Maduro, un ‘pesado’ del rock

Maduro, un ‘pesado’ del rock

12 de mayo del 2017

En las últimas horas se confirmó que Paul Gillman, considerado por muchos el rockero más importante de Venezuela en la historia, era retirado del cartel principal de Rock al parque 2017. Este hecho sin precedentes fue debido a la postura política del músico, que abiertamente ha expresado su respaldo al cuestionado gobierno de Nicolás Maduro.

No existe solo una relación de apoyo mutuo entre el músico y el presidente venezolano. Detrás hay mucho más, e incluso se puede hablar de una amistad que nació hace cerca de cuarenta años, cuando Gillman iniciaba su carrera en los escenarios.

Por ese entonces, finales de los setenta e inicios de los ochenta, la escena del rock en el vecino país era liderado por Power Age, banda liderada por Gillman, y Enigma, cuya voz líder era la de un joven perteneciente a la la Liga Socialista. Con su vistoso mostacho, melena abundante, y tocando el bajo, Nicolás Maduro ‘rockeaba’ y ponía a bailar a los venezolanos por televisión nacional.

Así se puede ver en el siguiente video, en el que Enigma se presenta en en canal Venevisión. Como se escucha, sus letras expresaban abiertamente su posición política, la cual lo llevó años más tarde a abandonar la música e iniciar una carrera en esté ámbito.

Los años pasaron y Maduro pasó por otros oficios como guardaespaldas y conductor de camión. Luego llegó a acercarse a Hugo Chávez, dedicándose de lleno a la política. Pero su pasión por el rock perduró hasta ahora.

Muchos han calificado al presidente de improvisar, de ser ignorante y muchas cosas más. Incluso sus errores al hablar, las llamadas “maduradas”, se han vuelto virales, porque sus equivocaciones despiertan miles de carcajadas.

Pero cuando habla de rock, no se equivoca. Puede que su pronunciación no sea la adecuada, que no diga “Woodstock” sino “Wuston”, como se ve en el siguiente video, pero sabe de la historia de este género, sus orígenes, los principales artistas, incluso momentos importantes como la actuación de Jimmy Hendrix en el mencionado festival.

Nicolás Maduro no es el único mandatario que simpatiza con el rock. Según la revista Rolling Stone, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, también gusta del sonido estridente de las guitarras eléctricas. AC/DC, Aerosmith, Queen, Paul McCartney, Crosby, Stills, Nash & Young, y Bob Dylan hacen parte de sus favoritos.

Incluso ha llegado a admitir que entre sus canciones favoritas se encuentran “We’re not gonna take it” de Twisted Sister y “Sugar Brown” de The Rolling Stones.

Barack Obama, en cambio, gustaba de un rock mucho más suave, como el de The Beach Boys, aunque nunca negó que sus principales debilidades en la música eran el blues y el jazz. De ahí que en varios playlist que creó para Spotify con sus canciones favoritas incluyera a Nina Simone, Billie Holliday y Aretha Franlklin.

Pero el rock y sus variantes no es el ritmo preferido de todos los gobernantes. Juan Manuel Santos, por ejemplo, prefiere la música clásica y el vallenato. Pero también tiene un pasado interpretando la gaita escocesa, que conoció mientras estaba en la banda de guerra de la Armada.

La estrecha relación entre la política mundial y la música es algo que hace muchos años se evidencia. Uno de los rasgos más recordados de Adolf Hitler es su declarada pasión por las óperas de Richard Wagner, como Lohengrin, Tiefland, los maestros cantores y Tristan e Isolda.

Comentan sus biógrafos que en ellas veía el espíritu germano y de la raza aria. Pero no toda la música clásica le agradaba. Por ejemplo, siempre manifestó que no le gustaba Mozart. También se sabe que prohibió las obras de Félix Mendelsohn por ser judio.