Inyección de esperanza al proceso de paz

Inyección de esperanza al proceso de paz

8 de Julio del 2015

Hace apenas tres días el país escuchaba al principal negociador del Gobierno en el proceso de paz con las Farc en Cuba, Humberto de la Calle, diciendo que la mesa de diálogos pasaba por “su peor momento”.

El país estaba bajo el castigo armado de las Farc. El 15 de abril la guerrilla rompió una tregua de cuatro meses, luego de atacar a un grupo de militares en una cancha deportiva en el municipio de Buenos Aires (Cauca), emboscada que provocó 11 muertos.

Desde entonces las operaciones militares se reactivaron a la cacería de los terroristas. Los rebeldes respondieron con ataques contra la infraestructura energética y militar. Varios de los objetivos produjeron desmesurados daños ambientales y humanos. El desencanto por el proceso de paz se acentuó.

Mayo y junio fueron meses negros en términos de orden público para Colombia. De acuerdo al Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (Cerac), el pasado mes fue el más violento que ha vivido el país desde que inició el proceso de paz en La Habana.

Las Farc cometieron 83 acciones violentas, 30 de ellas fueron ataques terroristas que afectaron directamente a civiles o al medio ambiente.

Una reciente encuesta de la firma Gallup mostraba cómo el apoyo al proceso de paz se desplomaba al 45% (antes estaba encima del 52%), y el 46% de los consultados pedían una derrota militar a la guerrilla.

Además los diálogos quedaron encerrados en un limbo por la discusión del eventual sometimiento a la justicia por parte de los principales responsables de crímenes de guerra y contra los derechos humanos. Las Farc insisten en impunidad y el gobierno trabaja en hacerles entender que tienen que pagar al menos penas alternativas, que deberían que discutir bajo la luz del sistema penal internacional.

Los diálogos estancados, más la insistencia bélica de las Farc hicieron que se encendieran las campañas para terminar con el proceso.

El procedimiento de resucitación

Los hechos de los últimos días dejan ver que lo último que quieren las partes, tanto las Farc como el Palacio de Nariño, es dejar que muera la mesa de negociaciones, y entregar al fracaso el trabajo de casi tres años.

Humberto de la Calle, en la reveladora entrevista del fin de semana, dijo que no podía predecir cuánto más durarían los diálogos, pero que tenía claro que “el proceso está llegando a su fin, por bien o por mal”.

Al día siguiente el presidente Santos decidió mover sus fichas del ajedrez militar y cambió de mando al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Sus nuevas cabezas son adiestrados en la guerra, capaces de actuar en ofensivas, pero también destacados académicos que han sido descritos por los expertos como competentes para la guerra o el posconflicto. El revolcón, sin duda, también obedecía a las exigencias que las Farc le estaba poniendo al país.

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Las señales continuaron el martes. Cuba y Noruega, países garantes del proceso de paz, y Venezuela y Chile como acompañantes, urgieron a las Farc y al Gobierno que rebajaran la intensidad del conflicto y adoptaran medidas para construir confianza de cara a llegar a acuerdos.

“Hacemos un llamado a las partes al desescalamiento urgente del conflicto armado”, reclamaron los garantes, en una declaración ante la prensa en La Habana, sede permanente del proceso de paz.

Más tarde el propio Santos propuso acelerar las negociaciones del alto el fuego bilateral y definitivo con las Farc para reducir el conflicto armado, en respuesta a los países garantes.

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Lo hizo en una sesión de preguntas y respuestas a través de Twitter. “Acogemos llamado a desescalamiento con compromisos. Proponemos acelerar negociación cese al fuego definitivo”, indicó.

El gobierno Santos está desarrollando una estrategia publicitaria agresiva para recuperar la confianza de la opinión en el proceso de paz. Habrá campañas como la protagonizada por el Jefe de Estado, que responderán directamente a los colombianos sus dudas sobre los diálogos.

Pero la población esperaba algún anuncio con mayor trascendencia. Las Farc lo informaron hoy.

Tregua por un mes ¿prorrogable?

Las Farc anunciaron en La Habana un alto el fuego unilateral de un mes a partir del próximo 20 de julio.

La guerrilla adoptó esa decisión en respuesta al llamamiento de los países garantes (Cuba y Noruega) y acompañantes (Venezuela y Chile) del proceso de paz para rebajar la intensidad del conflicto, según leyó ‘Iván Márquez’ en un comunicado.

“Anunciamos nuestra disposición de ordenar un cese al fuego unilateral a partir del 20 de julio, por un mes. Buscamos con ello generar condiciones favorables para avanzar con la contraparte en la concreción del cese al fuego bilateral y definitivo”, señalan las Farc en su declaración.

Santos valoró el anuncio pero pidió hechos más concretos. En un mensaje a través de su cuenta de Twitter, el gobernante destacó que “se necesita más” para acelerar los diálogos de paz que se iniciaron hace más de dos años y medio en Cuba.

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Inmenso daño ambiental y social dejaron los ataques de las Farc en los últimos días.

Los sectores políticos del país, en su mayoría, también reaccionaron con alivio a la noticia.

Los senadores Iván Cepeda (Polo Democrático) y Roy Barreras(La U, oficialismo), celebraron el anuncio de las Farc.

“La decisión de las Farc del cese unilateral es el camino correcto y encauza el proceso”, afirmó Barreras, para quien se inicia una reducción del conflicto armado con este anuncio.

Cepeda, de la oposición de izquierda, también celebró el anuncio del alto el fuego y destacó que “es el comienzo del cese bilateral y definitivo al fuego y a las hostilidades”.

Por su parte, el senador Armando Benedetti, también del Partido de La U, señaló que este anuncio supone “un desescalamiento del conflicto” y “la antesala del cese al fuego definitivo”.

Luis Fernando Velasco, senador Liberal, también llamó al Gobierno a declarar una tregua bilateral, para acabar con la guerra. “Ojalá en la instalación del Congreso el próximo 20 de julio, Santos responda a este gesto con otro gesto, para que el cese unilateral por un mes se convierta en un cese al fuego indefinido”.

Escepticismo en medio de la esperanza

Mientras las Farc anunciaban un cese de hostilidades dentro de dos semanas, se conocía que dicha guerrilla retuvo al subteniente Cristian Moscoso Rivera luego de un enfrentamiento que los militares sostuvieron con los rebeldes en Puerto Caicedo, Putumayo.

El uniformado fue secuestrado por el frente 32 de las Farc. Dicho grupo trataba de atentar contra un oleoducto y derramar petróleo de carrotanques que por allí transitaban.

La opinión puede volver a desencantarse si de acá al 20 de julio continúan las ofensivas guerrilleras con ataques terroristas. El peor escenario también sería que, dentro de dicha tregua, la guerrilla cometa algún ataque grave como el de Buenos Aires, que terminó por recrudecer la guerra.

Muchos creen que estos hechos que antecedieron al anuncio de una nueva tregua por las Farc también es la antesala para una noticia como la terminación del conflicto armado (cese bilateral definitivo) antes de la firma del acuerdo de paz, una de las propuestas que puso sobre la mesa Humberto de la Calle en su pasada entrevista. Lo cierto es que, como lo predijo el jefe negociador, hay motivos para creer que el proceso de paz “está llegando a su fin, por bien o por mal”.