Las ansias de poder de Álvaro Uribe

11 de julio del 2012

Ahora que el país conoce las intenciones del expresidente Álvaro Uribe Vélez al declararse en oposición abierta al gobierno de Juan Manuel Santos, es bueno preguntarse si los colombianos estaremos dispuestos a elegir de nuevo a un grupo de personas, que más que interesarle el bienestar de la nación, pretenden llegar una vez más al […]

Ahora que el país conoce las intenciones del expresidente Álvaro Uribe Vélez al declararse en oposición abierta al gobierno de Juan Manuel Santos, es bueno preguntarse si los colombianos estaremos dispuestos a elegir de nuevo a un grupo de personas, que más que interesarle el bienestar de la nación, pretenden llegar una vez más al poder con el fin de no volverlo a soltar y protegerse política y judicialmente de cualquier amenaza que recaiga sobre ellos por su mal proceder.

Cierto es que el expresidente Uribe puede estar muy molesto con Juan Manuel Santos porque decidió tomar su propio camino y no permitir que lo manejaran como una marioneta. Pero más allá de eso, me parece demasiada coincidencia que justamente en estos momentos, cuando salen a la luz pública relaciones de personas cercanas al exmandatario como la familia Cifuentes Villa y el general Santoyo con el narcotráfico, él haya decidido lanzarse al ruedo político con el ánimo de retornar al poder.

Tampoco creo que la propuesta de una nueva asamblea nacional constituyente sea por “su preocupación porque se haga una reforma a la justicia”. Puede ser que la tenga, pero el tema es, ¿cuál es el tipo de reforma que Uribe quiere para el país? ¿Será que detrás de esa “preocupación”, lo que en realidad le motiva es buscar la reelección indefinida? Si me lo preguntan, abiertamente diría que esa es la verdadera razón para querer nuevas normas que rijan los destinos de Colombia, porque si algo ha demostrado Álvaro Uribe Vélez, es ser una persona ansiosa de poder.

Desafortunadamente, esas ansias de poder de Uribe son alimentadas por la necedad de una guerrilla que parece extrañarlo más que nadie en este país. Porque en lugar de querer buscar caminos de paz y entendimiento con la sociedad colombiana, se empeña en hacer más daño del que hasta ahora ha hecho, lo que da más argumentos al exmandatario para decir que la inseguridad y el manejo del orden público se le está saliendo de las manos a Juan Manuel Santos. Así él sepa, como nadie, que es una gran mentira, porque la gran responsabilidad de la situación actual la tiene el exmandatario que no quiso escuchar a las organizaciones de Derechos Humanos, que durante su mandato le advirtieron que las guerrillas se estaban reorganizando y que en cualquier momento podrían contraatacar.

Ahora que no venga a quejarse y a endilgarle la culpa a su sucesor de que el terrorismo de las Farc haya salido de la madriguera donde estaba escondido, cuando él no prestó atención a las voces de alerta, y por el contrario utilizó los medios de comunicación para vender embustes como el famoso fin del fin, que no fue más que una gran falacia. Y que hoy le hacen ver como un exmandatario sin autoridad moral para aconsejar caminos en lo que tiene que ver con buen gobierno, no solo porque durante sus ocho años de administración fue incapaz de cumplir con su promesa de acabar con el conflicto armado, sino porque tampoco pudo combatir la corrupción. Por el contrario, convivió con ella alimentándola, entregándoles embajadas y cogobernando con la estructura política del paramilitarismo en el Congreso y comprando su reelección con notarías y nombramientos.

Entonces, no es normal que ahora Álvaro Uribe venga a proponer fórmulas mágicas para salir de esta crisis de gobernabilidad en que se metió la administración de Juan Manuel Santos por querer darle contentillo a Legislativo y magistrados con su reforma a la justicia, cuando el exmandatario no fue capaz de ejecutar en ocho años una buena administración.

Coincido con quienes opinan que por cuenta del lanzamiento del nuevo movimiento político de Uribe se adelantó la campaña presidencial. Ahora es necesario que Juan Manuel Santos actúe con mayor contundencia haciendo respetar su coalición de gobierno y su mandato como primer mandatario, para tener una base sobre la cual se pueda aventurar a una reelección presidencial y de paso salvar la Patria de una nueva dictadura que incentive falsos positivos, realice seguimientos ilegales y compre la gobernabilidad.

@sevillanojarami

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