayoría desmovilizados de las AUC. “El ‘zar’ del narcotráfico en Santander, como era conocido, producía al mes tonelada y media de cocaína de alta pureza en laboratorios artesanales ubicados en las montañas del sur de Santander y en el Magdalena Medio”, agregó el oficial.

“Don Alonso”, de acuerdo con hipótesis manejadas por el Gaula de la Policía, habría sido el responsable de la desaparición del ex concejal y actual candidato a la alcaldía de Puerto Boyacá por el Partido de la U, Luis Miguel Salazar. El dirigente político se encontraba el pasado 2 de febrero en una fuente de soda frente a la alcaldía del municipio cuando fue abordado por un hombre conocido como Ricaurte, quien se lo llevó en una camioneta.

Según el hermano de la víctima, Diego Salazar, ese día después de las cinco de la tarde Luis Miguel no volvió a contestar su teléfono celular. El ex concejal tiene varias propiedades en el corregimiento de Puerto Pinzón, zona de influencia de alias “Don Alonso”. “Sabemos que ese señor (“Don Alonso”) estuvo en la finca de mi hermano en Puerto Pinzón y le dijo que le dejara guardar una droga o que le dejara la finca para esos fines, pero mi hermano no aceptó”, declaró Diego. Hasta la fecha [26 de mayo] Luis Miguel Salazar sigue desaparecido.

El dominio de “Morcilla” en el pueblo

A pesar de la presencia de militares en la zona, en Puerto Boyacá no se mueve un dedo sin las órdenes que da alias “Botalón desde la cárcel de Itagüi.

Otro de los hombres de alias “Botalón”, y quien estaría manejando los negocios ilícitos del desmovilizado en el casco urbano y en algunas veredas de Puerto Boyacá, es John Jairo Palomeque Mosquera, alias “Yeison” o “Morcilla”. Este hombre figura en los registros de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía como desmovilizado de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, pero actualmente es un prófugo de la justicia por haber reincidido en actividades delictivas.

En 2010, un grupo especial de la Policía llegó hasta la vivienda de “Morcilla” en el barrio Villa del Sol, en Puerto Boyacá, porque las autoridades tenían información que lo vinculaba con el narcotráfico y con varios homicidios; pero el desmovilizado logró escapar.

Luego fue detenido pero un juez de control de garantías lo dejó en libertad el mismo día, por no hallar pruebas suficientes.

“Morcilla”, según el comandante del Distrito Tres de la Policía del Magdalena Medio, teniente Idelfonso Candre, maneja cristalizaderos en los corregimientos de El Marfil y Puerto Pinzón, que limitan con Cimitarra, Santander.

Entre los golpes que ha recibido alias “Morcilla” está el de febrero de 2010, cuando la Fuerza Pública halló y destruyó un laboratorio de su propiedad, con capacidad para procesar diez toneladas de cocaína al mes, ubicado en la vereda Dos Hermanos, en Cimitarra. Este año, a finales de marzo, la Brigada 14 del Ejército desmanteló un complejo cocalero  en el que estaban listos 300 kilos de coca. El sitio, al parecer, era del grupo de alias “Morcilla”.

Fuentes del Ejército Nacional también aseguran que alias “Yeison” o “Morcilla” es jefe de una banda criminal dedicada de lleno al negocio del narcotráfico. Por esta razón, el coronel Édgar Correa, comandante de la Brigada 14 del Ejército, con sede en Puerto Berrío, Antioquia, sostiene que las de Puerto Boyacá son estructuras criminales, no organizaciones como las AUC: “Estos reductos ya no tienen la capacidad para desplegar acciones de campo, para ejercer control en grandes zonas o combatir, pero sí controlan la delincuencia. Delincuentes como ‘Morcilla’ se dedican a la extorsión, al sicariato, al narcotráfico y al micro tráfico”, anotó el oficial.

Sin embargo, las autoridades no relacionan a los actuales “narcos” de Puerto Boyacá con las llamadas Bacrim. Ni la Policía ni el Ejército afirman que en este municipio haya presencia de “Rastrojos” o “Urabeños”. “Lo que hay en Puerto Boyacá es un grupo de delincuentes que quieren seguir el modelo paramilitar y para ello buscan el apoyo de gremios como el ganadero”, reveló un investigador de la Policía que pidió reserva de su identidad.

Alonso Tobón García, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), señaló que es importante definir qué entiende el Estado por bandas criminales. “¿Son aquellas pequeñas bandas, ‘oficinas de sicarios’ o ‘combos’; o son las grandes estructuras que heredaron del modelo paramilitar como ‘Los Rastrojos’? Definitivamente estructuras criminales como la de Puerto Boyacá aprendieron de las Autodefensas la forma de controlar la población y es muy posible que ejerzan un control local en las organizaciones sociales y políticas”, explicó el analista. Otra Ong especializada en el tema, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, señala que en Puerto Boyacá y otros municipios del Magdalena Medio sí delinquen las bandas “Los Rastrojos” y “Los Urabeños”. El mismo coronel Correa reconoce que en 2010 hubo una disputa a muerte entre estas dos bandas, conformadas en su mayoría por desmovilizados, que peleaban por el territorio en Puerto Berrío, municipio ubicado a una hora de Puerto Boyacá en viaje a través del río.

Indepaz señala en un informe del 2010 que las Autodefensas dejaron vivas estructuras encabezadas por mandos medios para continuar con los negocios legales e ilegales y las relaciones con algunos políticos en varios departamentos y municipios. Camilo González Posso, director de Indepaz, agregó que, a través de fuentes como la Defensoría del Pueblo, se ha conocido la existencia de grupos ilegales que mantienen el modelo paramilitar en el Magdalena Medio.

  • Juanalvares

    Exelente articulo.

  • RG

    Triste pero cierto, con los paramilitares en Puerto Boyacá se vivía mejor.

  • RG

    Ah y la valla de la fotografía fué construida entre 2002 y 2003 no lo recuerdo exactamente. El lema si esta como desde los 80…

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