La llamada Hora Gaviria, aplicada durante la crisis energética de 1992, volvió al debate por las alertas sobre el sistema eléctrico colombiano. La propuesta fue mencionada por la Sociedad Hidroituango ante el posible impacto de El Niño, las deudas del sector y el riesgo de un escenario de racionamiento.
¿Por qué se vuelve a hablar de la Hora Gaviria?
La Hora Gaviria fue una medida adoptada durante el gobierno de César Gaviria en medio del apagón de 1992. Consistió en adelantar una hora los relojes del país, pasando temporalmente de UTC-5 a UTC-4, con el propósito de aprovechar más luz natural y reducir parte del consumo eléctrico en las horas de mayor demanda.
La medida se aplicó en un contexto distinto al actual. En ese momento, Colombia enfrentaba cortes de energía prolongados, bajos niveles de embalses y problemas estructurales en el sistema eléctrico. Según el recuento de Radio Nacional, el apagón comenzó en marzo de 1992 y terminó en febrero de 1993, con racionamientos que llegaron a varias horas diarias en distintas zonas del país.
Hoy, el término vuelve a mencionarse no porque exista un racionamiento anunciado, sino porque algunos actores del sector energético piden anticipar medidas antes de que el sistema enfrente mayores presiones. El gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, planteó evaluar el adelanto de los relojes dentro de una mesa técnica con generadores, transmisores, gremios, reguladores y autoridades.
¿Qué propone el sector energético?
La idea, según Arbeláez, sería mover los horarios para que el país tenga una hora adicional de luz natural durante la franja de mayor consumo, que suele concentrarse entre las 6:00 p. m. y las 9:00 p. m.. El objetivo sería reducir el impacto de la demanda en esas horas, aunque la propuesta todavía no corresponde a una decisión oficial.
El debate aparece en medio de varias alertas. El Ideam informó el 11 de junio de 2026 que las condiciones tipo El Niño ya estaban presentes en el océano y la atmósfera, con probabilidades superiores al 95 % de mantenerse y fortalecerse durante el segundo semestre del año. La entidad también advirtió que podrían presentarse menores lluvias, reducción de caudales y presión sobre embalses y reservorios.
A esto se suman las dificultades financieras del sistema. La Contraloría General advirtió en mayo que la combinación de El Niño, déficit de energía firme, retrasos en proyectos y deudas del Gobierno con actores del sector, estimadas en $8,2 billones, podría configurar una crisis severa. Otros análisis del sector han señalado que las deudas podrían superar los $9 billones.
Sin embargo, revivir la Hora Gaviria no resolvería por sí sola los problemas de fondo. La medida podría ayudar a modificar patrones de consumo en ciertas horas, pero las alertas actuales también dependen de la disponibilidad de agua para generación, la operación de plantas térmicas, la entrada de nuevos proyectos y la situación financiera de empresas del sistema.
Por ahora, lo que sigue es la posible instalación de una mesa técnica antes del 7 de agosto, como piden algunos actores del sector. Allí se evaluarían medidas preventivas, incentivos para generación térmica, pagos pendientes y alternativas para evitar decisiones más drásticas si el panorama climático y financiero se deteriora.
