El nombre de monseñor Luis Manuel Alí Herrera ha cobrado relevancia en el Vaticano tras su reciente designación como Vicario del Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, uno de los templos más emblemáticos del catolicismo en el mundo.
Nacido en Barranquilla el 2 de mayo de 1967, Alí Herrera ha construido una trayectoria marcada por el servicio pastoral y el trabajo en temas sensibles para la Iglesia. Es licenciado en Teología y Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y fue ordenado sacerdote en 1992. En 2015, fue nombrado obispo auxiliar de Bogotá.
Su camino dentro de la Iglesia también ha estado ligado a la protección de menores. Desde 2015 ha estado vinculado a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores y, desde marzo de 2024, se desempeña como su secretario, cargo que continuará ejerciendo de manera simultánea.
Un rol clave en el corazón de Roma
El nombramiento, realizado por el papa León XIV, lo ubica en una posición estratégica dentro de la Basílica de Santa María la Mayor. Allí trabaja de la mano del cardenal Rolandas Makrickas en la coordinación de las actividades litúrgicas, pastorales y espirituales del templo.
En su nuevo cargo, también puede actuar en representación del Arcipreste en caso de ausencia, lo que refuerza la confianza depositada en su liderazgo y experiencia dentro de la Iglesia.
La Conferencia Episcopal de Colombia destacó que esta designación “constituye un reconocimiento a su trayectoria pastoral” y subrayó que fortalece la presencia colombiana en una de las sedes más simbólicas del catolicismo.
Un santuario con historia y significado
La Basílica Papal de Santa María la Mayor, fundada en el siglo IV, es considerada el santuario mariano más antiguo de Occidente. Su relevancia no solo es histórica y espiritual, sino también simbólica dentro de la Iglesia universal.
El templo alberga la imagen de la Salus Populi Romani, una de las más veneradas por los fieles, y ha sido tradicionalmente visitado por los papas antes y después de sus viajes apostólicos.
Además, en los últimos años ha adquirido un significado especial: allí reposan los restos del papa Francisco, en una tumba caracterizada por su sencillez, con la inscripción “Franciscus”.
La llegada de Alí Herrera a este escenario refuerza el vínculo entre Colombia y el Vaticano, al tiempo que lo posiciona como uno de los representantes colombianos con mayor visibilidad en la Iglesia católica actual.
