Macondo sí existe

Macondo sí existe

30 de Enero del 2014

Con todo fervor, devotos y seguidores del maestro Gabriel García Márquez peregrinaron a su pueblo, Aracataca, como uno de los abrebocas del Hay Festival 2014. Organizada por el Ministerio de Cultura, la visita congregó a cuatro “gabólogos”, dos de los cuales nunca habían estado en ese pueblo que el mismo Gabo llamó “la semilla”. Es el punto de partida, el lugar donde se gestó y cobró vida el mundo de Macondo.

El investigador Conrado Zuluaga, el joven novelista Juan Gabriel Vásquez (ganador del premio de novela Alfaguara 2011, entre otros galardones internacionales) y la cinematografista británica Kate Hornrne, quien realiza un documental sobre Gabo, conversaron sobre Aracataca, Macondo y la obra de García Márquez, con Jaime Abello, amigo cercano del Nobel y Director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

La sede, el santuario. La casa-museo García Márquez, con un lleno total en el auditorio y transmisión en circuito cerrado para los cataqueros que se congregaron en una plazoleta aledaña al museo. Los temas, muchos, sobre los cuales transcribimos algunos apartes:

Aracataca Gabo, Kienyke

¿Aracataca es Macondo?

Juan Gabriel Vásquez: “Aracataca es un lugar que ha tenido el impacto más inesperado del mundo entero. Todo el mundo sabe qué es Macondo y Macondo es la transposición poética de Aracataca… Pero en Macondo está no solo Aracataca y el resto de Colombia, sino Latinoamérica. Macondo es un sitio mágico porque en él no solo ocurre, transpuesta poéticamente, buena parte de la historia de Colombia sino también de la historia de Latinoamérica y de la literatura latinoamericana. Es un lugar por donde de repente aparece el Coronel Lorenzo Gavilán, que es un personaje de Carlos Fuentes. O Rocamadour, un bebé que muere en Rayuela, de Julio Cortázar. Aparecen también personas que no son del pueblo pero el eje de todo es Aracataca… Cien Años de Soledad es el libro más global del siglo 20. Voy más allá, creo que es el libro más influyentede la literatura en lengua española después del Quijote. Y ese libro salió de aquí, de Aracataca.”

Conrado Zuluaga: “Aracataca es un mundo que ya abarcó todo el planeta. Es la cosa más desconcertante y más abrumadora. Y escuchen esta historia: hace  muchos años, cuando era profesor en Los Andes,  decidí preparar un curso sobre Gabriel García Márquez. Empecé a dictarlo  y un día desapareció  un alumno. Como en Los Andes los estudiantes entraban y salían tranquilamente de los cursos, me dije ‘se aburrió’. Como un més después volvió: ‘hola profe’. ‘Cómo así que hola profe, dónde estaba?’ De vacaciones, respondió. ‘Estaba en Islandia y le traje un regalo’. Yo creí que me había traído un guijarro de la playa o una cosa así. Me entregó un paquete envuelto. Lo abrí y era Cien Años de Soledad en islandés. Obviamente lo único que entiendo es Aureliano… Luego alquien me dijo ‘¿por qué no comienzas a hacer una colección? Te metes a internet y buscas y compras’. Respondí que eso no me parecía que tuviera ninguna gracia. La gracia es ir de sitio en sitio y decir ‘Cien años de Soledad’ y le respondan si señor, aquí tiene. Yo he hecho eso y voy como en 35 libros en idiomas diferentes. En ninguna parte donde he estado me han dicho ¿qué, ¿quién?, ¿cuál? Todo el mundo sabe de lo que estoy hablando. Absolutamente todo el mundo. Todo el mundo conoce Macondo.”

Kate Hornre: “Para entender a García Márquez y su mundo de Macondo hay que venir a Aracataca y hay que conocer Colombia, hay que vivirlos. Quiero hacer un documental internacional mostrando e investigando Colombia, mostrándola como la tierra de Gabo, todas sus influencias, el arte, la cultura y también la política. Se trata de mostrarle al mundo que no era solo un gran maestro, alguien que escribió la novela más global de los últimos siglos, pero también un mediador entre gobiernos, en conflictos, un cantante de vallenato en París para poder subsistir.”

