La voz ronca de los pies descalzos

La voz ronca de los pies descalzos

17 de marzo del 2011

Cesaria Evora cuenta sus intimidades envuelta en una bocanada que aumenta cada vez que espira el humo del cigarrillo. En treinta minutos, se fuma cuatro cigarrillos, que luego apaga en una copa de agua. Todos los días se fuma dos cajetillas. Quizás ese el secreto de su voz ronca y masculina. La “Diva descalza” llegó al canto gracias a Eduardo, su primer novio. Tenía 16 años. En una reunión, mientras él tocaba la guitarra, le pidió que subiera el tono de su voz. Sólo en ese momento se atrevió a cantar. La primera canción que interpretó lleva su mismo nombre. Fue el momento más feliz de su vida. Pero la fama le llegó 34 años después. Hoy tiene un premio Grammy, catorce discos, dos hijos y los pies descalzos.

La canción Mar azul es su favorita.

La artista de origen africano siempre canta con los pies descalzos. Se especula que lo hace en honor a Cabo Verde, país donde nació. Pero la razón es más simple: no le gustan los zapatos. Nunca se acostumbró a usarlos, por el clima y el costo de cada par. Recuerda que en los viajes compraba algunos para ella, pero a su llegada prefería regalarlos. En su closet sólo tiene tres pares de alpargatas. Por eso, sus pies son resecos, y sus uñas, largas y pintadas de negro al igual que las de sus manos. Ella misma se las pinta con sus colores preferidos de esmalte, el negro y el vino tinto.

Cesaria es una mujer vanidosa y amante de las joyas. Lleva dos anillos en cada mano, usa aretes con incrustaciones y varios collares, uno de ellos con símbolos orientales. Le gustan los perfumes de hombre, ahora usa Paco Rabanne.

Creció en una familia normal hasta los siete años, cuando su papá los abandonó. A causa de la difícil situación económica, su mamá tuvo que llevarla a un orfanato católico. A los diez años, cantaba en la iglesia y hacía parte del coro; pero jamás se imaginó que iba a ser cantante. A los trece, habló con su abuelo para que la ayudara a abandonar el lugar. Inventó que veía fantasmas y fue así como su mamá la sacó del orfanato.

Su voz sigue intacta a sus 69 años.

En medio de copas y extranjeros se forjó como artista. Cuando volvió del orfanato, durante el día hacía los oficios de su casa y en las noches cantaba en los bares que, por estar situados en una zona portuaria, abrían las 24 horas del día. Los principales clientes eran extranjeros. Nunca la contrataban, sólo le daban la oportunidad para que ella fuera a cantar junto a sus músicos. Las ganancias dependían de las propinas. Las noches eran acompañadas de whisky y coñac. En 1994 dejó de beber.

La “Reina de la morna”, género musical nativo de Cabo Verde, no toca ningún instrumento y tampoco compone. Su magia está en su voz ronca. Antes de cada show, fuma ocho cigarrillos. Se pone un vestido de gala, se quita los zapatos y sale al escenario esperando encontrar a un público entusiasta.

Cesaria Evora se presentará en el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo del 17 al 19 de marzo.

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