Paz, música sin letra

25 de junio del 2016

El país sigue polarizado entre dos grupos, el de los que tragan entero y el de quienes tenemos la buena costumbre de analizar los sapos

El desgobierno sigue dando frutos: Ayer otra niña, esta vez de nueve meses murió de desnutrición en la Guajira, una bomba fue desactivada en Río de Oro, Cesar, y otros dos soldados fueron asesinados en San Calixto. La crisis económica se agudiza tanto como la inseguridad y el desempleo, pero eso no interesa.

El país sigue polarizado entre dos grupos, el de los que tragan entero y el de quienes tenemos la buena costumbre de analizar los sapos, como el de los grandes medios periodísticos que con euforia cándida o enmermelada, titulan hoy a cuatro columnas: “Llegó la paz”. “Terminó la Guerra”.

La Revista Semana aseguró irresponsablemente que se logró el silencio definitivo de los fusiles y que la ONU recibirá la totalidad de las armas de las FARC. Pero todos saben que nadie sabe cuántos son, ni quiénes son los integrantes del grupo terrorista

Recordemos que el ejército no atacaba a las FARC desde junio del año pasado, cuando se ordenó el no bombardeo. El cese bilateral ya existía. Incluso esa determinación dio alas al incremento de la guerrilla. Antier tan solo fue el sainete para protocolizar lo que estaba vigente, delante de los presidentes más cuestionados por corrupción y violación de los derechos humanos en sus países.

Castro de Cuba, Medina de República Dominicana, Bachelet de Chile, Sánchez Cerén de El Salvador y Maduro de Venezuela, todos socialistas recalcitrantes, miembros del Foro de Sao Paulo, que son los verdaderos triunfadores, acompañados de Ban ki-Moon Secretario General de las Naciones Unidas y el mayor idiota útil de la historia.

Santos, periodista, sabe de la eficacia de la publicidad e invierte miles de millones en la venta de ilusiones para entusiasmar a los tibios, a los indiferentes, a los que se alegran porque creen que con Timochenko y Romaña como honorables senadores, la paz está garantizada.

Pero un violento engendra más violencia porque esa es su dialéctica, y con las FARC en el poder habrá más muertos, inseguridad y secuestros, entonces el manso pueblo se preguntará: Si desde las doce del mediodía del 23 de junio Colombia es un remanso de paz, ¿los muertos de mañana de qué Colombia serán?

Santos, que no tiene pizca de tonto, sabe que no podrá explicar la violencia del día siguiente y cambió el lenguaje de la estafa. Ya dejó de hablar de paz definitiva. Él no la había ofrecido, ni el fin del conflicto, ni el fin de la guerra. Ya veo a los periodistas de provincia y Bogotá, justificando los nuevos asesinatos: “Es que fue que falta firmar con los otros grupos” y olvidarán que engañaron tozudamente a sus lectores y oyentes ofreciéndoles una paz que de antemano sabían que no era posible.

Leyendo ayer el Manifiesto de Cartagena donde el Libertador expresa las causas de la caída y ruina de la Primera República de Venezuela, me impactó su vigencia.

“Los pueblos estúpidos desconocen el valor de sus derechos…A cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar. ¡Clemencia criminal, que derribó a Venezuela!

Con antipolíticos e inexactos raciocinios fascinaron a los simples y el resultado probó severamente a Venezuela el error de su cálculo. Hasta sacerdotes traidores abusaron de su ministerio y cometieron crímenes execrables porque la impunidad de los delitos era absoluta, y hallaba en el

Congreso escandaloso abrigo. Se menospreció la existencia de un enemigo que parecía pequeño, y no lo era” Simón Bolívar. Cartagena dic. 15 de 1812

El documento que se firmó antier encierra enorme peligro para la democracia, entre ellos que las FARC obtuvieron completo dominio en 23 Zonas Veredales y 8 Campamentos. Son ellas: Cesar: La Paz; Norte de Santander: Tibú; Antioquia: Remedios, Ituango y Dabeiba; Tolima: Planadas y Villarica; Cauca: Buenos Aires y Caldono; Nariño: Policarpa y Tumaco; Putumayo: Puerto Asis; Caquetá: Montañita y Cartagena del Chairá; Arauca: Arauquita y Tame; Meta: Macarena, Mapiripán, Mesetas y Vistahermosa; Vichada: Cumaribo; Guaviare: San José del Guaviare (este), San José del Guaviare (oeste) y en los 8 campamentos: Guajira: Fonseca, Antioquia: Vigía del Fuerte, Chocó: Riosucio; Cordoba: Tierra Alta; Cauca: Corinto; Caqueta: San Vicente; Meta: Losada y Macarena; Guainia: Puerto Colombia

Si la malicia no alcanza, en los 31 departamentos tendrán presencia efectiva política, para intimidar al pueblo en elecciones. Ese fue el objetivo del proceso de paz desde el inicio. Ya están en todas partes, libres, legales, intocables y armados, aunque esto último se proscribe. De fachada.

Así que por ahora lo único claro es que la paz se firma y la guerra sigue y que el socialismo que viene nos dará la paz del silencio de los sometidos, la paz de los campos de concentración, la paz de la venganza y la paz de los sepulcros.

Definitivamente Santos y las FARC pusieron a bailar a los colombianos con la orquesta “Paz”. Música muy sabrosa, pero nadie sabe la letra de la canción.

www.mariojavierpacheco.com

@mariojpachecog

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO