Un gol de Colombia por la reconciliación

20 de junio del 2018

Así vivieron el partido de Colombia en una zona de capacitación

Un gol de Colombia por la reconciliación

El fútbol no es simplemente un deporte. Además de ser una de las actividades más populares del planeta, sobre todo en época de Mundial, el fútbol representa un elemento común que no distingue raza, sexo, clase social o ideología política, para hacer realidad su capacidad de unir y construir lazos de solidaridad y sociedad.

Este deporte logró silenciar en Colombia las balas de los fusiles para convertirlas en disparos hechos con un balón de fútbol y los gritos de guerra los transformó en celebraciones de gol.

Aunque parezca una historia de ficción, en este país que ha pasado por más de 50 años de conflicto, el “deporte rey” sirvió para aportarle a la reconciliación.

Un ‘abrazo de gol’ demostró que en Colombia se puede hacer realidad lo que se creía inimaginable, el fútbol fue una razón para unir al país y permitió citar a excombatientes de las Farc, el ELN, las AUC, integrantes de la Policía y el Ejército y a víctimas del conflicto armado para dialogar y hacer actividades de reconciliación en un escenario de paz.

Por medio de un ‘gran partido de fútbol por la reconciliación territorial’, entidades como la ONU, la Gobernación de Antioquia, el Ejército, la Policía y la Confraternidad Carcelaria de Colombia, se unieron para crear un evento de dos días llamado Golpe de Estadio 2, que permitió que quienes antes se buscaban para matarse, se reunieron para jugar y disfrutar el fútbol.

“El fútbol es una puerta distinta y novedosa para abordar temas complejos como la reconciliación y para buscar caminos que permitan tener a muchas personas pensando en reconciliarse y abrazarse para no perpetuar la guerra”, aseguró el coordinador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD en Antioquia, Carlos Iván Lopera, en conversación con Kienyke.com

Un partido por la reconciliación

Golpe de Estadio 2 fútbol para la reconciliación fue un escenario de convivencia y respeto que reunió en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación en la vereda de Llano Grande, en Dabeiba, a quienes antes se cruzaban matarse y ahora se citaron disfrutar y jugar al fútbol.

Esta actividad junto con su nombre surgieron a propósito del cumplimiento de los 20 años de la película colombiana Golpe de Estadio que fue dirigida por Sergio Cabrera. En esta producción lanzada en 1988, combatientes de grupos guerrilleros e integrantes de la Policía se hacían una tregua y se unían para verse el partido que Colombia le ganó por cinco goles a Argentina en las eliminatorias al mundial de Estados Unidos 1994.

Para su secuela, la película se llevó de la ficción a la realidad y no fue para una tregua, sino para ‘jugarse’ un ‘partido’ de cerca de dos días que incluyó la proyección de la película, un conversatorio comunitario, la proyección del partido de estreno de Colombia en el Mundial Rusia 2018 y la realización de un partido de fútbol entre excombatientes.

Pitazo inicial para el diálogo

Al empezar, Golpe de Estadio 2 reunió a la comunidad del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación para ver la película. Durante la proyección, los antiguos combatientes en proceso de reincorporación se divirtieron, se asombraron vieron una interpretación de su antiguas vidas en el contexto de conflicto armado.

Luego de ver la película, algunos excombatientes como Pastor Alape, de las Farc, Felipe Torres del ELN, y Ernesto Baez, de las AUC, se sentaron junto a víctimas del conflicto armado como Yolanda Perea, víctima de las Farc, y Teresita Gaviria, líder de las Madres de la Candelaria, para conversar sobre el perdón, la reconciliación y la paz de Colombia.

“Al comienzo de la película hay un letrero que dice ‘esta película no está basada en hechos reales, ojalá que sí’, han pasado 20 años y veo que ese letrero ya perdió vigencia porque realmente sí fue posible hacer la paz”, dijo Sergio Cabrera, director de Golpe de Estadio, durante el conversatorio.

En el resumen de ese ‘primer tiempo’ jugado, los antiguos combatientes y las víctimas lograron compartir palabras de reconciliación donde manifestaron que jamás imaginaron que verían una imagen de ex integrantes de grupos que se asesinaban, hablando sobre la paz y llegaron a un acuerdo en que Colombia no puede perder la esperanza de vivir en paz y tener procesos inclusivos que garanticen la no repetición.

Un segundo tiempo en Rusia

El segundo tiempo de Golpe de Estadio 2, se vivió al siguiente día. Con toda la esperanza y entusiasmo de ver el partido estreno de Colombia en el Mundial Rusia 2018, la comunidad se puso la camiseta tricolor para ver el partido ante Colombia, que representaría un hito en la historia de la paz y la reconciliación del país.

El himno nacional fue cantado a una sola voz sin excepciones. Ex guerrilleros, ex paramilitares, integrantes de la fuerza pública, víctimas del conflicto y los integrantes de la comunidad se sentaron a disfrutar un partido representativo. Todos con la ilusión de celebrar los goles de Colombia en el torneo de fútbol más importante del mundo.

Durante los 90 minutos del partido hubo todo tipo de reacciones: sonrisas, ansiedad, sufrimiento, frustración, pero llegó el momento de celebración. En el minuto 38 del primer tiempo, un gol de Juan Fernando Quintero decretó el empate parcial e hizo saltar y celebrar a los más de 100 asistentes que veían el partido. Este gol hizo que se abrazaran los que antes fueron enemigos y ahora comparten como muestra de reconciliación.

El partido de Colombia fue una muestra clara de lo que es Colombia como sociedad, se recupera ante las adversidades y se une en los momentos difíciles. A pesar de perder con Japón por dos goles contra uno, los asistentes al evento por la reconciliación celebraron su convivencia y pusieron la esperanza para el partido siguiente ante Polonia.

Después del partido de Colombia, siguió el partido por la reconciliación entre excombatientes e integrantes de las fuerzas armadas. Este encuentro se disputó en cuatro partido y contó con la presencia de ex glorias del fútbol antioqueño como Víctor Luna, Samuel Vanegas y Diego Toro.

“El país tiene que entender que hay personas que antes se odiaban y hoy se reúnen para jugar, que antes se mataban y ahora se reconcilian a través del deporte como una muestra de sociedad”, puntualizó el coordinador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD en Antioquia, Carlos Iván Lopera.

El partido por la paz logró lo inimaginado, el fútbol demostró que puede ser un elemento transformador para silenciar las balas y generar espacios para compartir y divertirse. En esta competencia no hubo ganadores y perdedores, el único ganador fue el país, que tiene personas dispuestas para gestionar la paz y la reconciliación.

Al final del encuentro, quienes vieron el encuentro se abrazaron y celebraron unidos, compartieron 24 horas de paz y convivencia en los que entendieron que la solución no está en las armas, sino en el diálogo, en el respeto por los demás y en elementos que logran transformar la sociedad como los balones y no las armas.

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