El testimonio del cabo Eduardo Ávila, un verdadero héroe de Colombia

El testimonio del cabo Eduardo Ávila, un verdadero héroe de Colombia

8 de mayo del 2015

En redes sociales no se habla más que de la indignante actuación de la guerrilla del ELN, que exhibió como trofeo los restos de la pierna mutilada del cabo Eduardo Ávila, víctima de una mina sembrada por ellos en Convención (Norte de Santander).

Lea también: El fotógrafo que más ha retratado el infierno de la guerra en Colombia

El militar cayó en la trampa el pasado martes mientras colaboraba en la construcción de un parque infantil.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, calificó de “ratas humanas” a los guerrilleros, y todo el país reprochó la infamia del crimen.

Lea también: La ‘guerra maldita’ que se libra en Colombia

Pero la víctima y protagonista de esta cruda historia reaccionó diferente.

La mina le arrebató sus dos piernas. Por poco le quema la vida el mismo día de su cumpleaños. Tiene apenas 26 años y de ahora en adelante sólo puede pensar en movilizarse en silla de ruedas o valiéndose de un par de prótesis. Tiene una hija de ocho años y su proyecto de vida, que le aseguraría el futuro familiar, resultó estallado por una perversa trampa.

Cualquier otra víctima estaría lamentándose, lleno de rencores y remordimientos. El cabo Eduardo Ávila en cambio dice: “De ahora en adelante voy a celebrar dos cosas el mismo día: el día de la pérdida de mis piernas y el día de mi cumpleaños. Una coincidencia un poco desagradable, pero así es la vida”.

En entrevista con Édgar Artunduaga, de la cadena Todelar, el soldado que protagoniza la noticia del día que indigna a Colombia, en cambio habla sereno ante la prensa, adolorido por su pérdida, pero con la cabeza y moral en alto.

“Mi fortaleza se basa en amar lo que hago. Tuve la mala fortuna de ser yo el que activó una mina antipersonal (…) pero ningún civil, ni los hombres que estaban conmigo, sufrieron heridas con otro artefacto. Es una gran ventaja para mí como comandante de grupo”, relató.

El cabo Ávila se recupera en el hospital militar de Buacaramanga. Relató que estaba en una misión para asegurar la zona donde se construye un parque infantil en Convención. Estaba comandando un equipo del ejército e iba frente a la comisión. La mina solo le estalló a él. Pese a ser herido, agradeció el sobrevivir y que nadie más sufrió por la trampa.

“Se cumplió con la misión. Era proteger nuestra población civil, proteger a nuestros hombres. No me quiero imaginar lo que le hubiera pasado a un niño si hubiera manipulado ese artefacto. Lastimosamente salí yo afectado, perdí mis piernas, pero gané una gran experiencia de mi vida”.

Y añadió sobre la práctica bélica que por poco lo mata: “Nos estamos enfrentando a un enemigo que no tiene escrúpulos; quiere sembrar el terror a toda costa. doblegar a la sociedad solo con terror. Se quedaron sin ideas.

Cabo Eduardo Avila mutilado

Imagen de la recuperación del cabo Eduardo Ávila, en Bucaramanga.

¿Por qué el cabo Ávila reacciona con tal optimismo ante su propia desgracia? Lo cierto es que su relato conmueve al país; es el testimonio de un verdadero héroe, de aquellos que pese a la tragedia jamás doblegan su honor.

“Lamentándome no me van a nacer mis piernas. Tengo que esforzarme en la rehabilitación. Lo que tengo que hacer es celebrar que tengo vida: celebrarla junto a mi familia, disfrutar cada día de mi vida. Tengo una segunda oportunidad para vivir”, insiste.

“La gente se preocupa por criticarse, por lamentarse y llorar, pero no se preocupa por superarse. Yo soy feliz viviendo la vida. Y la voy a disfrutar cuanto pueda. Me toca cambiar de proyecto de vida, pero lo voy a hacer con gusto. Uno tiene que ser optimista; ser agradecido porque todo pasa por algo. Tendré que aprender a vivir con prótesis, esforzarme más”, añadió.

En el diálogo con Todelar además dijo que su vocación siempre fue el servicio militar. “Siempre quise servirle a mi patria; devolverle algo de lo que me ha dado”.

Sobre el uso de sus piernas como trofeo de guerra por parte del ELN, solo respondió: “Eso demuestra la bajeza de esos individuos; la calidad de personas que son: lo más bajo. Son unos canallas”.

Y respecto a su futuro como militar, tras las circunstancias actuales, concluyó: “Me siento orgulloso del rumbo que tomé. Me siento orgulloso de ser un militar porque a pesar de mis heridas sigo siendo militar. Y me siento orgulloso de mi institución, de mi patria y de mi Colombia”.

Escuche la entrevista completa AQUÍ