Indicadores Económicos

Vuelve y juega Ministra

Un nuevo pulso entre los estudiantes y la Ministra María Fernanda Campo parece estar cerca.

Un nuevo pulso entre los estudiantes y la Ministra María Fernanda Campo parece estar cerca. La razón, la misma del año pasado, la reforma a la educación.

Y es que no son para menos las diferencias que se tienen en esta “nueva construcción” de una reforma educativa, que la presentada el año anterior. Me atrevo a decir una vez más: la visión académica dista mucho de aquella que desde un escritorio se pueda tener. Aquí sobran razones.

El argumento base de Ocampo, quien considera que la alianza entre la educación pública y el sector privado es necesaria para amortiguar la incapacidad del estado de financiar las Universidades públicas, es de entrada refutable. Si ese es el fundamento, el gobierno Santos está equivocado creyendo que lleva el país hacia la prosperidad democrática. Lo más importante para evolucionar como sociedad hacia una nación con oportunidades, es apostarle al sector educativo. Fuentes de recursos públicos existen, el problema está en la falta de voluntad del estado y los gobernantes, que como ejecutores del gasto siguen relegando la educación a un simple slogan de campaña y no a un propósito de gestión.

La reforma a la educación tiene puntos favorables que se deben debatir y socializar con la comunidad académica e incluirlos al final si pretendemos convertir las instituciones colombianas en centros de investigación y formación competentes a nivel mundial. Promover actividades conjuntas entre la empresa privada y las Universidades públicas es promisorio, eso no tiene discusión. Fortalecer los existentes y crear nuevos convenios de desarrollo entre los dos sectores es propició para avanzar hacia la economía del conocimiento, aumentar la productividad de la empresa colombiana, generar valor agregado a los productos nacionales y fomentar nuevos fondos para financiar la academia. Sin embargo, esto no puede confundirse con evadir o minimizar la responsabilidad que tiene el mismo estado por la educación pública, como al parecer más de uno propone en el ejecutivo.

La invitación a los empresarios e industriales de involucrarse con la académica publica, debe ir de la mano de un compromiso por dar aun más recursos desde las arcas públicas hacia la educación. La reforma no debe delegar la autentica locomotora del desarrollo, el fundamento debe ser buscar nuevos vagones para enriquecerla, y acelerar la transformación social y económica que necesita este país, si de verdad pretende erradicar la pobreza y ofrecer oportunidades al talento de su gente. Inyectando nuevos recursos públicos a la educación, aumentando el recaudo para este rubro, y trabajo mutuo con el sector privado para algunos proyectos en particular, puede conducirnos hacia la prosperidad democrática. Congelar el gasto público para la educación, enlazar dicha inversión a un incierto crecimiento del PIB  (como lo expresó el articulo 105 de la reforma presentada en el 2011), y dejar en manos de alianzas con el sector privado gran parte de la futura financiación, es antónimo a lo que prometió el Presidente Santos.

La educación es lo más importante. Es un desafío real que deben asumir quienes gobiernan y un deber del estado que todos debemos exigir. ¿Muy difícil coincidir?

@josiasfiesco

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=1113061392 Andres Felipe Rendon Fernandez

    Excelente articulo, apoyo al 100 con este articulo.

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