Después de la Guerra todos somos generales, reza un adagio popular que se aplica mucho en el fútbol. Son los entrenadores los que tienen que elegir antes, imaginarse lo mejor y afrontar si no sale, lo peor.
A Pékerman lo conocimos como un director técnico sencillo, muy previsible en sus decisiones, hacía lo que tenía que hacer en el concepto de la mayoría, y le salía. No hacia cosas fuera de lo común y ese sentido común sirvió para clasificar al mundial y hacer en Brasil 2014, el mejor mundial de la historia futbolística de Colombia.
Pékerman después de ése mundial ha tenido que luchar contra la adversidad de no contar con muchos de los jugadores que fueron la base de su éxito. Y le ha costado derrotas y frustraciones. Como la de la Copa América de Chile en la que no solo faltaron jugadores, sino que los que estuvieron, tuvieron un nivel tan pobre que ni ganarle a Brasil más peleando que jugando, salvó la pena de una actuación indecorosa e inesperada.
En la Copa América centenario se jugó mejor por pasajes y terminó tercero, pero nadie celebró ese tercer lugar y más bien la mayoría terminó frustrada por no poder pelear el título.
Y en la eliminatoria tampoco ha sido ajeno a las frustraciones, goleados en Montevideo ante Uruguay y perdiendo en casa ante Argentina, Pékerman por primera vez desde que llegó a dirigir a Colombia comenzó a dividir opiniones sobre sus decisiones como entrenador.
Hablar mal de Pékerman en las épocas de éxito, era prácticamente una herejía. Al que no le gustaba como hablaba o como dirigía, tenía que guardárselo porque si osaba decirlo, inmediatamente era tratado de ignorante o apátrida.
Era Intocable y hoy en día no lo es. Porque ciertamente en esa búsqueda del equipo que se le fue en Brasil, ha cometido errores que han costado derrotas que han dolido.
Es la vida de los entrenadores, cuando ganan son los jugadores y cuando pierden es por culpa de ellos. Pero ellos lo saben y lo asumen, hace parte de su trabajo entender que en el mundo del futbol hay un mundo de entrenadores en cada aficionado y en cada crítico de ésta actividad.
Son ellos los Directores técnicos los que escogen quienes juegan o a quienes cambian, pero son los jugadores los que al final de cuentas deciden en la cancha si se gana o si se pierde.
Obviamente eso no excusa a los entrenadores, su mayor responsabilidad no está en los entrenamientos, ni siquiera en escoger la nómina que comienza los partidos, sino en saber dirigir cuando se están jugando.
Pocas veces lo que se imaginan antes resulta, se pueden imaginar un esquema propio y conocer el del rival, pero ya en el partido todo cambia y hay que tener la suficiente habilidad para cambiar sobre la marcha y enderezar el camino.
Todo esto para preguntarse, qué culpa tuvo el esquema que eligió Pékerman para jugarle a Brasil en Manaos, si en la primera jugada, en el primer avance, en el primer tiro de esquina, al primer minuto de juego, recibía un gol y ya iniciaba perdiendo’? Fue por culpa de salir a enfrentar a Brasil con el mismo equipo que le ganó a Venezuela? Pues no. En esa jugada no. En ese gol de comienzo no. Y comenzar perdiendo frente a Brasil tan temprano, es una desventaja que no se imaginó ni él ni el más pesimista de los colombianos y que acaba con cualquier esquema.
Pero lo que vino después del gol, sí se presagiaba. Neymar, Marcelo, Gabriel Jesús, todos por el lado izquierdo atacando a Colombia. Y por ahí Pékerman eligió dejar a Stefan Medina porque sintió que debía respaldarlo por su buena actuación ante Venezuela.
Y por ahí debía ayudarlo con alguien, y Pékerman eligió que fuera Wilmar Barrios el que hiciera su primer partido con la selección de Mayores, precisamente ante esa banda de Brasil.
Esas si son responsabilidades de Pékerman, como la de sacar de su posición original a James Rodríguez para que en ese primer tiempo fuera a ayudar por ese lado y ni hacer lo suyo, ni hacer lo otro, porque James no sabe de eso.
Y Brasil hizo ver tan mal a Colombia que debió marcarle más goles de no haber sido por San Ospina que como siempre termina salvando los trastes.
