Petro tiene vocería en España

Publicado por: gabriela.garcia el Lun, 09/03/2020 - 12:22
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Por: Carlos Salas.
Carlos Salas

Cuando fue expulsada de la Javeriana, la profesora de filosofía Luciana Cadahia no recibió ninguna explicación. El artículo que acaba de publicar en El País de España nos trae posibles pistas de las razones que pudieron llevar a los directivos de la Universidad a prescindir de sus servicios. En la revista Arcadia lamentaron que esta filósofa no siguiera iluminando a los jóvenes colombianos. Mensajes como este: “Sus clases, publicaciones y, sobre todo, su apoyo constante, nos ha permitido encontrar inspiración y un espacio de organización para el ejercicio de una filosofía viva”, fueron publicados por Arcadia como muestras de las voces de protestas entre las que se incluía también la de Petro.

Las aulas de clase son un escenario propicio para hacer proselitismo político del que sacan provecho los de la izquierda no solo con Fecode, en la escuela pública, sino también en las universidades, incluyendo las privadas como la misma Javeriana. El profesor, con su doctorado y otros rimbombantes títulos, tiene garantizado instalarse como dueño de una “verdad” que a veces es utilizada con fines ideológicos traicionando sus deberes de pedagogos ante unos estudiantes confiados en las virtudes del aprendizaje universitario y respetuosos de la figura del maestro.

En su artículo del 5 de marzo pasado, titulado “Colombia: ese nudo ciego latinoamericano”, Luciana Cadahia desvía toda la atención de los graves problemas de violencia que traen consigo el narcotráfico para colocarnos ante el mundo como los culpables de “la espiral de violencia” y no como las víctimas de ese flagelo. Para sustentar su argumentación se permite ciertas libertades con la realidad de los hechos llegando a extremos como el de afirmar que el presidente Duque “celebró en público el bombardeo por parte del Ejército a siete supuestos guerrilleros en combate. Unos meses después se supo que esas bajas no eran de guerrilleros, sino de niños y adolescentes que nada tenían que ver con la lucha armada”. Tergiversaciones como estas son el sustento de un análisis con pretensiones filosóficas, que busca justificar y alentar el discurso promovido por Petro de quien no se inhibe en darle todo su apoyo. Se pregunta “¿Cómo es posible que ese bombardeo no haya puesto en entredicho al gobierno de Duque?”, revelando con ello el verdadero propósito de la arremetida mediática contra el gobierno, luego del único bombardeo ejecutado por este gobierno contra un cabecilla narcoterrorista, el de tumbar a Duque.

No es de extrañar que la profesora -la universidad se vio obligada a reincorporarla luego del fallo de un juez- defienda con ahínco las marchas estudiantiles y hasta el vandalismo, colocando al Estado colombiano como represivo cuando la realidad es otra: Duque es tolerante y abierto al diálogo hasta extremos que no compartimos. Cadahia demuestra un nivel muy bajo de comprensión de la realidad colombiana lo que la lleva a escribir un artículo de una simplicidad imperdonable, sobre todo si es para ser publicado en un medio internacional respetable como El País. Habla de “la estigmatización de la figura presidencial de Ernesto Samper”,  de los “asesinatos a ex guerrilleros de las FARC o líderes de Colombia Humana” como parte de “un objetivo militar contra la pluralidad democrática”. De ese tono es toda la perorata de esta vocera de Petro en España. 

Como muestra de sus afinidades selectivas reproduzco el trino de @petrogustavo del 29 de mayo de 2019: 

“Lo que ha hecho la universidad javeriana con @lucianacadahia es una persecución ideológica. Lamentable las falsas políticas de depuración ideológica precisamente en una universidad: el templo del saber.”

Petro tiene como promotora internacional a esta filósofa argentina y, en su empeño por tumbar a Duque, cuenta con una aliada en Colombia. Con profesores como ella no es de extrañar que hasta de la elitista Universidad Javeriana salgan estudiantes a tirar piedra.