Alianzas para lograr los objetivos

Publicado por: maria.vargas el Dom, 07/03/2021 - 08:08
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Por: Augusto Solano Mejía.
Augusto Solano Mejía.

El 25 de septiembre de 2015, en el marco de la 70 edición de la Asamblea General de las Naciones Unidas, realizada en Nueva York, todos los países que la conforman adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad. La Agenda plantea 17 Objetivos (ODS) y 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental.

Desde entonces, y hasta el 2030, esta es la estrategia que rige los programas de desarrollo de las naciones y, al adoptarla, se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.

En todos los ODS, y específicamente en el número 17: “Alianzas para lograr los objetivos”, se reconoce como fundamental la necesidad de un nivel sin precedentes de cooperación entre las personas, el empresariado, los gobiernos y las organizaciones del tercer sector para alcanzar el desarrollo sostenible.

Pero ¿Cómo debemos aprovechar personalmente las alianzas para alcanzar el bienestar común?

Una alianza puede definirse como la unión de personas, empresas o países, mediante la cual se asume un compromiso de ayuda o apoyo mutuo para lograr un fin determinado, con beneficios similares para las partes que la conforman. Toda alianza supone una estrategia, es decir un plan de acción que define su qué, cómo y cuándo.

Ante la crisis sanitaria que afronta el mundo las Naciones Unidas no se cansan de asegurar en diferentes escenarios que “Ningún país puede superar esta pandemia por sí solo. La solidaridad a nivel mundial no es solo un imperativo moral, sino que también redunda en el interés de todos”.

Sin embargo, pareciera que el valor de las alianzas lo estamos reconociendo únicamente en cabeza de las empresas y los gobiernos, y nos olvidamos del papel protagónico que debemos asumir las personas. Somos los seres humanos la base de la sociedad y tenemos la obligación de aliarnos para contribuir y colaborar en la búsqueda de ese futuro sostenible que tanto anhelamos.

Es indispensable ir más allá del cumplimiento de los deberes y la exigencia de los derechos del llamado contrato social. Debemos cuestionarnos frente a nuestro compromiso con el otro y entender que, solo podremos avanzar frente a la crisis sanitaria y el desarrollo económico, social y medioambiental, si exigimos y participamos de una gran alianza nacional en la que cada colombiano tenga como eje rector de sus acciones el bienestar común como herramienta para alcanzar el bienestar personal.

Es hora de actuar y dejar de ser pasivos frente al futuro del país y del planeta. Las alianzas permiten alcanzar con mayor eficacia y rapidez los objetivos individuales y colectivos. Hoy más que nunca lograr nuestras metas depende del comportamiento del amigo, del vecino, del familiar, del compañero de trabajo y del desconocido.

José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español, aseguró de manera muy asertiva que “Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde”.

Es cierto que la pandemia reveló innumerables fallas en diferentes gobiernos y malas prácticas en muchas empresas alrededor del mundo, sin embargo, no nos hemos detenido a pensar que también desnudó nuestra incapacidad como seres humanos de buscar el bienestar común y asegurar nuestra sostenibilidad.

Exijamos a los gobiernos y a las empresas cumplir con la Agenda 2030 de la ONU pero reconozcamos también que para hacerlo debemos partir de una alianza social, en la que cada persona aporte desde su comportamiento y diario vivir al crecimiento socioeconómico y al respeto del capital natural.

Finalmente, es indispensable comprender que para concretar esta gran alianza no requerimos de un acto liderado por personajes públicos que acapare titulares de prensa, solo necesitamos de una introspección y reflexión personal que nos impulse a un cambio comportamental individual, que se sume al de muchos otros para aportar a la sostenibilidad del ser humano