Lo inolvidable de 2011

Lo inolvidable de 2011

3 de enero del 2012

1. Premio Alfaguara 2011

El ruido de las cosas al caer

La violencia del narcotráfico de los años ochenta y noventa marcó el destino de nuestro país y de la generación que creció en medio de este conflictivo período. Puede decirse que es un capítulo más de las violencias que ha sufrido Colombia. En este contexto de bombas, asesinatos, guerra de carteles de drogas y miedo se desarrolla la magnífica novela de Juan Gabriel Vásquez ‘El ruido de las cosas al caer’, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2011.

Su título –según M. Ponsford– es uno de los más hermosos de la historia reciente de la literatura colombiana. Además de una historia prodigiosa, una lengua poderosa. La precisión y sobriedad en la prosa, y un ordenamiento minucioso en la narración: es una novela perfecta. Al mejor estilo de los novelistas ingleses del siglo XIX. Pauta que el escritor bogotano estudió juiciosamente en los dos años que demoró en escribirla y llevarla a buen puerto. La impronta de Joseph Conrad o de Mario Vargas Llosa están presentes en la novela, no de una forma inmediata o calcada, sino en la estructura narrativa cuyo ritmo es manejado precisa y detalladamente.

Vásquez reside en Barcelona desde hace diez años, estudió Derecho en la Universidad del Rosario y se especializó el Literatura Latinoamericana en la Sorbona. Es la cabeza visible de los escritores jóvenes colombianos, que renuevan la mirada del país y del continente.

 

2. Importancia de la memoria

Plegaria Muda

La muerte es ausencia y silencio. De todas las muertes posibles o imaginadas, la peor es la que es perpetrada por otro ser humano, deliberada y placenteramente. De este modo, la ausencia del cuerpo (como certeza de la muerte e inició del duelo) y de la dignidad humana es representada en la obra Plegaria Muda, por la artista bogotana Doris Salcedo, cuyo tema principal de creación es la violencia política y las víctimas del conflicto colombiano.

Se trata de una escultura-instalación de 166 piezas. Son mesas ordenadas por parejas, donde una está invertida y apoyada sobre la otra, y en el medio, en la unión de los dos objetos, hay un espacio (20 cms) en el que crece pasto que vemos en los tablones de la mesa de arriba. El silencio de la sala de exposiciones es escalofriante, se oye respirar. Las paredes blancas de la sala de exposición aumentan la sensación de monumentalidad de la obra y su contemplación como espectadores. Cada objeto se asemeja a un ataúd, a una fosa común. Por eso la ausencia obvia de cuerpos, las 88 víctimas son iguales porque no tienen identidad. Cuando entendemos esto, nos sentimos incómodos, pues es un espacio reservado para los muertos. De ahí que esta obra sea un punto de encuentro de vida y muerte, de reconocimiento de los desconocidos, de las víctimas y los victimarios, de la individualidad y la sentencia del olvido colectivo.

Doris Salcedo resalta la importancia de la memoria a través de una obra que ella misa define como “perturbadora, conflictiva y difícil”. Por ello la controversia de su trabajo y la meticulosidad de su obra, cuyo horizonte es darle voz a quienes no la han tenido en nuestro país. Lamentablemente, gracias a vericuetos administrativos y falta de organización (sus patrocinadores fueron el Museo de Arte Moderno de Suecia y la Fundación Calouste Gulbenklan, de Lisboa) esta obra no estuvo en Colombia. Su inauguración se hizo en México y su itinerario abarca los cinco continentes.

3. Maestría en las tablas

Comedia Infernal. Confesiones de un asesino en serie

La obra dramaturgica “Comedia Infernal” está basada en la vida del célebre poeta y asesino en serie austriaco Jack Unterweger. Acusado y condenado a cadena perpetua por haber matado a una docena de prostitutas en diversas ciudades, recibió la solidaridad de intelectuales y políticos europeos, con lo cual fue dejado en libertad en 1990 como ejemplo de rehabilitación. Además se hizo célebre por su autobiografía “El purgatorio, un viaje a la cárcel”. Finalmente se suicidó en 1994.

