Tras la muerte de Germán Vargas Lleras, volvió a recordarse una faceta menos pública del exvicepresidente: su relación con sus perros. Mancho, Toño, Henry, Urcos y Rex hicieron parte de distintos momentos de su vida familiar.
Los perros que acompañaron a Vargas Lleras
Germán Vargas Lleras fue una de las figuras más visibles de la política colombiana durante las últimas décadas. Fue senador, ministro, vicepresidente, candidato presidencial y líder de Cambio Radical. Sin embargo, fuera de la vida pública, también mantuvo una relación cercana con los perros que lo acompañaron en distintos momentos de su vida.
En sus últimos años, esa historia estuvo marcada por tres bulldogs franceses: Mancho, Toño y Henry. Mancho fue el primero de ellos y permaneció cerca de Vargas Lleras durante nueve años. Con el tiempo, el perro se convirtió en una presencia habitual en su entorno familiar, en redes sociales y en algunos espacios de trabajo.
La historia de Toño y Henry llegó después. En 2022, Vargas Lleras publicó que buscaba una novia para Mancho. Meses más tarde, el bulldog francés tuvo una camada de cinco cachorros, entre ellos Toño y Henry, que se quedaron en la familia.
Los datos detrás de los nombres
Los nombres de esos dos perros también tenían un vínculo familiar. Toño fue llamado así por José Antonio Vargas Lleras, hermano del exvicepresidente, mientras que Henry recibió su nombre por Enrique Vargas Lleras, otro de sus hermanos. De esa forma, los perros no solo hacían parte de su rutina, sino también de una forma privada de nombrar y recordar a su círculo cercano.
Vargas Lleras llegó a contar en sus redes sociales que los bulldogs lo acompañaban incluso en la oficina. En esa cotidianidad, los perros aparecían como parte de su vida diaria: recibían premios antes de dormir, lo acompañaban en jornadas de trabajo y eran tratados como integrantes del entorno familiar. Sobre Toño dijo que era el más consentido; sobre Henry, que era el más inquieto.
La historia de Mancho
Mancho fue el perro más visible de esa etapa. Su presencia en fotografías y publicaciones terminó mostrando una imagen distinta del dirigente político, usualmente asociado con un carácter fuerte, técnico y disciplinado. Para su familia, sin embargo, esa relación no respondía a una estrategia de imagen, sino a un vínculo real con los animales.
El 9 de junio de 2025, Vargas Lleras informó la muerte de Mancho. En su mensaje señaló que el perro les había alegrado la vida durante nueve años y recordó que le sobrevivían Toño y Henry, sus dos hijos. Hasta ahora, lo que se sabe públicamente es que ambos quedaron como los perros sobrevivientes de esa línea familiar; no hay información confirmada sobre qué pasará con ellos tras la muerte del exvicepresidente.
Urcos y Rex, la pérdida anterior
Antes de Mancho, Toño y Henry, Vargas Lleras tuvo dos pastores alemanes: Urcos y Rex. Los perros fueron un regalo de su entonces esposa, Luz María Zapata, y llegaron desde Berlín. Cuando aún eran cachorros, fueron enviados a un proceso de adiestramiento en la estación de Carabineros de Bogotá.
En 2011, cuando Vargas Lleras se desempeñaba como ministro del Interior, Urcos y Rex murieron en un presunto caso de envenenamiento. El episodio fue uno de los golpes personales más recordados en su relación con los animales.
Después de esa pérdida, le ofrecieron recibir nuevos perros, pero decidió no aceptarlos en ese momento. Años más tarde, Mancho y sus hijos ocuparon ese lugar en su vida cotidiana. Con la muerte de Vargas Lleras, esa historia vuelve a mostrar una dimensión más íntima del dirigente: la de los animales que lo acompañaron fuera de la política.
