Mundial 2026

Capítulo 1

Vie, 25/05/2012 - 01:02
Corren desde hace semanas incesantes rumores de que el gobierno ha establecido contactos directos con los grupos guerrilleros para iniciar un proceso de paz. La pobreza investigativa de nuestros medio
Corren desde hace semanas incesantes rumores de que el gobierno ha establecido contactos directos con los grupos guerrilleros para iniciar un proceso de paz. La pobreza investigativa de nuestros medios de comunicación y el control político que se ejerce sobre ellos mantiene el tema por fuera de la discusión pública. A pesar del discurso pacifista cada día más abierto, el Gobierno insiste que la llave está en el bolsillo. Mientras tanto prepara en el Congreso y los medios, con tesón y dedicación, el marco para la negociación. El Gobierno insiste que la negociación tiene que ser secreta para que sea exitosa. Se apoya en la experiencia del Caguán para insistir en que la publicidad fue el mayor obstáculo para éxito de ese fracasado proceso de paz. Argumenta, no sin razón, que la superficialidad de nuestros medios y su incapacidad de hacer análisis estratégicos convierten todo escenario complejo en un circo de chismes, desinformación y novelería. La paz es algo muy serio para dejárselo a los “1,2,3 y la ñapita” de cada noche. Al Gobierno se le abona que tiene una estrategia y que la está siguiendo. Puede ser, como muchos lo creemos equivocada, pero se ha fijado un camino por etapas y lo está desarrollando con constancia y disciplina. Ha logrado, por ejemplo, que en este país de chismosos y pantalleros sus acciones pasen desapercibidas. Se le reconoce que a pesar del deterioro evidente de la seguridad la opinión pública está de nuevo entusiasmada con la idea de negociar la paz y dispuesta mentalmente para seguir concediendo. El ambiente se parece mucho al del principio del gobierno de Pastrana cuando la sociedad consideraba que toda concesión era barata si se lograba firmar el papel de la paz. Frente a la cuidadosa estrategia gubernamental, resulta extraño que se cometa el error de creer que los terroristas quieren negociar. Como lo dice el capítulo primero de cualquier libro de negociación, se negocia para ganar y no para perder. Es claro que para la sociedad colombiana la paz es un escenario de ganancia absoluta. Pero para la guerrilla es todo lo contrario. Pierden en la negociación porque para ellos la paz no es, hoy por hoy, un escenario rentable en el plano político. Por eso la reactivación de las acciones militares y el recrudecimiento de la inseguridad en todo el país. Resulta difícil creer que este gobierno calculador crea que la guerrilla le va a ofrecer un entorno sereno para adelantar las negociaciones. La guerrilla lo va a presionar al máximo y eso también está en el capítulo uno del libro de negociación. En el capítulo 2 del libro de negociación está el tema de calcular los costos de la negociación. Los costos son proporcionales a la expectativa generada. Si se crean elevadas esperanzas cualquier concesión se vuelve de un precio desorbitante. Como el gobierno insiste en negociar a nuestras espaldas, cuando nos traiga la cuenta, la sorpresa será desagradable y nos va a parecer costosísima. Una buena negociación es aquella en la que los acuerdos que sean necesarios deben irse tragando en bocados pequeños para que sean aceptables. Harían bien los asesores, áulicos y demás personajes florentinos que rodean al Jefe del Estado en tener la humildad intelectual de revisar un buen manual de negociación. El país les agradecería un poco más de estudio y un poco menos de petulancia. representante@miguelgomezmartinez.com
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