La mujer que sobrevivió a tres naufragios

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La mujer que sobrevivió a tres naufragios

1 de mayo del 2017

A inicios del siglo XX, la naviera White Star Line fabricó tres barcos hermanos que compartieron una fortuna trágica: el RSM Olympic, el RMS Titanic y el HMHS Britannic. La historia de dos de los navíos fue opacada por la historia del celebre Titanic; mientras uno sobrevivió a un choque con otro barco y terminó desguazado, el Britannic terminó en el fondo del mar.

En medio de la historia de los tres gemelos, surge la historia de una humilde mujer argentina, que, de manera extraordinaria, sobrevivió a los tres accidentes de los tres mejores barcos de White Star.

Violet Jessop tenía 23 años cuando presenció el choque del Olympic. A los 24 sobrevivió a uno de los desastres marítimos más famosos de la historia y a los 28 fue testigo del ataque de los alemanes al Britannic y también vivió para contarlo.

La extraordinaria historia de Violet Jessop

Violet Jessop nació el 2 de octubre de 1887 en la Pampa, Argentina. Sus padres eran irlandeses que llegaron al país con una oleada de inmigrantes a finales del siglo XIX. Fue la mayor de seis hermanos en una familia humilde.

Muy pronto la vida la puso a prueba: contrajo tuberculosis y los médicos la desahuciaron. Por su salud, su familia decidió mudarse y milagrosamente sobrevivió. Sin embargo, otra tragedia llegó a su vida: la muerte de su padre. Su madre no encontró otra solución que trasladarse a Inglaterra, donde encontró trabajo de camarera en la naviera Royal Mail Line (RML), que hacía la ruta de las Indias.

Violet estudió en colegio católico y se hizo cargo de una de sus hermanos hasta que su madre comenzó tener problemas de salud. Entonces buscó un trabajo para mantener a su familia y lo consiguió en la misma empresa que su madre.

Poco después, Violet decidió buscar trabajo en otras compañías y encontró en una empresa en crecimiento, que creó los mejores barcos de su época y que competía mundialmente por el transporte transoceánico. En 1910, comenzó su relación con los celebres navíos de la White Star Line.

Primero se incorporó a la tripulación del First Majestic, pero poco después fue transferida al lujoso RMS Olympic, para trabajar de camarera. El lujoso barco le agradó con su gran ebanistería y mobiliario.

El barco le llevaba casi 30 metros a sus rivales cercanos.

El 20 de septiembre de 2011, el barco chocó contra el navio HMS Hawke, cerca a las costas de Inglaterra. El Olympic sufrió daños en su casco y una hélice. Asombrosamente, ambos barcos lograron llegar al puerto de Southampton sin heridos ni muertos. La explicación para el accidente fue que el tamaño del Olympic había absorbido al Hawke, lo que provocó la colisión.

Luego de este accidente, a Violet le ofrecieron un nuevo trabajo en un magnificente y lujoso barco, el más grande de su época y al que llamaban el “inhundible”. Al inicio, dudó en incorporarse a la tripulación, pues se sentía cómoda trabajando en el Olympic; sin embargo, el lujo del navío la convenció y decidió unirse al equipo del Titanic.

Titanic

Con 24 años era una de las 23 mujeres que formaron parte de la tripulación del barco. La noche del trágico 14 de abril, el cuarto día de navegación, Violet salió a cubierta a tomar aire, se sentía tranquila, relató en sus memorias, y volvió a su dormitorio a realizar una oración como solía hacer, estaba segura de que esa plegaria la protegería del hielo y el fuego. Estaba a punto de dormirse cuando sintió la colisión.

Le ordenaron subir a cubierta, donde vio a los pasajeros “circulando con calma”. “Las otras camareras y yo miramos como las mujeres se aferraban a sus maridos antes de que las metieran en los botes salvavidas con sus hijos”, describió. Entonces un oficial les ordenó embarcar en el bote 16 para demostrarle a las demás mujeres que era seguro.

Le pasaron un bebé, que cuidó durante las ocho horas que pasaron en el mar, heladas y consternadas por el horror del naufragio. Luego llego el RMS Carpathia a salvarlas. Cuando embarco, abrazada al bebé, una mujer le arrebató al niño y desapareció.

Este trágico episodio no alejó a Violet Jessop del mar. Luego del hundimiento del Titanic, volvió a Inglaterra y continuó trabajando como camarera para el White Star. Con la Primera Guerra Mundial, se creo su conexión con el Britannic, que se convirtió en un buque hospital luego de ser requisado por el gobierno británico.

En 1914, Violet se unió a su tripulación como enfermera de la Cruz Roja. El 21 de noviembre de 1916, el buque navegaba por el mar Egeo, por el canal de Kéa, cuando se sintió una gran explosión en el navío.

“De repente, oímos un ruido ensordecedor. Todo el salón se levantó… Me trajo recuerdos no muy distantes de la noche aciaga del Titanic”, recordaría Violet.

El barco se hundió tres veces más rápido que el Titanic: en 55 minutos. Dejó un saldo de 30 muertos. En este caso, la mujer se lanzó hacia el mar y se golpeó en la cabeza, pero fue rescatada gracias a su cabello castaño, por el cual la sacaron del agua

“Al cabo de los años –relató luego–, tras muchos dolores de cabeza sin explicación, el médico me descubrió que tenía una fractura de cráneo antigua”.

Estos tres incidentes no fueron suficiente para alejarla del mar. Volvió a trabajar en el Olympic, el único de los tres navíos que sobrevivió al mar, y luego se vinculó a la Red Star Line. En 1945 consiguió un puesto de oficinista, pero tres años después se volvió a embarcar para finalmente retirarse en 1950.

Violet Jessop murió de una insuficiencia cardíaca a sus 84 años, en una tranquila casa de campo en Suffok, lejos de todas las calamidades a las que sobrevivió.