Una ‘humilde opinión’ sobre TransMilenio por la Séptima

Foto: Google Maps

Una ‘humilde opinión’ sobre TransMilenio por la Séptima

6 de diciembre del 2017

Sandra* se levanta todos los días a las 4:30 de la mañana. Antes de las 7 tiene que estar en clase. Vive en la 151 con 8b, en el norte de Bogotá. Desde que empezó a hacer su carrera de Economía en una de las universidades del centro de la ciudad, ha tenido que hacer la misma ruta: camina hasta la Carrera Séptima, cuando aún no ha salido el sol y toma un Sitp, el 18-3. La tarea no es fácil. A veces el bus va muy lleno y Sandra tiene que esperar hasta tres rutas para poderse subir. Más se demora esperando que llegando a la ‘U’. 

 “Uno se tarda como hora y media o más, dependiendo del trancón”. A pesar de cuánto madrugue, siempre hay trancón en la Séptima. Siempre.

Si se puede sentar en el bus, cosa que casi nunca pasa, se “echa un sueñito”. Aunque si tiene quiz, intenta leer las fotocopias. Ella tiene muy bien desarrollada esa capacidad, muy propia de los estudiantes universitarios que viven en Bogotá: leer en el bus.

La idea de TransMilenio por la Séptima le suena. Dice que es crítica y que ha investigado al respecto. Al principio no le parecía pero “se puso a pensar”, y cree que podría funcionar. A ella, básicamente “le suena la cosa” porque ha hecho unos “cálculos aproximados”, y se ahorraría alrededor de una hora por trayecto.

Según el Distrito, el proyecto permitirá que viajes, que actualmente se tardan hasta 2 horas en hora pico, puedan hacerse en tan solo 50 minutos. En materia ambiental, el proyecto está pensado para mejorar la calidad del aire, al incluir buses de última tecnología (Euro 5), que disminuirían los niveles de contaminación del aire en el corredor. Esto, sumado a que con la llegada de 140 buses de TransMilenio saldrían del corredor 1.500 buses tradicionales que impactan el medio ambiente.

“Es importante contemplar otras cosas –explica Sandra–. Ver los pros y los contras. Hay mucha gente que cree que se va a hacer un grave daño ambiental. No me parece que eso vaya a suceder. El Distrito dijo que también harían plazoletas y mejoraría el espacio público. Sin embargo, ‘hasta no ver no creer’”.

Piensa en sus vecinos, y en los miles de capitalinos que, como ella, usan la Séptima todos los días y dice que TransMilenio podría ser una salida a los problemas de esa importante arteria de la capital. También entiende a los que están en contra.

“Los que están a favor –continúa–, son más que todo quienes viven en los extremos de la ciudad. Y es lo más obvio ¿no? Ahora, los que están en contra, parece que han oído distintas opiniones. Lo que pasa es que, me da la impresión, no se han sopesado bien las alternativas de parte y parte. El problema, más que el TransMilenio en sí mismo, es que no ha habido un debate abierto a los ciudadanos”.

Sandra está dispuesta a oír cada una de las ideas, las del sí y las del no. Ha visto que uno de los argumentos de los del No es que “la Séptima se va a volver fea”. Para saber eso hay que esperar. Esperar cómo avanza el Metro, y cómo se construirá la troncal.

“A mí me parece, e insisto que es mi ‘humilde opinión’, que TransMilenio por la Séptima ayudaría mucho a la movilidad de la gente que va de extremo a extremo de la ciudad. No es un secreto que hay muchos problemas, pero si la Alcaldía se sienta a oír a la gente y se intenta llegar a soluciones comunes, la cosa va a funcionar. Así es como debe ser”.

Lo cierto es que el proyecto, más allá de TransMilenio, incluye otros aspectos positivos como 11 kilómetros nuevos de CicloRuta entre la 100 y la 200 y la intervención de espacio público que traerá la ampliación de andenes (280.000 metros cuadrados de andenes) y 83.000 metros cuadrados nuevos de zonas verdes.