Hace unos meses Wang Xiaomeng, una modelo china de 23 años, fue contratada para una sesión de fotos. El trabajo consistía en modelar de manera sugestiva vistiendo un uniforme de policía, trabajo por el cual le pagaron una suma de trescientos euros. Lo que nunca imaginó fue que esta sesión de fotos fuera a costarle su libertad. Luego de subir algunas imágenes de la sesión a Sina Weibo, una versión china de Twitter, se prendieron las alarmas y un juez la condenó a nueve meses de cárcel por hacerse pasar por un policía.
