El circo como empresa

El circo como empresa

27 de octubre del 2010

La presentación de este circo, formado en 1984 por un grupo de artistas callejeros cerca de Québec, es una mezcla única de creación, arte escénico, arquitectura y de arte en general. Esto, que es la esencia del espectáculo, complica la administración: las personas creativas no les gusta que las manejen, no les gusta ser supervisados. Por eso, es fascinante ver cómo el gran reto frente al éxito del Cirque ha sido mantener la creatividad de sus artistas, pero dentro de una organización administrativa gigante: deben manejar diez espectáculos cada noche en los cuatro continentes.


Su concepto aglutina un gran grupo de prácticas artísticas, aderezadas con la iluminación, el vestuario, el maquillaje y la música en vivo. Es como una película en vivo. Maneja ritmo, se mueve entre la conmoción, la risa, la admiración y busca el impacto emocional en cada show. Los espectáculos se crean a partir de la experiencia personal, de la angustia, de la alegría y de la imaginación de sus artistas. Es un concepto que gira alrededor de dejar que los artistas trabajen como quieran trabajar, pero dentro de una lógica empresarial.

Hay varios puntos en los que esta compañía circense cambió la historia del circo: no tiene animales, tiene ejecutantes callejeros, payasos, acróbatas y gimnastas que crean danzas y dramas teatrales. La contratación de los artistas adecuados, con una rotación de 15% al año, es otro reto administrativo indispensable para mantener un nivel de crecimiento artístico. Los encargados de seleccionar a los  acróbatas viajan de manera permanente por todo el mundo, buscando personas que encajen en las producciones ya establecidas o que puedan participar en espectáculos futuros. Además, se necesita ser un tipo de persona especial para irse de viaje con un circo por todo el mundo.

Muchos de los artistas han sido antes gimnastas o acróbatas. Provienen de diferentes países con idiomas y culturas diferentes que complican la convivencia por los largos períodos de tiempo que requieren los tours. El Cirque ofrece capacitación en cinco idiomas en el sitio para quien lo desee. Cada función genera algún tipo de lesión, y por eso es necesario evaluarlas todos los días. Así se reestructuran los actos, se minimizan o expanden algunas rutinas para compensar.

El otro componente oculto para el espectador, pero básico para la función y de complicado manejo, es el apoyo del personal técnico que acompaña la presentación. La logística que acompaña cada producción requiere trabajadores temporales locales para ayudar a instalar y mantener la carpa y un personal encargado de garantizar las buenas condiciones de los cables que soportan a los acróbatas, cocineros para diferentes tipos de comidas de acuerdo a las religiones, gustos y hábitos. Otros temas son el transporte, tiempos de contratación y receso de diferentes de los artistas, además del soporte local en temas de impuestos, ventas de boletas, contratación de servicios públicos, personal de aseo y ubicación. La calidad es básica, no sólo para la parte artística, sino hasta en el último detalle que se nota en la producción final.

En este momento están en gira mundial siete espectáculos: Alegria, Saltimbanco, Quidam, Dralion, Varekai, Corteo y Kooza. En Las Vegas se presentan cinco días a la semana Mystere y Q; y Nouba en Downtown Disney, en Orlando. Quidam, el espectáculo que se presenta en Bogotá se creó en 1996, y la boletería está agotada desde hace tres meses de anticipación. Ese es el gran éxito del Cirque du Soleil: así como nadie se quiere perder la última película de Tarantino o Peter Jackson, la gente quiere ver sus últimos shows e, incluso, repetírselos.

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