No al aborto: si no hay pobres, ¿de qué viviremos?

Jue, 13/10/2011 - 06:00
Y ahora con esta vaina tremenda de la derrota de los Arzobispos Ordóñez y Corzo, de Dios y del Partido Conservador en el tema de la prohibición total del aborto ¡no

Y ahora con esta vaina tremenda de la derrota de los Arzobispos Ordóñez y Corzo, de Dios y del Partido Conservador en el tema de la prohibición total del aborto ¡no nos vengan a salir con el listado de todos los muertos en los que hemos tenido que ver!

Eso ya lo sabemos y precisamente queremos que vengan cristianos al mundo para reemplazar a los 400.000 muertos de la guerra que nos tocó librar qué día con los liberales, los 200.000 de la de ahora, los 100.000 desaparecidos, sin contar las necesarísimas masacres antisubversivas de nuestras tropas digamos “paralelas”.

Si justamente lo que queremos es que nazca mucha gente, muchos posibles soldados y bacrimes, muchos obreros y campesinos y empleados. Si no hay gente pobre, mal alimentada e ignorante, ¿De qué va vivir la gente de bien? ¿Cómo podemos mantener la cuota y la estadística de la gente que se muere de hambre o de enfermedades curables, la cuota de niños mal nacidos y demás, si no llegan al mundo muchos ejemplares? Es una cuestión técnica de equilibrio demográfico, ¡carajo!

Es un asunto de trabajo, de fuerza laboral. ¿Se imaginan ustedes si fueran menos los posibles explotados? ¿Se imaginan qué pasaría si faltara la mano de obra? Pues los salarios serían altísimos, todos esos hampones obreros se sindicalizarían y joderían a diario. Por ello, resulta evidente que tanto el condón como el aborto son enemigos del libre mercado, de la macro economía y de la democracia, en consecuencia. ¿O es que acaso es democracia que unos nazcan para llevar del bulto y otros no? Aunque hay veces que me arrepiento y siento que ciertos enemigos de la gente de bien, como el tal Petro o el Robledo, han debido ser abortados. Pero católicamente controlo estos pensamientos vesánicos.

Nosotros lo que le proponíamos al Senado, junto con su eminencia Alejandro el Glande, era simplemente dejar venir al mundo inclusive a niños malformados cuyo destino es aumentar las estadísticas para que el estado le gire más dinero a las beneficencias, de donde sacamos (las cosas por su nombre) alguna de la platica con la que financiamos justamente nuestra llegada al Congreso. ¿O es que los liberales y los de La U no se benefician de la misma inteligente y dinámica costumbre?

Y como todo esto es demasiado pragmático, pues nos ha tocado revestir esta realidad económica y esta necesidad social, con ropajes eclesiásticos, con ornamentos católicos, con cortinajes de moral y de cantos por la vida, con la mitra y el báculo del insigne Procurador Ordóñez, devoto, alma pura, sagaz inquisidor, beatífico abogado y arrepentido pecador.

Claro que como no todo ha de ser rigor; yo sí estoy de acuerdo con que, por ejemplo, como en el caso de mi hijo Ernesto Cínico que dejó preñada a una india sirvienta, los muchachos decentes puedan enviar a sus mozas, guisas, mantecas, queridas, o como se las quiera llamar, a esos lugares en donde se les hace el aborto de manera discreta.

Como se trata de algo semi legal, pues no hay problema. Es como cuando a uno le da por la cacorrería con muchachitos, que no está bien vista pero ¡qué carajo! O como cuando uno se aprovecha, por ser un elegido, de las subalternas en la oficina o en la campaña electoral, para pedirles que le alivien las tensiones pélvicas…. Una cosa es la ley y otra la costumbre. Una cosa es hacer vainitas por ahí y otra dejarse pillar. Ya lo dijo el más grande de todos: hay que saber manejar el gustico y sobre todo encaletarlo cuando es demasiado pecaminoso. Y lo digo yo, que soy abogado penelista, jejeje.

