Muchas de estas familias viven una realidad donde se gana la vida en los semáforos o como recicladores, tratando de brindarles una mejor vida a sus hijos.
Detrás de esas pequeñas sonrisas se oculta una realidad, donde muchas veces solo pueden degustar un plato de comida, 'si hay desayuno, no hay almuerzo y si hay almuerzo no hay cena'.
Niños que no tienen el privilegio de tener su propia pieza, cama,ropa.
Donde las prendas desgastadas y zapatos rotos, es decir con la suela desgastada, son muchas veces heredadas por sus hermanos.
Niños que prestan sus zapatos ya sea para asistir a la escuela, o simplemente para ir a la tienda o salir a jugar.
Padres de familia que agradecen que tienen salud, para día a día levantarse con la voluntad para trabajar y llevar algo de comida a sus hogares.
Se desconoce la vida de muchos niños y niñas colombianas que crecen en este tipo de realidad.
Niños que sueñan en dar grandes pasos como ser futbolistas o modelos, para sacar a sus familias adelante.
A su corta edad son conscientes de la situación de sus familias, valorando lo poco que tienen.