La guerra del Estado Islámico contra la historia de la humanidad

La guerra del Estado Islámico contra la historia de la humanidad

6 de Marzo del 2015

El grupo autodenominado Estado Islámico tiene una cruzada de horror no solo contra las comunidades que no profesen sus mismas creencias del islam suní, de tendencia salafista. Ahora le declaran la guerra al patrimonio de la humanidad.

Su campaña se está empeñando en borrar todo rastro de las culturas milenarias que vivieron en oriente medio, y prosperaron como históricos imperios de antaño.

Yihadistas del Estado Islámico, que tienen el control de gran parte del norte de Irak y del este de Siria, tomaron el jueves las ruinas asirias de Nimrud (cerca de Mosul), una ciudad fundada en el siglo XIII antes de Cristo (hace 3.300 años), y que estaba situada sobre las orillas orientales del río Tigris.

Nimrud fue durante 150 años la capital del imperio Asirio, cuando dicha civilización influía sobre los territorios que hoy representan a Irak, Siria y Turquía.

Esta antiquísima ciudad era considerada uno de los tesoros arqueológicos más alabados de la cultura asiria; en sus tierras se han encontrado tumbas con colecciones de tesoros que reposaban en museos. Durante la invasión de Estados Unidos a Irak, para derrocar a Saddam Hussein en 2003, los tesoros fueron resguardados en cámaras blindadas, y habían vuelto a la luz desde hace una década. Hoy ya han sido arrasados por los extremistas islámicos.

La presidenta del comité de Turismo y Antigüedades de la provincia septentrional de Nínive, donde se encuentra Nimrud, Balquis Taha, dijo que esta ciudad asiria contiene “tesoros arqueológicos de incalculable valor”, por lo que se mostró preocupada por la suerte de las estatuas de toros alados, de las que hay dos en el lugar arqueológico.

Por ello, instó a la comunidad internacional a “intervenir para salvar el patrimonio cultural de Mosul”, capital de Nínive, de la que depende Nimrud.

Nimrud, conocida en la Biblia como Kalakh, estaría a punto de quedar hecha polvo. Imágenes que dan la vuelta al mundo registran a los hombres armados con martillos y palos golpeando con brutalidad algunos monumentos, y empleando bulldozers y excavadoras para demoler las edificaciones que sobrevivieron durante milenios.

destruccion ISIS 1

Uno de los yihadistas que aparecía en el vídeo justificó ese acto de vandalismo asegurando que los pueblos de la antigüedad adoraban a ídolos “en vez de a Alá”, y que el propio profeta Mahoma destruyó con sus propias manos figuras similares.

De esta forma, los combatientes de Estado Islámico condenan toda clase de idolatría, incluyendo la veneración de estatuas y tumbas. Sin duda otra motivación más acertada es su campaña de terror y el interés que tienen de que el mundo los vea como organización con poder real de hacer daño, con impacto global.

“Son crímenes de Guerra”: ONU

La directora general de la Unesco, Irina Bokova, condenó hoy la destrucción de la ciudad asiria de Nimrud, en el norte de Irak, por los yihadistas del Estado Islámico (EI) al tiempo que pidió la movilización de todos los implicados “para proteger este patrimonio”.

“Condeno con la mayor firmeza la destrucción del sitio de Nimrud. Este nuevo ataque contra el pueblo iraquí es una prueba más de que la limpieza cultural de que es objeto Irak no se detiene ante nada ni ante nadie”, expresó Bokova en un comunicado.

“No podemos permanecer en silencio. La destrucción deliberada del patrimonio cultural constituye un crimen de guerra”, añadió.

El bárbaro azote islamista contra Nimrud es otro de los episodios de la guerra sucia de los terroristas contra el patrimonio humano.

Hace una semana, el 26 de febrero, militantes del Estado Islámico, también armados con martillos y taladros, destruyeron varias estatuas de centros arqueológicos de Mosul.

Los delincuentes grabaron videos ejecutando los destrozos. También se filmaron destruyendo dos toros alados que estaban en la vieja entrada de la antigua Nínive, una ciudad que en la Biblia describen como construida por uno de los nietos de Noé.

A mediados de Febrero, Turquía debió desplegar un ejército de 600 hombres dentro de territorio sirio para proteger la histórica tumba de Suleyman Shah, abuelo del primer sultán del Imperio Otomano, Osman I, y considerado por Ankara como uno de los mayores tesoros de su cultura antigua que reposa en territorio extranjero. Por este operativo, Siria y Turquía enfrentaron una dura tensión diplomática.