El oscuro panorama del abuso contra mujeres y menores

El oscuro panorama del abuso contra mujeres y menores

13 de octubre del 2017

Los casos de violencia en contra de mujeres y niños en Colombia cada vez son más alarmantes. Factores como el narcotráfico, la música y  aspectos socioculturales tienen en vilo la seguridad de muchas personas.

La preocupación la transmitió la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Karen Abudinen Abuchaibe, quien aseguró que cerca de 72 casos de niñas y adolescentes ingresan al sistema de protección del ente regulador al día.

En el marco del Día Internacional de la Niña, la directora aprovechó para hacer un llamado a la sociedad para que no pierda el compromiso de defender y respetar el derecho de las menores. “Aún millones de niñas en el mundo sufren violencia, maltrato y discriminación. Debemos trabajar por la protección y defensa de sus derechos”, afirmó Abudinen.

Además, informó que entre enero y agosto de este año se registraron 17.713 casos de agresión y vulneración de derechos contra niñas y adolescentes, lo que hace alarmante la situación en solo ocho meses de sondeo.

Lo más preocupante del caso es que de los actos violentos cerca del 35% son abusos sexuales, con 6.217 hechos reportados en lo que va corrido del año, significando la suma de 43 niñas víctimas cada día en Colombia, según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal.

Completando las cifras, se supo que el año anterior se registraron 118 homicidios de mujeres menores de edad, de las cuales 56 tenían entre 15 y 17 años.

Para Sara Fernández Moreno, académica, activista y profesora de la Universidad de Antioquia (U. de A.), esta situación tiene un precedente en el país, y es que la violencia tiene “raíces culturales que aún no desaparecen del contexto social” y que, aunque las personas ya reconocen que este flagelo es un problema de salud pública que le cuesta mucho al estado, aún existen”altísimos niveles de tolerancia ante la violencia cotidiana”.

En diálogo con Kienyke.com aseguró también que un factor determinante para que aún haya ese tipo de violencia radica en que el país se ha esforzado por hacer telenovelas glorificando la cultura del narcotraficante, afirmando que “hay cierta tendencia a enaltecer la cultura mafiosa”, puesto que las novelas que exporta Colombia resaltan la problemática de abuso sexual contra las mujeres, algunas veces menores, y que allí también tratan a los “capos como héroes”, como si fueran un ejemplo a seguir.

La activista cree que la intolerancia es el factor principal de violencia en el país, y que costumbres como los dichos populares son muchas veces usados como insultos porque caracterizan a una persona.

“No sea tan indio” o ” más caliente que un negro en un baile” son según Sara Fernández, algunos refranes comunes que de alguna manera discriminan.

Para Fernández es tan dañina la falta de tolerancia en el país, que según cifras que ella da, 85 de 100 personas asesinadas durante los periodos de más violencia en el país se dieron por la incapacidad de convivir junto con otras personas, por la irresponsabilidad de conductores, por hurtos o por otros factores que no tienen que ver con el conflicto armado, al cual se le atribuyen tantas muertes y solo genera 15 de 100 asesinatos, según la experta.

Asegura que el amor no puede anular a ninguna persona, y que nada justifica un golpe, una amenaza o un ataque de celos, porque no solo se está violentando a la persona, sino que se le está quitando libertad a la misma.

Por ello, aprovechó para reflexionar sobre los casos de violencia que viven a diarios niñas, niños y mujeres por culpa de familiares o terceros, y que en muchos casos, son del conocimiento de allegados pero no son comentados, como ocurrió con el asesinato de Miguel Ángel Rivera Giraldo, un pequeño de dos años que no sobrevivió al maltrato al que fue sometido por su padrastro.

“Yo le preguntaría a las personas que sabían de los maltratos cómo se sienten ahora que la pérdida es irreparable”Sara Fernández

La única preocupada no es la docente de la U. de A. Como ella, cientos de personas a diario demuestran su inconformidad y preocupación con el tema.

Es el caso del personero delegado para los Derechos Humanos Juan Fernando Gómez Gómez, quien aseguró a este medio que desde la Personería de Medellín hay angustia por el aumento de homicidios en contra de mujeres y los casos de violencia intrafamiliar, que en los últimos cuatro meses se han disparado.

Las agresiones, que comienzan siendo verbales, muchas veces terminan en físicas, y a veces, ocasiona la muerte de la persona, comento Gómez, quién además informó que en comparación al año anterior, en lo que va del 2017 los casos de violencia aumentaron cerca de un 52%.

El alza se debe también a que muchos casos que registra la población vulnerable, a pesar de ser denunciados, no son investigados como debe ser o no se toman decisiones por parte de la Fiscalía, aseguró el personero delegado.

La justicia cojea ante los agresores

Para Luis Mauricio Urquijo Tejada, especialista en derecho penal y docente de la U. de A., el estado por medio del Congreso ha tratado de sancionar a los asesinos y violadores de mujeres, jóvenes y niños con fuertes condenas, y cada vez que hay un caso de relevancia nacional el Congreso toma cartas en el asunto.

Uno de los hechos más recordados es el del director técnico de la selección de Panamá, Hernán Dario ‘El Bolillo’ Gómez, que agredió a una mujer y seis meses después, el Congreso dictaminó una ley que obligaba a investigar todos los casos de agresión así la víctima no denunciara, como pasa muchas veces.

Casos como el de Natalia Ponce, atacada con ácido en 2014, y Rosa Elvira Cely, violada en Bogotá, hicieron que la respuesta penal fuera más fuerte para los agresores, afirmó Urquijo, añadiendo que cada que “pasa un hecho de notoriedad pública, el estado se pronuncia con leyes fuertes”.

Es claro que las leyes están hechas para que los agresores respondan de manera tajante por sus crímenes. La  rebaja de pena, detención domiciliaria, libertad condicional y otros beneficios que tienen algunas clases de delincuentes no los tienen los agresores y asesinos de mujeres y menores. Sin embargo, el problema radica, según Urquijo, en que las penas no funcionan si no hay las garantías de investigación necesarias.

“El sistema se ha encargado más de crear normas que de perseguir los delitos” Luis Mauricio Urquijo Tejada

Para el docente, el Estado es incapaz de investigar los casos de abuso, porque “no hay peritos, investigadores, fiscales” y explicó que el aparato judicial no tiene capacidad suficiente para investigar y sancionar los delitos.

Por eso, el especialista aseguró: “nosotros creemos que a los agresores les asusta la pena, y no les asusta. Eso está demostrado porque las conductas se repiten”.

Para él, a los delincuentes les asusta más que la pena sea efectiva a que sea alta. Es decir, el delincuente calcula primero las opciones que tiene de ser capturado por encima de la cantidad de tiempo que puede pasar en prisión, aseguró a Kienyke.com el abogado penalista.

A la problemática de la justicia, se le suma que en ciudades como Medellín se recortó casi la mitad del presupuesto de la Secretaría de la Mujer, afirmó la docente Sara Fernández. Los recortes se hicieron con el fin de reforzar los programas para atender la problemática, pero aún no da resultados, y eso es grave, finalizó.