Afortunados, pero con el corazón dolido, se definen los dos hombres que por diferentes factores no asistieron al bar en donde se desató el peor tiroteo de los Estados Unidos. Calificado así, por el Presidente Barack Obama y todo un país que toma las voces de 49 inocentes que sin razón fueron asesinados allí.
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Lester Valdés, es un cubano de 41 años, residente en Estados Unidos desde hace 27 años y junto a su esposa Charlotte López, puertorriqueña radicada también en dicho país, manejan gimnasios de su propiedad en Orlando.
Ambos asistían al bar Pulse, porque según ellos su ambiente era tranquilo, “allí todos nos conocíamos, éramos una gran familia, nunca hubo ningún problema, la gente siempre alegre, humilde y dispuesta a brindar ayuda,” pero “esa noche nos sentíamos cansados, habíamos ido a la playa y le dije a mi esposa que nos quedáramos en casa, aunque ya teníamos todo listo para asistir, ella me dice que está bien y yo llamo a los amigos que nos estaban esperando para avisarles que no asistiremos”, contó a KienyKe.com, el cubano, que la noche del sábado perdió, “cuatro amigos, todos clientes de mis gimnasios y dos de ellos una pareja gay a la que todo el mundo en el bar adoraba: mis amigos Conde y Juan, dos puertorriqueños dueños del salón D´Magazine´, en donde se realizan importantes fiestas”.
“Yo soy un tipo bien fuerte de carácter, pero esto me ha hecho el corazón mantequilla”, cuenta el entrenador que no encuentra palabras para expresar su dolor frente a los asesinatos de sus amigos.
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El día que ocurrió esta masacre, Lester cuenta que era “noche latina, razón por la que murieron más de 20 puertorriqueños y no todos necesariamente gay´s, al bar iban muchos heterosexuales porque enserio era bien bacano, tanto que no había seguridad, solo una chica a la entrada para chequear el ID, pero lastimosamente esa falta de seguridad que nunca vimos necesaria, es la que nos hace llorar a los que partieron”.
Quien corrió con la misma suerte o como asegura él, “no era su día”, debido a que se quedó viendo el partido de Colombia, es David Acevedo, nacido en New York, criado en Medellín hasta los 14 años y residente en Orlando desde hace 10.
Él, un artista de profesión que pinta, dibuja y está aprendiendo a tatuar, es cliente del bar por su amigo Juan Orrego, el paisa de 23 años, quien era el bartender de la discoteca y esa noche salió herido de bala en su pierna izquierda, “mi amigo Juan, quien llevaba trabajando allá un año, me ha dicho que esa ha sido la peor noche de su vida, él recibió un tiro en la pierna y para poder sobrevivir se hizo el muerto cuando el asesino le pasaba por el lado, es horrible todo esto”, afirma David, quien además perdió otros amigos, “mi mánager falleció allí, él era una persona alegre que siempre ayudaba, me duele mucho Además, dos amigos y el hermano de una amiga mía también murieron allí. Orlando está de luto, todos nos estamos reuniendo para ayudar aunque ya el daño está hecho”.
Por su cercanía al lugar, también conoce muchos sobrevivientes que le han manifestado sentirse terrible, “todos están mal, no pueden creer lo que pasó y si bien quedaron vivos, están agradecidos con eso, pero a la vez les duele porque salieron del bar sin las personas con las que entraron”.
Lo más impactante de toda la historia revelada a KienyKe.com por David, quien de alguna u otra manera también sobrevivió al crimen, es el testimonio que varios sobrevivientes del hecho le han dado, asegurando, “que no era un asesino, sino tres, también me dicen que había gente cerrando las puertas para que la nadie saliera ni escapara y por otro lado, la tardanza de la policía en llegar después de una hora cuando la gente moría al teléfono y la estación solo está a 10 minutos”, cuenta David, quien rinde homenaje con una pintura en honor a sus amigos, las víctimas.
Por su cercanía al lugar, también conoce muchos sobrevivientes que le han manifestado sentirse terrible, “todos están mal, no pueden creer lo que pasó y si bien quedaron vivos, están agradecidos con eso, pero a la vez les duele porque salieron del bar sin las personas con las que entraron”.
Lo más impactante de toda la historia revelada a KienyKe.com por David, quien de alguna u otra manera también sobrevivió al crimen, es el testimonio que varios sobrevivientes del hecho le han dado, asegurando, “que no era un asesino, sino tres, también me dicen que había gente cerrando las puertas para que la nadie saliera ni escapara y por otro lado, la tardanza de la policía en llegar después de una hora cuando la gente moría al teléfono y la estación solo está a 10 minutos”, cuenta David, quien rinde homenaje con una pintura en honor a sus amigos, las víctimas.
