“Nosotros derrotamos al padre Chucho”

19 de mayo del 2016

“Fue como una cacería de brujas”, dice uno de las personas que denunció al religioso.

“Nosotros derrotamos al padre Chucho”

Este jueves se conoció que el juzgado 31 civil de Bogotá ordenó la suspensión de las misas promovidas por el padre ‘Chucho’ en el parque de Castilla ubicado en la localidad de Kennedy.

La justicia le jaló las orejas a Jesús Hernán Orjuela por violar los derechos de recreación, salud y uso del espacio público de los niños del sector cercano al parque. Por esa razón, el religioso debe dejar de “realizar eventos que convoquen numeroso público hasta tanto obtenga los permisos respectivos”.

El concepto del juzgado es contundente. Le pide además a la Alcaldía Mayor de Bogotá, a la Alcaldía Local de Kennedy, al Departamento Administrativo para la Defensoría del Espacio Público, al Instituto Distrital de Recreación y Deporte, a la Secretaría Distrital de Ambiente, a la Secretaría de Movilidad y a la Policía de Tránsito de Bogotá, que hagan aplicar las normas de uso del espacio público.

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El fallo es una victoria para los vecinos del barrio Castilla que por casi tres años se quejaron por el ruido de los eventos religiosos y por la congestión vehicular que se presentaba en la zona cada vez que el padre Chucho se tomaba el parque.

Sin embargo, lograr evitar que el famoso religioso continuara con sus misas a pesar de que la ley se lo impedía, fue el resultado de un prolongado pulso entre el sacerdote y un grupo conocido como Bogotá Atea.

KienyKe.com habló con Jorge González, uno de los líderes de este grupo que con una pizca de orgullo reconoce: “Nosotros derrotamos al padre Chucho”.

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El ingeniero de sistemas dice que por muchos años el el padre Chucho “le mamo gallo a la alcaldía, al IDRD y a la gente”.

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En diálogo con este medio, González recordó el episodio que se convirtió en la gota que rebosó la copa para que finalmente la justicia tomara la decisión.  Fue en octubre de 2015, cuando los feligreses y los integrantes de Bogotá Atea se vieron involucrados en una escandalosa pelea.

“Decidimos hacer el plantón para ver si nos escuchaban. Sabíamos que iba a ser complicado, pero no pensamos que tanto. Terminó siendo demasiado difícil. Llevamos un cartel que decía: ‘Parques para jugar, iglesias para rezar!, fue cuestión de dos minutos para recibir los ataques. Nuestra intención era que la gente comenzara a discutir a dialogar a interrogar; tratamos de explicarles eso pero esa gente es un poco irascible y no entienden de razones, están cegados por su fe”.

Jorge tiene toda la película en la mente.

“Llegamos 15 personas para hablar con la gente y recoger pruebas de que sí hacían la mis en el parque. Por eso llevamos cámaras y celulares. Disimuladamente nos agredieron, me enterraron las uñas. En esos 30 minutos llegó el grupo de la Defensa Civil, que al parecer también son feligreses y trabajaban con el padre. Los de la Defensa Civil sabían que no nos podían agredir y trataron de armar un circulo alrededor de nosotros para detener a la gente que estaba más agresiva”.

El vocero de Bogotá Atea referencia algo que indignó a muchos: “Durante las misas, el padre Chucho cobraba mil pesos a los viejitos por el uso de las sillas”

“Antes de que llegara la policía me iban a llevar a hablar con el padre Chucho, pero me jalaron y me intentaron llevar por detrás de una construcción eso estaba muy solo y sentí que me podían pegar. Les dije que fuéramos por el camino que estaba demarcado hasta la tarima pero la gente empezó a pegarme. Hubo un forcejeo y mucha gente cayó al piso, incluso una viejita, que dijeron que nosotros le habíamos pegado, pero la verdad es que fue ella la que me agredió”.

Según el relato de Jorge, la situación se puso tensa luego de que, desde la tarima, el padre Chucho empezara a arengar.

“Él comenzó a decir que yo había ido hacia la tarima y que habíamos golpeado niños y ancianos. Cuando dijo eso, la gente se termina de emberracar y nos arrinconan.  La multitud abucheaba y decía que no se iban a dejar sacar de ahí porque sino el parque se convertía en un lugar para marihuaneros y satánicos. Nos intentaron quitar los celulares, robaron una cámara de video, robaron los carteles, los rompen y con eso mismos carteles nos intentaron pegar”.

Hace referencia a la actitud que en su momento tuvo la Policía Nacional:  “Fue como una cacería de brujas, los feligreses señalaban a alguno de nosotros y ellos (los policías) nos metían a la patrulla sin comprobar nada”, dice.

González recuerda que ese día muchos de los integrantes de Bogotá Atea fueron llevados a una celda, mientras que a los feligreses no les pasó nada.

Sobre los hechos, en su momento el Padre Chucho dijo: “Estábamos en el momento de la consagración y de pronto empezamos a escuchar agresiones contra el papa, contra el obispo, contra mí. De pronto se vinieron contra nosotros y uno de ellos tiró a una persona enfermita y la golpeó. A otra persona la golpearon en la cabeza”

“Me tumbaron y me dijeron: ‘Vamos para donde ese man’ […] Ellos venían directamente, a subirse al altar, a matar al padre ‘Chucho’”.

“En la investigación que están haciendo supuestamente son una personas que van en contra del Papa Francisco y los sacerdotes porque bautizamos sin pedirle permiso a los niños […] Yo no los conozco no es nada contra mí. Se identifican como apóstatas, de la ‘secta de Gokú’, y dicen que el Dios de ellos viene del espacio, que no es una masa como Jesucristo”.

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