¿Cómo sortear un mar con olas del tamaño de un edificio?

19 de mayo del 2014

El Cabo de Hornos es el paso obligado a la Antártida y es un lugar de respeto para los marineros.

¿Cómo sortear un mar con olas del tamaño de un edificio?

Durante siglos, los españoles que surcaban los mares australes identificaron la isla de Tierra del Fuego con un infierno de la Antártida. Se trata del Cabo de Hornos, rodeado por los océanos pacífico, Atlántico y por el mar Antártico en Chile. Dentro de la tradición de los navegantes este cruce es peligroso y cientos de narraciones se transmiten de generación en generación a través de tradición oral y relatos escritos.

En el texto “Cabo de los hornos, el mar del miedo”, uno de los marineros lo describe como el lugar donde “Las olas, del tamaño de un edificio de cinco pisos, pueden oscurecer el sol”

“Ningún otro lugar en el mar ha segado tantas vidas y ha generado tantas leyendas como el Cabo de Hornos. Conquistadores, balleneros, misioneros, cazadores de focas, comerciantes, científicos, traficantes y piratas. Todos han sentido como el corazón les temblaba y el estómago se les encogía. Esa roca negra, moldeada, agrietada y corroída por las tormentas ha visto a hombres de la talla de Vasco Nuñez de Balboa, Fernando de Magallanes y Francis Drake, temblaban en sus aguas como asustadizos niños”

Cabo de Hornos

Para los marineros presentes en el Sail Cartagena 2014, más que una leyenda, el Cabo, es un reto de navegación.

“El cabo de hornos es el desafío a vencer de todo marinero, porque está el mar de Drake que es el que se pasa hasta la Antártida y es conocido por vientos muy fuertes y olas muy grandes. Es muy difícil navegarlo sobre todo en un buque como La Esmeralda de Chile y el resto de los veleros aquí presentes, que son de propulsión a vela” cuenta el guardiamarina de la Armada Chilena Javier Orman.

Las olas de 5 a 7 metros de altura y vientos de 75 a 80 nudos, hacen de este lugar en Surámerica un referente de navegación en el mundo. Así lo cuenta la Teniente , Melissa Sardino Donadio, de la Fragata ARA Libertad de Argentina:

“Para navegar el Cabo de Hornos, hay que estar con una maniobra que se llama aguas restringidas, porque hay roca abajo y hay que ir por lugares muy específicos”

Cabo de Hornos neblina

En un artículo “Un infierno llamado Cabo de Hornos” publicado por El Mundo de España, Cristina Morato recorre los pasos de los antiguos navegantes y relata algunas travesías: “En los siguientes días, pude entender que, cuando piratas como Francis Drake hablaban de un infierno de olas y viento, no exageraban ni un ápice. Más bien se quedaban cortos. Sólo entre 1850 y 1900, más de 100 barcos naufragaron en el temido mar de Drake, a un paso de Hornos. Algunos acababan estrellándose contra sus afiladas rocas, otros se hundían al chocar sus cascos con enormes masas de hielo flotante y las embarcaciones más livianas no podían soportar el envite de los vientos”

Charles Darwin también estuvo en el Cabo de Hornos junto al capitán Fitz Roy, en 1832 a bordo del Beagle y en su diario narró su expedición «Tierra del Fuego tiene un clima horroroso, uno de los peores del mundo. El Beagle tuvo que luchar durante un mes con un mar borrascoso al intentar bordear el cabo de Hornos. Una gran ola abatió sobre el barco arrancando uno de los botes».

El cabo más austral del planeta, sin embargo, es uno de los lugares más bellos del sur del continente y fue nombrado como Reserva de la Biósfera en el 2005, la flora, la fauna, las montañas llenas de nieve y sus bosques tienen una gran belleza.

El paso obligado a la Antártida, descubierto por Hernando de Magallanes, fue la pesadilla de los marineros.

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