Así opera Uber en la clandestinidad

20 de julio del 2014

Juan Carlos manejó taxi durante 3 años, ahora debe cuidarse de sus antiguos compañeros.

Uber

Juan Carlos*, 28 años, tiene seis de experiencia como conductor de servicio público. Mientras realiza un servicio hasta el Parque de la 93 cuenta que desde hace cuatro meses está probando suerte con Uber, la aplicación de la que todos hablan y puso en jaque al gremio de taxistas.

Las horas pico son en las que siempre los clientes, con tarjeta de crédito y dispuestos a pagar entre 30 y 50 por ciento más que una carrera de taxi amarillo, reservan el servicio. El resto de tiempo es poco usual que estén ocupados con un servicio de Uber. “Nosotros no le estamos quitando trabajo a los taxis. En horas pico los taxis no pueden atender a todos los clientes y nosotros sí podemos dar el servicio”.

Juan Carlos, quien decide dar la entrevista a cambio de proteger su identidad, dice que aparte de los servicios de Uber, trabaja con los hoteles. Reitera que en ciertas horas del día es poco usual tener una reserva a través de la aplicación.

Juan Carlos dice que Uber traerá progreso para el sector de transporte. Cuenta que cuando conducía taxi al propietario no le importaba qué clase de servicio estaba dando o si él cobraba lo justo por cada carrera. Para el dueño lo único importante era que Juan Carlos llevara el producido. Ahora, los conductores que quieran trabajar con la aplicación tienen que capacitarse en servicio al cliente: abrirle la puerta al pasajero, saludar con respeto y ofrecer agua o dulces. “Además hay que estar bien vestidos. Es un servicio a otro nivel”.

En promedio realiza entre 5 y 7  servicios diarios de Uber.  Juan Carlos, casado y padre de una niña de 3 años, gana el 30 % por cada servicio, el propietario recibe el 50%, mientras que la aplicación se lleva el 20% de comisión por cada servicio.

Uber

Hay que cuidarse

Juan Carlos manejó taxi durante tres años, pero ahora debe cuidarse de sus antiguos compañeros. “Los dueños de flotas (de taxis) les dicen a los conductores que tienen que acorralarnos”, dice Juan Carlos. Explica que mientras el gobierno expide el decreto de legalización de la aplicación, los conductores adscritos Uber deben aprender a cuidarse.

Cuando lleva un servicio de Uber y se percata de la presencia de la policía de tránsito le pide el favor al pasajero que, en dado caso, diga que el servicio lo reservó por un hotel y está pagando con vales. “Hasta el momento ningún pasajero se ha negado. Les contamos que estamos en proceso de legalización y son conscientes de eso”.

Otra precaución es no mostrar a la policía el celular Iphone 4 que todos los carros Uber tienen. Si la policía descubre el aparato, dice Juan Carlos, el conductor debe negar que es de su propiedad. La idea es no dar la clave de acceso para que las autoridades no se den cuenta de que la aplicación está instalada.

Para que un carro de servicio especial público, blanco o verde,  se pueda movilizar, deben tener un extracto del contrato, que es un documento que certifica que el vehículo está contratado para determinado servicio. Es decir, que trabaja con algún hotel, empresa o casinos, entre otros. Con Uber también existe un extracto pero sus conductores jamás deben mostralo a la autoridad de tránsito.

“Les mostramos otro extracto. Como también trabajo con hoteles, entonces les muestro ese. El de Uber debe quedar guardado en la casa”.

Juan Carlos teme por las reacciones que tomen algunos taxistas. Cuenta que sabe que la mayoría no tiene problemas contra Uber, pues –dice– no es competencia directa. “Si un cliente nos reserva es porque está dispuesto a pagar más por un mejor servicio. Nosotros no le podemos decir que no al destino”.

Sin embargo, siente amenaza por los dueños de flotas (de más de 100 taxis) que, según Juan Carlos, instigan a sus choferes para que tomen actitudes desafiantes y hasta violentas contra los carros blancos. “Hemos encontrado panfletos para que unan los taxistas en contra de nosotros”.

Al finalizar el servicio de una hora y 20 minutos, que costó 45.000 pesos, Juan Carlos dice que están a la expectativa por las condiciones y reglamentación del decreto de legalización de Uber.  Por los medios de comunicación se han enterado que la aplicación será legal, pero no podrán trabajar con los carros blancos. “Ahora dicen que tienen que ser taxis pero de gama alta para que pueda operar la aplicación.”

No obstante, afirma que los directivos y representantes de Uber en Colombia les ha dado confianza y ánimo. Les han contado que en otras partes del mundo han tenido la misma resistencia y la aplicación ha logrado superarla.

Juan Carlos dice que si no aprueban el decreto que regulariza Uber, él seguirán trabajando en la clandestinidad.

*Nombre cambiado a petición de la fuente

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