Su director, Michael Sturminger, decidió narrar y construir la historia desde el humor, la comedia, retomando anécdotas y fragmentos de cuentos y poemas de Unterweger. Se alternaba de este modo, los diálogos (algunos de ellos improvisados por Malkovich) con coros de las sopranos Sophie Klussmann y Marlene Grimsun, que personificaban a dos prostitutas. La historia se inicia con el regreso del asesino en serie para presentar sus memorias, sus motivos y sus dilucidaciones brillantes mientras estuvo en prisión, y finaliza con los momentos anteriores a su suicidio. Como la obra fue escrita en inglés, se dispuso de pantallas gigantes para seguir los diálogos de los actores de la obra.

La acertada agenda cultural del teatro Julio Mario Santo-Domingo ha permitido ver en la ciudad grandes montajes teatrales y espectáculos de primer nivel, acogidos con anuencia por los asistentes al teatro y en general a la demanda cultural de la ciudad. No hay que dejar de lado, que uno de los atractivos del montaje teatral era la presencia de John Malkovich, que con su pinta de profesor universitario o de director de cine, descrestó a los asistentes.

 

4. Concierto inolvidable

Sinfonía N. 8 de Gustav Mahler

En agosto se interpretó por primera vez en Colombia la Sinfonía N. 8 del compositor austriaco Gustav Mahler, quien se caracterizó por un despliegue de imaginación creativa y de innovación musical en sus diversas obras. Dedicada a su esposa Alma Schindler, la Sinfonía N. 8 fue estrenada en Múnich en 1911, motivo por el cual la Orquesta Filarmónica de Bogotá decidió rendirle homenaje con la interpretación de esta obra inmensa. Mahler fue, no lo olvidemos, una estrella que brilló con luz propia en medio de una constelación de figuras del arte y el saber en la Viena de su tiempo, que destacaba como ciudad de alta cultura europea.

Enrique Diemecke, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, propuso esta obra como la realización más importante del año en el país. El reto era enorme. La obra se conoce como la Sinfonía de los Mil: 412 músicos en escena, coro de 255 voces, un inmenso escenario y cerca de dos horas ininterrumpidas de música formaban parte de la presentación. Destacaron las sopranos Petya Dimitrova, Laura De Sousa y Beatriz Mora; las contraltos Kismara Pessatti y Karla López; el tenor Thomas Studebaker, el barítono Antonio Torres y el famoso bajo bogotano Valeriano Lanchas (El Tiempo). Más allá de los datos y los números, es una creación enormemente sonora y enormemente compleja, según el especialista Fernando Toledo.

Los ensayos, a los que el público podría entrar libremente se agotaron en menos de una hora. Había una gran expectativa por este suceso cultural en la ciudad, y a juzgar por los comentarios de especialistas y asistentes, el espectáculo fue colosal, una atmósfera que sólo la música puede dar y que suscita todo tipo de reacciones y sensaciones en quienes la interpretan y quienes la disfrutan. Es decir, todos los que asistieron a las funciones en el Gaitán y el León de Greiff de la Universidad Nacional.

5. La juventud toma la voz

Camila Vallejo. El movimiento estudiantil en Chile

Cada generación estudiantil que ha buscado las reformas convierte a sus líderes en iconos mediáticos: Dany ‘El Rojo’ en el mayo francés o Camila Vallejo en el movimiento estudiantil austral. La estudiante de geografía de la Universidad de Chile reúne los requisitos para tener a los medios en su bolsillo: hermosa, inteligente, intrépida y valiente. Señalada por su tendencia comunista y sectaria, recuerda la frase que pronunció –seguramente– Winston Churchill: “quien a los veinte años no es de izquierda, no tiene corazón; y quien a los sesenta no es conservador, no tiene cerebro”.

La revuela estudiantil comenzó por el anunció del presidente Sebastián Piñera de aleccionar la empresa privada y vincularla con la sostenibilidad de la educación superior pública. Novedad que de inmediato levantó voces de protesta y conllevó a un paro nacional educativo de dimensiones que el empresario y presidente no calculó ni previeron sus ministros de gobierno. La ciudadanía está con los estudiantes y la figura de Camila Vallejo se asemeja a la Michelle Bachellet o Gabriela Mistral en diferentes sondeos de opinión. Cada visita suya a diversos países de la región (Brasil, Argentina, Uruguay) es un suceso mediático y una oportunidad de los mandatarios para escuchar a la “rosa de los estudiantes”, como se titula un video dedicado a ella.

