ArtBo una lección contemporánea
Las ferias del arte son, como su nombre la indica, lugares comerciales que buscan su público interesado en el tema del arte contemporáneo. Se trata de medirle el aceite a las pulsaciones de la vida diaria donde acontecen todo tipo de expresiones. Es interesante la visita porque se recorren distintos intereses del mundo de especialistas y es un acontecimiento interesante porque promete y compromete.
ArtBo en su octava versión ha sido una feria que ha ido mejorando con el tiempo. Esta vez tuvo un espacio muy amplio, una iluminación profesional, un montaje bueno, y espacios generosos para cada galería tanto nacional como extranjera.
Conjuntamente con la feria una propuesta estética de los diez proyectos individuales donde se propone como tema el mundo de la ciudad y sus mil convenciones urbanas y una buena exposición de artistas jóvenes en Artecámara que encierra tres temas: genealogías y ficciones, políticas poéticas y desilusión y encantamiento.
Las galerías que asistieron son de un muy buen nivel y la selección fue correcta. Por ejemplo, vinieron 15 galerías europeas entre ellas 11 españolas, número que supera solamente la participación de las de Colombia. La participación de Latinoamérica tiene la altura especial y la experiencia colombiana todo tiene buen nivel.
Por ejemplo, la Galería Vermelho del Brasil trajo un nombre ya clásico en el mundo de la abstracción que es Daniel Senise, esta vez muy articulado dentro de la geometría o a Nicolás Bacal que mide el tiempo con unos metros de construcción. Así mismo, la Galería Casas Riegner de Colombia muestra dos lados del dibujo con José Antonio Suárez y Johana Calle. La Galería Sextante presenta a sus preferidos: Hugo Zapata con sus piedras místicas, Luis Fernando Peláez con sus objetos llenos de nostalgia, a Juan Manuel Echavarría con sus enormes fotografías de las escuelas desalmadas que reflejan el nivel del desalojo violento en el campo colombiano y la escultura sobre Carlos Gardel del maestro argentino Antonio Seguí.
La galería venezolana Durban Segnini ha sido fiel. Todos los años ha venido a mostrar sus grandes nombres y su pasión por la geometría de Eduardo Ramírez Villamizar o Víctor Vasarely o la geometría poética del sublime artista peruano Fernando de Szyszlo.
La galería Sicardi muestra las obras de Liliana Porter, una artista argentina que propone una lectura de la realidad desde el mundo fantasía infantil. New Contemporary Art muestra al hábil artista colombiano Federico Uribe quien se ha inventado universos con lápices de colores o nodrizas y ahora, arma caballos con botones. La galería Alejandra von Hartz que representa a los portarretratos de la memoria de la uruguaya Ana Tiscornia y también presenta el poético trabajo de la colombiana Luz Ángela Lizarazo quien escribe partituras de pestañas o muestra sus mundo botánico en vidrio.
Una de las más interesantes es la muestra de la galería Rolf que trajo a la artista Graciela Sacco quien ha estado trabajando el tema de las revueltas argentinas y trae como instalación de unos videos de ojos que se asoman por unas maderas que ha sido su línea política conceptual o sus cucharas de hambre. El brasilero Eduardo Fernades muestra la obra maravillosa y actual del colombiano Fernando Arias. La galería Alonso Garcés presenta el trabajo armónico de Fanny Sanín al fuerte trabajo sobre la violencia en Colombia de Clemencia Echeverry. O Galería Arte Consultores que muestra el sutil y bello trabajo de Pedro Ruíz.

