¡Peligro! Políticos al volante

18 de mayo del 2012

El caso del senador Eduardo Merlano, quien se negó a hacer la prueba de alcoholemia, no es aislado. Concejales y senadores han protagonizado escándalos en medio de borracheras.

Políticos borrachos

Luis Eduardo Díaz

En la madrugada del 13 de mayo, un puesto de control de la policía detuvo una camioneta blanca en el norte de Barranquilla. El conductor era el senador Eduardo Carlos Merlano Morales. Los oficiales, como es natural, le pidieron los documentos y cuando los revisaron advirtieron que el senador no tenía licencia. Después le ordenaron bajar del vehículo para la prueba de alcoholemia, pues por la hora y el lugar, era probable que el funcionario hubiera consumido unos tragos acompañado de la mujer que lo acompañaba.

–Cómo me va a tratar así –dijo en voz alta Merlano afuera de la camioneta.

–Colabórenos –dijo el oficial– le estoy pidiendo lo que le pedimos a todo el mundo.

–Pero cómo me va a pedir eso si soy un senador de la república… cincuenta mil personas votaron por mí, ¿y ustedes me van a faltar al respeto?

Políticos borrachos

Luis Eduardo Díaz, más conocido como el lustrabotas, protagonizó varios escándalos por su adicción al alcohol.

No tenía licencia pero sí buenos contactos. Un par de llamadas telefónicas sirvieron para que los oficiales, mandados por un superior, dejaran seguir al congresista.

El 29 de octubre de 2009, en pleno día, el concejal de Bogotá, Álvaro Hernán Caicedo, evitó los trancones de la capital avanzando por la vía de Transmilenio. Ante la intromisión de un carro particular en esa ruta exclusiva de los buses de la ciudad, una moto de policía detuvo al concejal. “Tengo gripa y me están esperando en el Concejo para una reunión urgente”, dijo cuando le pidieron explicaciones. Después de unos minutos de discusión, encendió el vehículo y se marchó por la misma vía dejando a los policías sorprendidos. Uno de los casos más trágicos fue el de la ex concejal Rocío Dávila, quien en 2009, mientras conducía en estado de ebriedad,  ocasionó un accidente en el murieron cuatro personas. Dávila huyó del lugar, pero la Policía la capturó una cuadras más adelante.

En otra ocasión no fue un concejal sino su hijo quien fue detenido en estado de embriaguez. Sucedió en Barranquilla en septiembre de 2010. Las autoridades detuvieron a Jorge Marino, hijo del concejal Héctor Marino Ocampo. El joven, al bajarse del carro, tenía el torso desnudo y de la cintura hacia abajo solo usaba una toalla blanca. No estaba solo, en el carro iban tres mujeres.

Políticos Borrachos

Amparado en su condición de senador, Eduardo Carlos Merlano evitó que le hicieran la prueba de alcoholemia.

Otro Concejal, Édgar Sánchez Ojeda, del extinto partido Convergencia Ciudadana, le prestó su automóvil a una persona estado de alcoholemia. El concejal de Barranquilla Juan José Vergara, del partido Conservador, fue detenido por la Policía cuando conducía ebrio un lunes a las 3:45 de la madrugada. En octubre de ese mismo año, Carlos Viveros Quiñónez, conductor del Concejal Jair Acuña, tuvo un accidente en el automóvil oficial.

Uno que protagonizó varios escándalos fue Luis Eduardo Díaz, el lustrabotas que llegó al Concejo de la Bogotá en octubre de 2000. Fue acusado de maltrato infantil por su sobrino de 10 años, también estrelló un bus en el sur de la ciudad cuando conducía ebrio una camioneta Ford Bronco. Un día los vecinos despertaron por el ruido de los disparos que Díaz hacía desde su casa. Una bala entró en la casa de una familia vecina y se incrustó la pared del cuarto donde dormían tres niños. Hace pocos días, Carlos Enrique Martínez, concejal de Chía, realizó varios disparos en un barrio del norte de Bogotá. Aún se desconocen las razones.

La madrugada del 13 de noviembre de 2010, un estrellón despertó a los habitantes del barrio La Macarena en el centro de la ciudad. Una camioneta de placas oficiales estaba volcada frente a un edificio. La conductora era Ati Quigua, representante de los indígenas en el Concejo de Bogotá. Algunos vecinos acudieron para ayudar a la víctima, otros a mirar de quién se trataba. Frente a los medios de comunicación dijeron que la funcionaria estaba embriagada. Horas después, el presidente del Concejo de ese entonces, Celio Nieves, afirmó a la prensa que Ati Quigua había salido muy cansada de una reunión con una comunidad indígena y por esa fatiga perdió el control del volante.

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