La revuelta estudiantil no sólo es de Chile, sino que se extiende por los continentes y diferentes sociedades. En el Medio Oriente la llamada Primavera Árabe se inició con la inmolación de un joven vendedor de frutas que no aguantó su situación y decidió inmolarse, prendiéndose fuego en el palacio de gobierno de Rabat. Y ha desencadenado levantamientos insospechados en regímenes dictatoriales cuyos presidentes actúan con poder absoluto y sin oposición visible. Marruecos, Egipto, Libia, Yemen, Siria. Son países cuya política está en agitación extrema, unos con saldos de víctimas mayores que otros. Con una similitud curiosa: la importancia de las redes sociales como herramienta de movilización ciudadana.

En Estados Unidos el movimiento Ocuppy Wall Street está empeñado en hacer recapacitar a la sociedad estaudinense sobre el inhumano y paquidérmico sistema económico y financiero. Ya en Harvard, el reconocido economista neoliberal Gregory Mankiw recibió una lección de dignidad y sentido de responsabilidad de los estudiantes primíparos de su cátedra de “Introducción a la economía”.

El mundo está cambiando, y los estudiantes y jóvenes retoman las banderas de la consciencia nacional, cultural y educativa de su sociedad respectiva. De un cambio, de una apuesta, un “¡no más!”.

6. Desolación

Esta fotografía contrasta la futilidad de la condición humana y el poder de la naturaleza. Un poder tirano y ciego, cuya furia azotó el 11 de marzo a Japón. Un terremoto de 9 grados en la escala de Richter que ocasionó un maremoto que devastó la costa oriental de Natori y otras ciudades litorales del archipiélago nipón. El centro es la mujer perdida y aturdida, en shock por la inmensidad de la tragedia, la devastación del cataclismo. Parece que su figura se pierde en el reguero de destrucción que hay en el fondo, su cabello rojizo y desordenado resalta la blancura paquidérmica de su piel. Su llanto fue el de miles de víctimas y afectados, la incertidumbre de todo un pueblo milenario que afrontó la peor situación desde el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Personajes

7. La París de Woody Allen

 Medianoche en París

Mil veces comentada, mil veces pintada, mil veces entonada, mil veces encontrada en poemas o en novelas, tantas frases sobre esta ciudad, esta musa para los artistas, para los creadores de historias, para todos. Paris tiene una magia evocadora, un encanto inagotable, la fuente incesante para la imaginación, para el amor o para la buena lectura. Paris es mágica. A este hechizo recurre el director neoyorquino Woody Allen en esta maravillosa película, en la que nuevamente deja ver su inmensa capacidad de representar nuestra condición humana, de hacer una sutil y ácida crítica a la sociedad occidental, de enseñarnos que el infierno no está en el Hades o un círculo insondable sino que está en la vida real, en la rutina. Y el papel de la imaginación, de la ficción, es más importante de lo que creemos.

Medianoche en Paris narra la historia de Gil Pender, un exitoso guionista de Hollywood, quien siente que vive una vida equivocada, incómoda. Está de vacaciones en Paris con su hermosa y adinerada prometida, pero siente que ese debería ser su lugar de trabajo. Evocador y constantemente alusivo, la frase de “todo tiempo pasado fue mejor” encaja perfectamente con su personalidad. Contrario a la familia de su futura esposa o sus amigos, que ven en la capital francesa, un lugar de negocios, de paso o de simple descanso veraniego. Con un trabajo en los detalles muy bien logrado, Allen hilvana una historia paralela en la vida de Gil, lo lleva a la ciudad de sus sueños, en la época de sus fantasías: la París de las vanguardias artísticas, de personajes de leyenda como Dalí, Picasso, Hemingway, o el torero Juan Belmonte. Entra y sale de este mundo, en la cita infaltable de la medianoche.

