Londres construirá un rascacielos de 265 metros que se convertirá en el tercer edificio más alto del Reino Unido y uno de los 20 más altos de Europa.
El proyecto estará ubicado en Canary Wharf, el principal distrito financiero de la ciudad, a orillas del río Támesis y cerca del aeropuerto London City. La torre será desarrollada por el banco estadounidense JP Morgan, que busca consolidar allí su mayor sede en Europa.
Más allá de su altura, el impacto económico del edificio es uno de sus puntos más llamativos. La inversión estimada ronda los 3.977 millones de dólares y se calcula que generará unos 13.000 millones de dólares para la economía local en un periodo de seis años.
Durante su construcción, el rascacielos impulsará alrededor de 7.800 empleos, mientras que, una vez en funcionamiento, tendrá capacidad para albergar a unas 12.000 personas.
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El edificio contará con una superficie interna de 278.709 metros cuadrados, lo que lo posiciona como una de las infraestructuras corporativas más grandes de Europa.
El diseño estará a cargo del reconocido arquitecto Norman Foster, y la torre se convertirá en la sede principal de JP Morgan en Reino Unido, así como en su base más importante en el continente europeo.
En términos de altura, el nuevo rascacielos quedará por debajo de The Shard (310 metros) y 22 Bishopsgate (278 metros), pero superará a varios edificios emblemáticos del skyline londinense.
El proyecto también ha generado debate por su cercanía con el aeropuerto London City, ya que construcciones similares han obligado a pilotos a realizar maniobras especiales durante los aterrizajes.
A pesar de ello, la iniciativa avanza como uno de los desarrollos urbanos más ambiciosos en Londres en los últimos años, marcando una nueva etapa en la transformación de su horizonte arquitectónico.
