Petro y sus amigos incómodos

Publicado por: admin el Vie, 08/02/2013 - 09:36
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El nombramiento del nuevo presidente de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), Fernando Gómez Franco, no habría sido tan controvertido si no fuera porque a inicios de esta semana se conocieron pol
Petro y sus amigos incómodos
El nombramiento del nuevo presidente de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), Fernando Gómez Franco, no habría sido tan controvertido si no fuera porque a inicios de esta semana se conocieron polémicos tweets escritos por él, que dejaron ver su forma indecorosa de opinar sobre campañas electorales, el Gobierno Nacional, el aeropuerto Eldorado y hasta las cuentas de twitter en los moteles. Su forma de aparecer en la agenda pública le significó numerosas críticas tanto a él, por procurar asumir la que para muchos es la joya de la corona del  Distrito, como  al Alcalde por apoyar la asunción de Gómez Franco, considerando que para numerosos sectores político no reunía las condiciones para dirigir la entidad. Fernando Gómez ni siquiera se había posesionado en el cargo y la incertidumbre de su gestión ya hacía temblar las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá: se desvalorizaron en casi un 5% durante la semana del escándalo. Además, posteriores investigaciones de prensa dejaron ver que, presuntamente, Gómez Franco se enfrentaría a un conflicto de intereses debido a una asociación que sostuvo hasta el año 2011 con el empresario bumangués Danilo Romero, quien habría hecho aportes de dinero a la campaña a la alcaldía de Gustavo Petro. En últimas, la presión sobre el nombramiento terminó por derribarlo, y mientras trascendía que el mismo Fernando Gómez habría sugerido al alcalde Gustavo Petro hacerse a un lado para evitar más daños a la entidad,  la junta directiva de la EEB reunida el viernes coincidió con la inconveniencia del nombramiento. La investidura prevista para el lunes fue cancelada. El episodio volvió a arrastrar las miradas críticas contra el Alcalde de Bogotá. Además, sugiere una tesis que varios analistas han atribuido como la razón de los malos momentos que enfrenta el gobernante. ¿Estará bien rodeado Gustavo Petro? ¿Ha sido acertado con el nombramiento de varios de sus funcionarios? ¿Por qué algunos de quienes iniciaron siendo sus amigos, terminan muchas veces como sus mayores adversarios? Si bien muchos atribuyen las decisiones más controvertidas a malos asesoramientos, como la que desembocó en la crisis de las basuras a finales de año 2012, otros dicen que la opción de Petro de citar al Palacio Liévano solo a sus más cercanos hombres y mujeres de confianza, y abstenerse de pensar en equipos más gerenciales, tendría algo que ver en sus momentos difíciles. A esto se suma que varios de sus funcionarios han resultado envueltos en problemas como inhabilidades, las cuales también aportan a los obstáculos de gobernabilidad del equipo de la “Bogotá Humana”.