Era de esperarse que izquierdistas y liberales festinaran en el Senado nuestro lindo proyecto de prohibir todo aborto. Pero lo que sí me sorprendió, es que mujeres, que son las más favorecidas con la posibilidad de ser madres, así sea de un basilisco, se opusieran a nuestra tesis.

¿Serán tan brutas en general que no entienden que el aborto no les conviene? ¿O es que acaso –como dicen– su cuerpo es de ellas? Ni más faltaba ¡carajo! El cuerpo femenino es un objeto destinado a la reproducción y a satisfacer el placer de los varones.

Traidora la Karime Mota, senadora de pacotilla. Somos los machos con cojones henchidos de orgullo, quienes hemos construido este país… viejas brujas como la tal Mónica Roa, precursora del horror del aborto legal y sacerdotisa del demonio. O es que por ejemplo… ¿Leonel Álvarez tiene tetas? ¿O Álvaro Uribe usa cucos? ¿O Juanes tiene liguero? ¿O José Obdulio compra tampax?

Afortunadamente en medio de la ordalía de las feministas, los sediciosos y los cachiporros, surgen del fondo de la reserva ética voces como las de Enrique Gómez Hurtado, quien por experiencia y estadística propia ha practicado lo que afirma: que sólo se puede tener el gustico para reproducirse. ¡El resto es pecado y abuso!

A no ser que sea “porfueriando”, donde uno puede armar la polvareda que se le dé la gana porque nadie le va a contar los voladores. A propósito, no debo dejar pasar por alto las barbaridades de la Fanny Kertzman, vieja impura que escribe en esta misma vaina, que es de las nuestras pero que la lascivia se la está llevando al infierno...

Es el momento de reconocer los ingentes esfuerzos prohibicionistas de un ángel azul, como el senador José Darío Salazar, presidente del partido de la Virgen María. ¡Sí! Iremos a un referendo para que sea el pueblo quien decida si quiere o no el aborto. Y triunfaremos, y lo erradicaremos. En este país, con el apoyo del Supremo Uribe, tenemos convencidas a grandes mayorías que quieren estar jodidas y llenas de críos hambreados. Porque ese es un reto que les pone Dios para en la otra vida coronar el paraíso.

El masoquismo es la salvación de las almas. En eso consiste ser un buen católico. En sufrir por los demás, sobre todo cuando los otros son los porta estandartes de la fe y de la riqueza. ¡Carajo, qué vaina tan bien pensada y tan impecablemente desarrollada a lo largo de 500 años! ‘¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Opus Dei!

De otro lado, pido sanción a la gente indisciplinada de la Unidad Nacional y del uribismo, que se opusieron a nuestro proyecto. Por ejemplo, que le quiten los micrófonos de Nuestra Tele a Armando Benedetti, hombre de costumbres promiscuas. Sanción para el médico Roy Barreras, por traición. Que Juan Lozano le quite el saludo.

Destaco aún en la derrota la labor de gladiadores de nuestros senadores en la comisión primera, quienes desde ya se han garantizado su entrada al reino de Dios. (Lástima que el nuestro no sea como el de los musulmanes, lleno de chicas, jejeje... pero eso algo nos inventamos, una Piscina, por ejemplo, para que el paraíso sea del putas).

Llamamos una vez más a la resistencia contra la ley a los médicos para que no practiquen abortos. Uno se puede ensuciar las manos de sangre adulta y sabemos que es necesario para mantener el poder, pero no de sangre no nata. Nos dirán doble moralistas… ¡Y triple, y cuádruple y qué! Somos los representantes (y senadores) de la moral en la tierra y en consecuencia la administramos como se nos dé la gana.

Y si son criminales las hembras que abortan, aún si han sido violadas o si portan fetos malformados. Y lo son porque, dejémonos de vainas, hay en la mujer de manera innata una tendencia al crimen. Al fin y al cabo, son Evas.

Nuestra lucha por regresar al convento a esta sociedad pecaminosa no cejará. Así seamos minoría, toda Colombia debe regresar al estado religioso, a la fe, al conservatismo. Y si no, pues ¡bala señores!

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