¿El celular está cambiando nuestra postura? Esto es lo que sabemos del “tech neck”

El “tech neck” se relaciona con el uso prolongado de pantallas y molestias cervicales. ¿Puede cambiar nuestra postura o producir una “joroba”? Esto dice la evidencia.
Créditos:
Kienyke - Inteligencia Artificial

Por: Dr. Carlos David Gutierrez

¿Cuántas horas al día pasamos mirando hacia abajo? Contestamos mensajes, revisamos redes sociales, trabajamos, vemos videos y hasta caminamos mirando una pantalla. Ya no sabemos cuánto usamos el celular, pero además de los problemas asociados a la exposición prolongada a pantallas con alto brillo, también puede haber otros problemas derivados de la posición que adoptamos para hacerlo.

En los últimos años se ha popularizado el término “tech neck” o “text neck” para describir la posición asociada a pasar largos periodos con la cabeza inclinada hacia adelante frente a un dispositivo. Y aunque alrededor del tema han aparecido algunas afirmaciones exageradas, sí existe evidencia de que nuestros hábitos digitales pueden tener consecuencias sobre el cuello.

La cabeza de un adulto pesa aproximadamente entre 4 y 5 kilos. Cuando está alineada sobre los hombros, ese peso es manejado eficientemente por la columna cervical. Pero al inclinarla hacia adelante aumenta considerablemente el momento de fuerza que deben soportar las estructuras del cuello. Un conocido modelo biomecánico publicado por el Dr. Kenneth Hansraj estimó que, con 30 grados de flexión, la carga efectiva sobre la columna cervical puede acercarse a los 18 kilos y, alrededor de los 60 grados, superar los 25 kilos. Esto no significa literalmente que nuestra cabeza aumente de peso, sino que los músculos, ligamentos y articulaciones deben trabajar mucho más para mantenerla en esa posición.

El resultado más frecuente no es una deformidad severa, sino algo mucho más cotidiano: dolor cervical, rigidez, tensión muscular y molestias en hombros y espalda alta. Un estudio con excelente grado de evidencia publicado en 2025 encontró una asociación significativa entre el uso excesivo de celulares y dolor cervical. Otro estudio, que reunió 25 estudios y más de 43.000 personas, encontró que el comportamiento sedentario prolongado también se asociaba con mayor riesgo de dolor de cuello, especialmente cuando involucraba pantallas.

Sin embargo, aquí vale la pena hacer una precisión. No todo dolor de cuello puede atribuirse a una “mala postura” ni existe una postura perfecta que debamos mantener durante todo el día. Algunos estudios recientes incluso han cuestionado que el grado de flexión cervical mientras usamos el teléfono, por sí solo, sea capaz de predecir quién desarrollará dolor. El tiempo prolongado en una misma posición, el sedentarismo, la actividad física, el sueño y otros factores probablemente sean igual o más importantes.

¿El celular puede terminar produciendo una joroba?

Aquí también debemos diferenciar varias cosas.

Mantener repetidamente la cabeza adelantada puede favorecer una postura de “cabeza agachada”, acompañada muchas veces por hombros adelantados y aumento visual de la curvatura de la parte superior de la espalda. En adultos, los estudios han encontrado una asociación entre esta postura y el dolor cervical, aunque esto no demuestra que una sea necesariamente la causa de la otra.

Además, estudios radiográficos recientes muestran que mientras escribimos en el celular se modifica temporalmente la alineación de la columna cervical, especialmente cuando estamos sentados. Lo que todavía no podemos afirmar con la misma seguridad es que utilizar el teléfono produzca por sí solo una deformidad permanente o una “joroba” estructural.

¿Y esa pequeña acumulación de grasa que algunas personas desarrollan detrás del cuello? Existe y se denomina “joroba de búfalo”, pero no hay buena evidencia de que sea producida por mirar el celular. Se relaciona mucho más con la distribución de grasa corporal y, en algunos pacientes, con alteraciones hormonales, exposición prolongada a corticoides o determinados trastornos metabólicos. La postura puede hacer que esa zona se vea más prominente, y cuando ambos factores como la posición y la acumulación de grasa están presentes, se puede pronunciar mucho más.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Probablemente la recomendación más útil sea también la más sencilla: movernos más y permanecer menos tiempo en una misma posición. Elevar el teléfono en lugar de mantenerlo permanentemente sobre las piernas, apoyar los brazos cuando sea posible, cambiar de postura, realizar pausas durante periodos prolongados de pantalla y mantener actividad física regular son medidas razonables.

No necesitamos dejar de utilizar el celular ni vivir intentando mantener una postura militar perfecta. Pero sí entender que nuestro cuerpo no fue diseñado para permanecer varias horas al día prácticamente inmóvil y mirando hacia abajo.

La tecnología probablemente no esté cambiando la forma de nuestros huesos tan dramáticamente como algunos titulares sugieren. Lo que sí está cambiando son nuestros hábitos. Y cuando repetimos una postura durante horas, todos los días y durante años, nuestro cuello puede terminar recordándonoslo.

Referencias:

Chen HW, et al. Association of smartphone overuse and neck pain: a systematic review and meta-analysis. Postgraduate Medical Journal. 2025;101(1197):620-626. doi:10.1093/postmj/qgae200.

Mahmoud NF, Hassan KA, Abdelmajeed SF, Moustafa IM, Silva AG. The relationship between forward head posture and neck pain: a systematic review and meta-analysis. Current Reviews in Musculoskeletal Medicine. 2019;12(4):562-577.

Hansraj KK. Assessment of stresses in the cervical spine caused by posture and position of the head. Surgical Technology International. 2014;25:277-279.

Shahar D, Sayers MGL. Prominent exostosis projecting from the occipital squama more substantial and prevalent in young adult than older age groups. Scientific Reports. 2018;8:3354.

Jacques T, Jaouen A, Kuchcinski G, et al. Enlarged external occipital protuberance in young French individuals’ head CT: stability in prevalence, size and type between 2011 and 2019. Scientific Reports. 2021;11:6518.

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