El hombre del cemento

El hombre del cemento

18 de mayo del 2011

En una reunión con el ex presidente Bill Clinton, José Alberto Vélez le comentó que acababa de comprar una cementera en Arkansas, su estado natal. Clinton no entendió cómo una compañía de Medellín como Cementos Argos pudo adquirir varias cementeras en la zona del golfo y sureste estadounidense y, además, ganar una de las licitaciones más ambiciosas del momento: la ampliación del canal de Panamá.

Este paisa de 61 años fue alumno de Nicanor Restrepo en la Escuela de Minas de la Universidad Nacional, sede Medellín, donde él también se graduó. Pero sobre todo, Vélez es de la Escuela Práctica Profesional, que años después se convirtió en el Sindicato Antioqueño, semillero de presidentes del consorcio de empresas industriales paisas. Vélez acompañó también a Nicanor Restrepo en la Gobernación de Antioquia, desde donde pasó a ser el Gerente de Planeación de Restrepo en Suramericana de Seguros y luego presidente de la aseguradora y de Inversura. El relevo generacional en el Sindicato se dio hace ocho años con la salida de dos de sus líderes principales de la dirección de las compañías: Nicanor Restrepo y Juan Manuel Ruiseco, y por la muerte de Santiago Mejía Olarte. Así, Vélez reemplazó a Ruiseco.

Planta Roberta en Calera, Alabama.

Sus compañeros de universidad piensan que se equivocó de profesión. Es un humanista extraviado en el mundo de los cálculos, la administración y la ingeniería. Pero ahí parece estar la clave de su éxito como gerente y su capacidad para liderar el trabajo en equipo. Es un hombre de decisiones participativas, tomadas en su comité directivo junto con los vicepresidentes. De hecho, de su equipo de vicepresidentes fue escogido la cabeza jurídica de Argos, Carlos Raúl Yepes, el sucesor de Jorge Londoño en la presidencia del Bancolombia.

La última compra de Argos en Estados Unidos obedece a una estrategia de diversificación geográfica planteada a largo plazo por la compañía, por encima del crecimiento económico del país. Ya lo había hecho con inversiones en Centroamérica y el Caribe y en los últimos años en Panamá, con gran fuerza. La incursión en el mercado estadounidense viene de tiempo atrás. En 2005 compró por 260 millones de dólares una compañía en el Estado de Texas, donde todos los empleados son estadounidenses. Al año siguiente adquirió por subasta pública unas plantas en el sureste por valor de 435 millones de dólares. Las ventas de sus tres inversiones en Estados Unidos alcanzaron unas ventas totales de 1.600 millones de dólares en 2010.

La semana pasada, Cementos Argos compitió en una puja entre diez compañías interesadas en la empresa francesa Lafarge, la más grande en cemento y concreto del mundo. Con su filosofía de ofrecer lo justo y no pasarse por “ventajoso”, ganó en subasta la planta cementera Harleyville, en Carolina del Sur, por 760 millones de dólares; la planta de cemento Roberta, en Alabama; una molienda de Clinker en Atlanta, Georgia; 79 plantas de concreto en Georgia, Carolina del Sur, Alabama y Florida; 347 camiones mezcladores de concreto; cinco terminales férreos ‒tres en Georgia, uno en Mississippi y uno en Carolina del Norte‒, y un puerto marítimo en Mobile, Alabama. Para la transacción, Argos utilizó US$560 millones de recursos disponibles en caja, algunas ventas de activos y un crédito con el banco HSBC.

Con esta nueva compra, Argos pasa a ser el cuarto productor de concreto en Estados Unidos y el segundo más grande de cemento en el sureste de ese país. Las ventas de Argos quedan distribuidas luego de esta compra de la siguiente manera: 45% de Colombia, 35% de Estados Unidos y 20% de Centroamérica y el Caribe.

El trabajo no lo estresa por lo difícil que sea. Su estrés viene de situaciones que no puede resolver. Se desconecta por completo los fines de semana, como sus colaboradores, a quienes evita llamar en las noches y los fines de semana. Le encanta montar a caballo, practica adiestramiento hace años y recorre su finca ganadera, a donde siempre llega cuando necesita algo de tranquilidad.

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