Las categóricas frases que nacen en una cabeza calva

Las categóricas frases que nacen en una cabeza calva

8 de enero del 2014

Irvine Welsh creció en un barrio obrero de Edimburgo (Escocia), entre grandes y grises bloques de apartamentos. Su madre era criada y su padre vendedor de alfombras. A los 16 años, después de abandonar el colegio, Welsh partió hacia Londres, donde se unió al movimiento punk y empezó a consumir drogas. Ese ambiente marginal, sombreado por el clima gris de la capital inglesa, se convertiría en el sustrato de su obra literaria.

Antes de dedicarse a la escritura, Welsh ejerció diversos oficios, entre ellos guitarrista y reparador de televisores, trabajo que abandonó luego de sufrir una fuerte descarga eléctrica. En los años ochenta volvió a Escocia y allí comenzó a trabajar en la que sería su primera novela, la más importante: Trainspotting, novela publicada en 1993 y llevada al cine en 1996. La película se convirtió en un filme de culto y muchos jóvenes querían escribir como Welsh. Luego vinieron Pesadillas de Marabú y Porno –otro gran éxito-, entre otras. Todas son novelas escritas con un lenguaje directo, crudo y honesto; veloz como un torrente y sin adornos. Como ráfagas de ametralladora.

“Las drogas son divertidas pero te joden”, dijo el escritor en durante su charla en el Hay Festival de Xalapa (México). Sus palabras, tan iluminadoras como crudas y directas, también se podrán escuchar el 31 de enero en Hay Festival de Cartagena 2014, donde Welsh es uno de los invitados más reconocidos. Para quienes no lo conocen, he aquí una muestra de su prosa y sus ideas:

Irvine Welsh, Kienyke

“Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor putamente grande. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos baratos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así?”.  Inicio de Trainspotting.

“Un problema compartido es un problema reducido a la mitad”. Porno.

“La vida puede complicarse, lo cual me parece perfecto; sólo los simples llevan vidas simples”. Éxtasis.

“Pero qué horror», digo, mofándome de mi imagen en el espejo. Observo primero mi cuerpo desnudo y después el de la modelo de la revista, levantándola e intentando calcular mentalmente las proporciones en relación con mi talla, comparando las formas y las curvas. Ni de coña es tan perfecto el mío como el suyo. Mis pechos son demasiado pequeños. Jamás saldré en la revista porque no soy carne de revista. No me parezco a ella. NO ME PAREZCO UNA PUTA MIERDA A ELLA”. Porno.

“Siento un espasmo de dolor al darme cuenta. Duele recordar”. Pesadillas del Marabú.

“Algunas personas son más fáciles de amar cuando no tienes que estar cerca de ellas”. Trainspotting.

“Tú no puedes mentirle a tu alma”. Porno.

Irvine Welsh, Trainspotting, Kienyke

“Un mundo alejado de la realidad de los turnos de tarde de ocho horas en las salas del geriátrico, al cuidado de personas incontinentes y en descomposición que habían degenerado hasta convertirse en caricaturas de sí mismas, fofas, asmáticas, frágiles y retorcidas, mientras se preparaban para morir. Éxtasis.

“Ya ha pasado casi un cuarto de siglo, el mejor cuarto, y no he hecho nada, nada, nada…”. Porno.

“Estoy dejándome empapar por fuera, o por dentro… dejándome limpiar por fuera desde el interior.  Este mar interior. El problema es que este hermoso océano lleva montones de pecio y desechos consigo… ese veneno se disuelve en el mar, pero en cuanto el mar se retira, deja atrás la mierda, dentro de mi cuerpo. Quita lo mismo que da, se lleva mis endorfinas, mis centros de resistencia al dolor; tardan mucho en volver. El papel de la pared es horripilante en este cagadero de habitación. Me aterra. Algún esquiva ataúdes debió instalarlo hace años… muy apropiado, porque eso es lo que soy, un esquiva ataúdes, y mis reflejos no van a mejorar… pero está todo aquí al alcance de mi mano sudorosa. Jeringuilla, aguja, cucharilla, vela, mechero, paquete de polvos. Todo está en regla, todo es hermoso; pero temo que este mar interior se apacigüe pronto, dejando tras de sí este naufragio de mierda venenosa dentro de mi cuerpo. Empiezo a preparar otro chute. Mientras sostengo temblorosamente la cucharilla sobre la vela, esperando que el caballo se disuelva, pienso: a corto plazo, más mar; a largo plazo, más veneno. Este pensamiento, no obstante, no es ni de lejos suficiente para impedir que haga lo que tengo que hacer”. Trainspotting.

“No hay que enfadarse, hay que devolver el golpe”. Éxtasis.

“Sólo se aprende a través del fracaso, y lo que se aprende es la importancia de la previsión”.

Hay Festival: Irvine Welsh en conversación con Eleanor Wachtel

12:30 – 13:30. Viernes, 31 de Enero 2014 Teatro Adolfo Mejía. Cartagena