Esta mención de Hornre a las diversas facetas de Gabo, dio pie al siguiente tema:

Los otros García Márquez, aparte del escritor

Juan Gabriel Vásquez: “El García Márquez oculto que para mí es el que me ha enseñado ciertos valores absolutamente necesarios en el oficio de novelista. García Márquez es un escritor muy raro, si se quiere, dentro del panorama del “boom” latinoamericano porque, al contrario de Cortázar que tiene un libro de 600 páginas sobre John Keats, de Vargas Llosa que ha dedicado libros a Víctor Hugo, a Flaubert y al mismo Gabo, de Carlos Fuentes, quien tiene libros con copilaciones de sus críticas literarias, García Márquez nunca ha hecho nada de esto. Es el único escritor del “boom” latinoamericano que no ha cultivado el género de la reflexión literaria. Un poco influenciado por su carácter Caribe y también por Hemingway. Gabo siempre tomó deliberadamente una posición anti-intelectual frente al oficio.  Y sin embargo en sus entrevistas y artículos están como huellas perdidas las instrucciones para todo el que quiera ser novelista. Es uno de los artífices más consciente de todas esas herramientas del novelista a pesar de esa imagen que quiere proyectar de anti teoría y anti-intelectualismo”.

Conrado Zuluaga: “Nabokov, antes de escribir Lolita, era profesor de literatura. En el texto de introducción al curso, ‘Buenos lectores o cómo ser amable con los autores’, termina diciendo que hay tres facetas para evaluar un escritor: La del narrador, la del maestro y la del mago. El mago. Les hablo de esto porque no concibo otro García Márquez. Puede sonar un poco brusco pero no me interesa el García Márquez padre de familia, el político, el mediador en conflictos internacionales… no me interesan. Me interesa el que cuenta cuentos, nos enseña cosas sin darnos sermones y nos hace juegos de pólvora, el prestidigitador. El puro mago. Ese es el que me interesa, los otros no. Me interesa ese que, con una frase, logra hacer magia”.

Kate Hornre: “Lo que me engancha de García Márquez es la literatura. Pero no hubiera sido posible convertir a Macondo, o Aracataca, en un mito global sin haber vivido los momentos más importantes de la política internacional, sin haber vivido en Europa, México, Cuba, la Unión Soviética, sin haber vivido esos momentos tan tumultuosos para luego sentarse a escribir Cien Años de Soledad”.

Aracataca Gabo, Kienyke

Gabo como desafío

Juan Gabriel Vásquez: “Es cierto que muchos escritores nóveles se preguntan: ‘¿Cómo hacemos los novelistas jóvenes para sobrevivir a la imagen de Gabriel García Márquez?’ A mi modo de ver es un malentendido porque supone que la influencia sobre un autor es territorial y no es así. Uno busca influencias en todo el panorama de la literatura… García Márquez no es para mí un peso, no es una losa con la que tengo que cargar. No es un ataque contra el cual tenga que defenderme. Porque aparte de lo que me ha marcado su ejemplo influyó decisivamente en mi vocación: Cien Años de Soledad fue uno de los dos libros que me convencieron de que quería ser estor, escritor… Aparte de todo eso, las influencias que tienen mis libros las he ido a buscar a otras partes, no dentro de las fronteras colombianas… Sin Cien Años de Soledad no existiría la obra de Salman Rushdie, un indio que trabaja dentro de  esa tradición de realismo mágico. Sin Cien Años no existiría en la literatura Peter Carey, un australiano que confiesa abiertamente la importancia que tuvo García Márquez para él. Tampoco existiría la obra de un nigeriano como Ben Okri, o de un chino, como Mo Yan, ganador del Nobel hace dos años. La obra de García Márquez ha dejado un rastro en toda la literatura universal”.

Conrado Zuluaga: “Para mí el gran desafío es aprender de él algo. Levantarme todos los días con la certeza de lo que quiero hacer. Un poco lo que dicen los dos primeros versos de un poema de Mutis: ‘Que te coja la muerte con todos tus sueños intactos’. García Márquez tardó veinte años en aprender a escribir Cien Años de Soledad. En un país como el nuestro donde todo se improvisa, donde todos pontificamos sobre todo, tomarse la paciencia para aprender a hacer algo es muy importante”.

Kate Hornre: “Gabo dijo que no hay ni una sola palabra de sus libros que no tenga un origen en un hecho real. Pero él tiene el poder de un mago. Para mí, el gran reto es plasmar, cómo llegar a la esencia de él y de su realismo mágico en mi documental”.