Maria Valencia
La salida de María Claudia Valencia de la Secretaría de Hábitat provocó la renuncia de Daniel García Peña, un hombre muy cercano a Petro. Foto: Alcaldía de Bogotá Los momentos difíciles empezaron en junio de 2012, a cinco meses de iniciar su mandato. El alcalde Petro pidió la renuncia protocolaria de sus doce secretarios en un intento por reestructurar su despacho. El remezón venía acompañado de comentarios sobre las constantes diferencias entre el gobernante y algunos en su equipo. Y aunque este tipo de decisiones es considerado como “normal” al inicio de un mandato, algunas de las salidas que él firmó levantaron cayos. La remoción de María Claudia Valencia, entonces secretaria de Hábitat, provocó la posterior renuncia de uno de sus más cercanos amigos, Daniel García Peña, quien encontró injustificado el revolcón de gabinete. En una carta, el entonces asesor de la Alcaldía para Relaciones Internacionales hizo famosa la frase de la que se aprovecharon sus críticos: "Un déspota de izquierda, por ser de izquierda, no deja de ser déspota". Casi en paralelo el Alcalde no había encontrado alguien que resistiera los pesos de la administración de Transmilenio. Muchos calificaron como inadecuados los nombramientos de los gerentes iniciales, algunos de ellos que terminaron en distanciamientos con Petro. Por ejemplo, hasta abril de 2012 estuvo Carlos García al frente de la empresa de transporte masivo, quien durante sus primeros meses sorteó una crisis administrativa por la renuncia de seis de los directivos. Su salida la atribuyó al cansancio causado por el inicio de la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público. En seguida asumió Fernando Rey, quien aguantó hasta agosto. Al parecer la presión del cargo fue el principal motivo de su dimisión, pero entre otras razones también confesó que hubo diferencias entre él y otros funcionarios del distrito. El alcalde Petro nombró luego a Rafael Sarmiento Lotero, pero a partir de denuncias de inhabilidades, el economista no pudo juramentar. Y si la tercera no fue la vencida, en octubre asumió Fernando Sanclemente, quien hasta ahora permanece a la cabeza del sistema Transmilenio. El equipo de gobierno en su interior ha sufrido fisuras, algo que se podría entender como normal en un gabinete diverso y grande. No obstante se sabe que algunos de sus asesores no han sido muy amigos del gerente del acueducto de Bogotá, Diego Bravo, a quien culpan de uno de los momentos más difíciles de la alcaldía: el escándalo por el nuevo modelo de recolección de basuras. Bravo es acusado de asesorar de manera inadecuada a Petro y ser también responsable de los sobrecostos generados por la crisis. El Alcalde no ha permitido su salida. Incluso su mano derecha, el secretario de Gobierno Guillermo Asprilla, no ha sido ajeno del escrutinio público. La Procuraduría lo destituyó e inhabilito por 12 meses para ejercer cargos públicos, al ser hallado responsable de ocupar un puesto con el Estado mientras representaba como abogado a un grupo de personas que demandaron al Distrito como damnificados del relleno de Doña Juana. Mientras apela este fallo de primera instancia, Asprilla puede mantenerse en el cargo. Telésforo Pedraza El representante Telésforo Pedraza es uno de los políticos más críticos de la la administración de Petro. El equipo que aún 'no cuaja' Telésforo Pedraza, representante a la Cámara por Bogotá del partido Conservador, crítico al desempeño de Petro como alcalde, rechazó en su momento el nombramiento a la presidencia de la Empresa de Energía de Bogotá de Fernando Gómez Franco. “Cómo puede nombrar a la gerencia a una persona con cuestionamientos y sanciones en algunas electrificados del país, que es vulgar en twitter y le aportó en campaña”, argumentó. Pedraza aprovechó el ejemplo de Fernando Gómez, quien finalmente no será el presidente de EEB, para hablar de la inestabilidad del gobierno del alcalde por cuenta de sus funcionarios. “Es una vergüenza para la ciudad. ¿Cuántos secretarios de gobierno ha tenido?, ¿cuántos asesores le han renunciado?, ¿Cuántos funcionarios lleva en entidades sensibles como la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp)? Solo ahí lleva cuatro funcionarios, y ni hablar de los tantos gerentes de Transmilenio”, precisó. En opinión del congresista podrán venir más cambios de otros funcionarios, algunos por decisión del alcalde y otros por renuncia. El gabinete de Gobierno aún no termina de fortalecerse.  En palabras más fuertes Pedraza aseguró: “Yo he defendido la presencia  de Petro en la actividad política. Pero una cosa es que fue bueno mientras actuó como senador, y otra  diferentes es que se haya convertido de la noche a la mañana en un pequeño dictadorcito; ahora será llamarlo ‘Petro Luis XIV’. Es un déspota”, concluyó en referencia a posibles diferencias entre el alcalde y algunos de los exfuncionarios, que habrían motivado varias renuncias en su equipo. Lea también El excéntrico médico que salvó a Petro La mujer que no quiere que Petro la ignore