Con la banda sonora de Sydney Bechet, la película mantiene un ritmo que atrapa y una sutileza en los diálogos que invita, que no deja de cuestionarnos y ponernos en controversia con nosotros mismos, con el lugar de la vida real, de la abúlica rutina, de perseguir una meta establecida, de cumplir con un guión definido de antemano por el mundo en que vivimos.

8. Jobs es Dios

 Steve Jobs

 La distancia entre las generaciones está marcada por hechos históricos o arquetipos como la moda, el modo de hablar, la música o las relaciones sociales. La generación de los sesenta o de los setenta tuvo puntos de encuentro, diferente de quienes crecieron en los ochenta o los noventa. Pero cuando hablamos de la generación que nació después de 1990, que hoy tiene 20 años o menos, ya hablamos de una nueva civilización. De una forma diferente de comunicarse, de relacionarse, de entender el mundo y de comprenderse a sí mismos. Los cambios que llevaron a esta ruptura histórica los encontramos en el papel la tecnología y la informática, y los postulados económicos y políticos. En este contexto la figura de Steve Jobs es imprescindible y su legado de capital importancia. Puede decirse que él diseñó con sus creaciones e innovaciones un nuevo mundo.

Steven Jobs ingresó a la Universidad Red Collegue en Pórtland en 1972 y la abandonó sólo seis meses después debido a su alto costo. No regresó a casa, sino que, con la ayuda de amigos que lo dejaban dormir en algún cuarto y con unos ingresos misérrimos, tomó clases como asistente en materias claves en su formación e intereses. Diseño, montaje, electrónica y tipografía fueron algunas de estas. En esas anduvo dieciocho meses. Cuando sintió que ya había aprendido lo suficiente se fue a la India a un retiro espiritual. Regresó a California y renunció a su empleo en Atari Inc para crear Apple.

Diagnosticado de cáncer de páncreas en 2004 y tras sucesivos trastornos de salud, decidió seguir las indicaciones de videntes, llevar una vida vegetariana y alejarse de los procedimientos convencionales como la quimioterapia. Ensayo que no sirvió de mucho, pues el cáncer se extendió e hizo metástasis, situación que desencadenó su muerte en octubre de este año. Jobs y su impronta informal, de tipo despreocupado y alejado del estereotipo de ejecutivo (Chief executiver officer) no escapó a las polémicas, como su persecución delirante a quienes reclaman el derecho a un software libre o la inaudita demanda a un niño de trece años por divulgar información privada de Apple.

Se le comparó con Tomas Alba Edison y fue catalogado como el Leonardo de la era digital. Designaciones para un hombre que nunca dejó de disfrutar su trabajo y de ver y hacer lo que los demás no visualizaban ni soñaban.

 

9. El Club de los “27”

 Amy Winehouse

Amy Winehouse no fue una poetiza, sino un poema. Encarnó las vicisitudes de la juventud, el paso rápido del romanticismo al realismo, de los pequeños clubes en Candem a los atiborrados conciertos en grandes ciudades, del anonimato a aparecer reiteradamente en los tabloides sensacionalistas británicos (los más amarillistas del mundo). El rock and roll, el soul, surgieron como una reacción juvenil a la abúlica y disciplinada sociedad británica de la hambrienta posguerra, a la moral victoriana imperante y al excesivo apego del éxito y fracaso como estampas de vida. La contracultura condujo a la creación de utopías para escapar de la realidad o hacerla más llevable, de ahí que “Imagine”, sea un himno de los sesenta. El estilo de vestir o de peinarse, incluso de hablar cambió en esta época. Herencia que toma Winehouse en sus influencias musicales o en su personalidad: su beehive (tomada de la moda de los años 50) y la pasión por los tatuajes. Exteriorización de una inquietud constante y de una libertad inextinguible.