Y como el futbol es raro y hermoso por lo impensado, Colombia se encontró con el empate, gracias a un autogol por un buen centro de James y con eso se fue al descanso.
Y después de todo lo mal que jugó Colombia en ese primer tiempo, Pékerman decidió salir igual, con los mismos que suponía podían hacerle daño a Brasil. Pensaba que así le podía ganar? Suponemos que sí o de lo contrario en el vestuario compone, arregla, sale de otra forma, como lo hizo en la eliminatoria anterior cuando perdía en Chile y sacó a Yepes y metió a cuadrado y terminó ganando 3 a 1.
Sorprende y mucho que un hombre tan curtido como Pekerman se haya metido la mentira del empate del primer tiempo. Cualquier aficionado en su derecho podría pensar que con el partido empatado se le podía seguir jugando a Brasil de “tu a tu”, pero el entrenador mil veces no. Esa idea con la que salió de inicio había sido totalmente desvirtuada por Brasil en la primera mitad y había que cambiarla, y no dejarse llevar por un empate que registraba el marcador pero que era absolutamente mentiroso, porque Colombia había jugado muy mal en el primer tiempo.
Y como siguieron las rarezas y Colombia con los mismos se acomodó mejor, más porque Brasil empezó a desesperarse y a entregar mal la pelota, Pekerman siguió embalentonado, y siguió pensando que el partido lo ganaba, y todo lo que cambió lo hizo pensando en eso y no en asegurar un empate que se había encontrado y que había que cuidar.
Metió temprano a Cuadrado, para taponar a Marcelo pero también para seguir metiendo miedo. Ahí pudo estar acertado, pero después sacó a Bacca y metió a Roger Martínez cuando el partido pedía a gritos era asegurarse en el medio campo con otro volante y desesperar aún más al local con el control del partido y de la pelota. Y si quería seguir atacando, con Cuadrado, Muriel, James, le bastaba y le sobraba.
Son decisiones que se toman en caliente y que las tiene que tomar el entrenador en caliente, pero eso no es una excusa porque ese es su trabajo y tener sangre fría para escoger entre un empate y el riesgo de perder como efectivamente terminó ocurriendo.
Eso sí hay que decir que no todo le cabe a Pékerman, él no envió a jugar mal a Macnelly, ni a Bacca, ni mucho menos a James que algún día tendrá que entender que ser figura ante Venezuela es mucho menos importante que serlo ante Brasil. Y que los Grandes jugadores lo son ante los chicos y ante los grandes también.
La máxima figura de Colombia no puede tener como balance en 95 minutos, solo un centro que terminó en autogol como su única intervención importante.
Que Pekerman lo puso en un sitio incómodo en el primer tiempo? No es excusa, un líder manda cuando interviene, no se escuda en circunstancias adversas para esconder su responsabilidad. Por eso en el Real Madrid lo critican, porque hace goles y grandes jugadas ante el celta de vigo, o la coruña, y contra Barcelona no apareció nunca con una gran actuación, ni contra un grande en la champions. Hay partidos en donde se espera mucho más de los que son figuras del futbol y James tiene que saberlo.
Es fácil mirar los errores de Stefan Medina y darle palo como lo hace la mayoría, y él no tiene defensa porque no es ni será nunca una figura del orden de James o de Bacca, es solo un trabajador del futbol común y corriente como tantos. Los que son figuras tienen una responsabilidad distinta, porque se la han ganado por su calidad y porque sobresalen entre muchos.
Duele perder y tener que seguir perdiendo ante Brasil, pero el consuelo estuvo en la misma jornada de la eliminatoria. Es peor ver a Argentina sufriendo para empatarle a la débil Venezuela, o a Chile no ganarle como local a Bolivia, o a Ecuador que arrancó ganando cuatro partidos seguidos y lleva solo un punto en los últimos cuatro compromisos. Eso es Peor.
Colombia perdió jugando mal sí, pero tiene jugadores, hay con qué pelear la clasificación y todavía gracias a esos resultados está en el cuarto lugar de la eliminatoria, solo esperamos que los jugadores aparezcan, que se corrijan los errores y que Pékerman vuelva a ser el técnico sencillo, que leía mejor los partidos y que tomaba decisiones acertadas y no equivocadas como ahora.
