El presidente Juan Manuel Santos escogería entre dos generales al reemplazo de Óscar Naranjo en la dirección de la Policía Nacional. El primer candidato es el actual subdirector de la institución, José Roberto León, considerado un gran estratega. Fue él quien organizó la seguridad del Mundial Sub-20, planeó y dirigió la seguridad de la Cumbre de las Américas y estructuró los cuadrantes y la seguridad ciudadana. En Harvard, donde estuvo Naranjo recientemente, aplaudieron esa figura de la Policía.
La otra carta, incluso más cercana al presidente Santos, es el general Luis Gilberto Ramírez Calle. Además de ser policía, Ramírez es profesional en leyes y especialista en derecho administrativo y en alta gerencia, carrera que combinó con su trabajo en las policías metropolitanas de Cali y Bogotá. Ha sido uno de los consentidos de la policía y ha ocupado cargos de importancia en Inteligencia Estratégica.
Desde la llegada de Santos al poder, Ramírez se convirtió en su ángel de la guarda. Fue quien administró su seguridad hasta febrero pasado, cuando viajó a Londres para realizar estudios de especialización en criminalística. Pero para que Ramírez llegue al cargo, Santos deberá descabezar a cuatro generales que están en la línea de mando. Nadie sabe si el Presidente está dispuesto a reorganizar la pirámide institucional, como lo hizo Uribe cuando nombró a Naranjo y sacó a 12 generales.
Fuentes de la Casa de Nariño no ahorran palabras para asegurar que Ramírez lleva las de ganar en esta apuesta porque es un oficial en el que Santos confía íntegramente.