Hija de un taxista y una farmacéutica londinenses, Amy Winehouse se introdujo en el mundo de la música desde su infancia, en su casa el blues y los ritmos de Nueva Orleáns eran los más escuchados: el blues de Dickinson, la voz de Ella Fitzsgerald y las grandes orquestas de jazz. Además, su padre entonaba cotidianamente las canciones de Frank Sinnatra. El momento germinal ocurrió a los trece años, cuando recibió su primera guitarra y al año siguiente ya componía y escribía las letras y música de sus propias canciones. Su talento innato en la interpretación y su voz particular (contralto) canalizaron sus emociones, su desfogue brutal y excesivo, que serían impronta en sus años de madurez. La mezcla de diversos ritmos como soul, jazz, ska caracterizaron su universo musical, su primer álbum titulado “Frank” suscitó buenas críticas de especialistas y una notable aceptación entre el público juvenil. Ya con su segunda trabajo “Back to black” su carrera despegó de forma frenética, llegando a obtener cinco Grammys en el 2008. Sin embargo, no pudo asistir a la ceremonia de entrega a raíz de problemas de visado por sus ya conocidos problemas de drogas y escándalos públicos.

Veintisiete es un número fatídico en la historia del rock and roll. A esa edad desaparecieron el fundador de los Rolling Stones, Brian Jones, en circunstancias que hoy en día siguen despertando controversia; el guitarrista Jimmy Hendrix, por una sobredosis de drogas y alcohol; el mítico Rey Lagarto, Jim Morrison, dejó su último rastró en Paris y su cuerpo descansa en el mismo cementerio de Wilde; el símbolo del grounge, Kurt Cobain, adicto a la heroína y depresivo sin medida, decidió poner fin a sus días de un balazo de escopeta, no sin antes dejar una sentida nota de despedida. Winehouse entró en el club de los “27”. El proverbio de “mi vida no fue corta, sino que viví de prisa” coincide con su legado, no con su irremediable alcoholismo o aturdida vida personal, eso son temas para faranduleros. No para seguidores o amantes de la música, que escuchan y ven en Amy una fuente de placer, de vida, de lo que es una buena interpretación sonora.

10. La magia del fútbol

Lionel Messi

 Dante Panzeri definía el fútbol como la dinámica de lo impensado. De lo imprevisto, de lo inadvertido. De lo sorpresivo. Esa es la esencia del juego: la improvisación. No se trata de la improvisación dejada al azar en el que se espera a que el destino actúe por uno mismo. No. Se trata de la capacidad de crear, de inventar y reinventar, también de repetir, pues en cada rehechura encontramos la novedad de una situación o de un planteamiento. A esta capacidad se le dado rótulos en los que cabe vagamente el trabajo, el talento y la disciplina: genio, dios, extraterrestre, pibe de oro, pichichi. Lo que hace grande a Leo Messi es su genio innato, su profesionalismo y su humildad.

Considerado el mejor equipo de la historia (hasta Newsweek se inmiscuyó en la discusión) el Barcelona es un equipo, a decir de Valdano “sin defectos. Perfecto”. En esta perfección, ordenamiento, minucia con que se maneja el engranaje del juego de conjunto, el apegarse al papel y tener claro los limites y las funciones de cada quien conlleva, obviamente, al resultado final, que es un equipo como unidad. Una suma de partes, que en el equipo catalán, funciona de una manera precisa. He ahí porque ha ganado tantos títulos y pase con seguridad a la historia de este deporte. Sin embargo, como en los magníficos cuentos de Roberto Fontanarrosa sobre fútbol, la esencia del juego, no es tanto la precisión quirúrgica como la emocional visceral. No pesa tanto el deporte como el juego, el divertirse, el sentirse en un ambiente de libertad creativa. Aquí radica la importancia de Messi como jugador.

Messi le ha devuelto al fútbol la alegría del juego. Es un jugador que aparece cada veinte años, su antecesor, Diego Armando Maradona, representó una esperanza y una realización del buen juego. Y es precisamente este el punto de discusión sobre el jugador rosarino: ¿Es mejor Messi que Maradona? Los títulos del aquel son incomparables con los de éste. Aunque hay uno, de suma importancia, que Messi debería obtener para superar la imagen tutelar de Maradona, es ganar un campeonato mundial con la selección argentina. Claro, son muchas las diferencias entre ambos, un Maradona controvertido, indisciplinado, prisionero de la fama y la volubilidad de conocer la riqueza inesperada y efímera. En contraste con un Messi cuya humildad desespera y equilibrio personal asombra.

Es un hombre, que, como el proverbio judío, es tan grande que no necesita que los demás lo sepan para entenderlo.