Maisy, la niña que nació sin sangre

Maisy, la niña que nació sin sangre

16 de Octubre del 2014

Mientras la ciencia encuentra una explicación para el caso de Maisy, su historia tendrá que ser catalogado como un milagro. La niña irlandesa nació hace cuatro años sin sangre en sus venas y vivirá años para contarlo.

Este es el primer caso que se conoce de este tipo. La ciencia tenía noticias de bebés que habían nacido con concentración de hemoglobina en la sangre a nivel de cuatro gramos por decilitro, pero nunca, con el nivel de hemoglobina ‘cero’. Lea también: Las enfermedades raras duermen en todos los humanos

Lo poco que ha podido determinar la medicina es que Maisy no tenía sangre en las venas, sino una plasma transparente que alargó por unas horas lo que parecía ser una muerte segura. También le puede interesar: Famosos con enfermedades raras

El caso de esta pequeña es aún más sorprendente si se tiene en cuenta que el embarazo de su madre se desarrolló en condiciones normales, solo fue hasta la semana 34 que Emma Vignes notó que la bebé que esperaba, “había dejado de moverse completamente”.

Los médicos encontraron que la razón de la falta de movimiento obedecía a la ausencia total de plaquetas y hemoglobina en la sangre. Según informó “The Daily Telegraph”, el cuerpo de la madre había absorbido los glóbulos de la sangre de la niña que estaba gestando, situación que dificultaba cualquier acción médica para salvarle la vida.

A medida que pasaba el tiempo, crecia el riesgo de muerte para la niña pero también para la madre. Los médicos del Hospital Regional del condado de Waterford (sur de Irlanda) temían que, de sobrevivir, la niña tuviera una capacidad mental reducida. Por eso, seis semanas antes del parto, le realizaron a la madre una cesárea de urgencia.

Con pocas expectativas y esperanzas, la bebé fue sometida a tres transfusiones de sangre, la primera de ellas realizada a través del cordón umbilical. Después de dos semanas en la unidad de cuidados intensivos, el sistema sanguíneo de la bebé alcanzó los índices normales y contra todo pronóstico tanto Maisy como su madre fueron dadas de alta.

El temor más grande de los especialistas era que la pequeña no creciera normalmente. Se corría el riesgo de una parálisis cerebral debido a la falta de oxígeno al cerebro.

Sin embargo, a los 15 meses de vida, el miedo desapareció. Maisy pronunció su primer palabra: Papá. Gran noticia para los padres y médicos que determinaron que su desarrollo estaba dentro de los parámetros normales.

Cuatro años después, Maisy, la niña que nació sin sangre, comenzó a asistir a la escuela en su ciudad, Waterford, como cualquier niño de su edad, y lleva una vida normal.

Ahora su caso, según replica la página web de History Chanel se convirtió en objeto de estudio para los investigadores de todo el mundo.