El auge de tener sexo en lugares públicos en Cali

El auge de tener sexo en lugares públicos en Cali

29 de Julio del 2014

En las noches, en el parque El Ingenio, al suroccidente de Cali, muchos caminan hacia sus casas, otros ejercitan su cuerpo, y otros liberan sus fantasías sexuales en una nueva moda llamada dogging, que traduce ‘perrear’.

Esta tendencia sexual, que consiste en tener relaciones sexuales con un desconocido, es traída de Europa. Sin embargo, cada vez existen más adeptos colombianos.

De acuerdo con las autoridades, en el tradicional parque de ‘La sucursal del cielo’ al mes se reportan al menos siete parejas sosteniendo relaciones sexuales. También se encuentran empaques de condones, lubricantes y papel higiénico en los alrededores del río Meléndez, que pasa a un lado del parque.

“Nosotros patrullamos cada hora y ahí encontramos a las parejas. Por lo general, las parejas aprovechan entre las ocho y la una de mañana”, dijo a KienyKe.com uno de los patrulleros de la estación del Ingenio.

El ‘dogging’, que también ha sido denominada como ‘cruising’ por la comunidad LGBTI, surge debido al auge de las redes sociales y las aplicaciones como Tinder, InstaDo o Manhunt (para la comunidad gay).

Los usuarios pueden crear sus perfiles para encontrar personas con sus mismas preferencias sexuales. Ahí sabrán a cuántos kilómetros están de su próxima pareja sexual y concretar el encuentro.

“Esto es un tipo de fetichismo en el que prima la excitación ligada al hecho de ser descubierto. En algunos casos, los hombres sienten que si no tienen sexo al aire libre no logran una erección”, explicó al Diario El Mio  Julián Rodas, psicólogo de la Universidad del Valle.

También se han registrado casos similares en otros lugares del país. En Bogotá, por ejemplo,  las autoridades han encontrado parejas en vehículos a un costado en la vía que comunica con el municipio de La Calera.

En este caso, en algunos portales como Spanishqueens.tk explican que cuando una pareja está en un carro y las luces están encendidas, eso significa que quieren que los vean. Ahora,  si además la ventanilla está abajo, los observadores pueden tocar. Por último,  si la puerta está abierta, hay licencia para todo.

Más operativos de control

Las autoridades invitan a la ciudadanía a que denuncien al 112 cuando noten movimientos extraños en sitios públicos. En el parque El Ingenio de Cali las autoridades anunciaron la instalación de más cámaras de seguridad para permitir la identificación de las fugaces parejas.

Por su parte, la secretaria de Gobierno, Laura Lugo, sostuvo que se incrementará la iluminación de todos los parques en ‘La sucursal del cielo’ para evitar que la oscuridad se convierta en cómplice de los ‘doggers’.

La Secretaría de Gobierno indicó que se reunirá con megaproyectos para analizar la posibilidad de instalar más bombillas de luz blanca “en las zonas que, pese a la iluminación, quedan oscuras”.

Parque el ingenio

Parque El Ingenio, a sur de Cali. 

Otros sitios predilectos por los ‘doggers’ en Cali son El Humedal La Babilla, en el barrio Ciudad Jardín; el río Pance por la entrada dos; la Colina de San Antonio; el parque del barrio La Flora y en el sector de Chipichape.

Esta práctica está prohibida, según el Código de Policía, que en su artículo 54 dice: “Se prohíbe realizar, en el espacio público o lugares abiertos al público, actos sexuales, comportamientos obscenos, u otros hechos que ofendan la dignidad de las personas”.

“Realizar, en sitios públicos o abiertos al público (…) actos sexuales, obscenos, exhibicionistas o insultantes que puedan ofender la dignidad de las personas. Se impondrá asistencia a un programa educativo de convivencia por término máximo de dos (2) días”, según la norma.

En Colombia, un tabú

Mientras que para los colombianos aún es tabú este tipo de prácticas, en España o Inglaterra se promueven abiertamente en diferentes comunidades virtuales, donde incluso se citan para reuniones grupales. Mientras unos tienen sexo, otros solo se limitan en observar (voyeristas)

¿Qué dicen los expertos?

Para Esther Balac, autora del libro ‘El club del buen sexo’, “Las hormonas en su punto no entienden de restricciones sociales, ni de códigos de Policía ni de vecinos chismosos. Promueven las ganas cuando toca y en lugares que, muchas veces, lo último que tienen cerca es la cama”, reveló El País de Cali. 

Alessandra Rampolla, en su libro ‘La diosa erótica’, explica que muchas veces intentar hacer realidad la fantasía de tener sexo en un lugar público puede convertirse en una mala idea: “La exposición a un posible arresto, por ejemplo, puede torcer la fantasía en pesadilla”.

Sin embargo, ella no desconoce que hacer el amor al aire libre resulta ser una opción bastante seductora para las parejas. “La posibilidad de ser descubiertos es muy excitante, y el contacto con la naturaleza, sumamente sensual”.