En Bogotá, la actividad de los vendedores informales está regulada por el Protocolo de Aprovechamiento del Espacio Público, una estrategia que busca ordenar el comercio en las calles sin afectar la movilidad de los peatones.
La medida establece zonas autorizadas, horarios específicos y requisitos de registro para quienes desarrollan esta actividad. Los vendedores deben contar con los permisos correspondientes y trabajar únicamente en los espacios definidos por las autoridades.
También deben mantener el lugar limpio, evitar obstrucciones y respetar las normas de convivencia. El incumplimiento de estas disposiciones puede generar sanciones o el retiro del punto de venta.
Las autoridades recomiendan consultar periódicamente las actualizaciones del protocolo y participar en los programas de capacitación disponibles. El objetivo es garantizar una distribución más equilibrada del espacio público, que permita trabajar a los comerciantes y transitar con seguridad a los ciudadanos.
