Verdes e inteligentes

Verdes e inteligentes

27 de octubre del 2010

Los edificios actuales en las principales ciudades del país tienen conceptos como verde, automatizado, sostenible e inteligente, que encierran la idea de que cada vez sean más seguros, flexibles y ecológicos. Estas características tienen un objetivo muy claro: incrementar la eficiencia y durabilidad de las construcciones.

Los llamados edificios inteligentes no lo son por su arquitectura revolucionaria, ni por el acabado de los materiales, sino porque integran oportunidades digitales a unas posibilidades arquitectónicas. Un edificio de este tipo busca tres grandes objetivos: confort, ahorro de recursos y seguridad. Los sistemas de energía, temperatura, comunicaciones, seguridad y mantenimiento están controlados por computador.

Es necesario que desde el diseño del edificio se tengan previstos aspectos como los ductos para el cableado. El sistema del aire acondicionado, por ejemplo, debe estar automatizado, porque representa el mayor consumo de energía y está relacionado con el nivel de confort que da el poder crear variables climáticas en el sitio.

En la parte de automatización, es necesario controlar los circuitos de iluminación del edificio para lograr ahorro de energía y la supervisión y control de los equipos electromecánicos, como los generadores eléctricos, ventilación, nivel de monóxido de carbono en parqueaderos, bombas de agua y calderas. En la parte de seguridad se requieren sistemas de detección y extinción de incendios, control de acceso, circuito cerrado de televisión y detección de intrusos.

El edificio verde, en cambio, tiene otro concepto: busca reducir el impacto de la construcción con el medio ambiente. Para lograrlo, en las construcciones verdes se utilizan materiales de bajo impacto ecológico, que transpiren y sean autóctonos para integrarse con el paisaje. Los materiales ecológicos más usados son el ladrillo cerámico, madera, piedra, fibras vegetales, tierra y morteros con cal.

Son edificios que responden al clima, requieren un menor uso de energías no renovables y siguen pautas bioclimáticas para lograr ahorros significativos de energía. En el diseño se tienen en cuenta las condiciones del terreno, el recorrido del sol y las corrientes de aire para aplicar esos criterios en la distribución de los espacios y la orientación de las ventanas. Así se hace innecesario el uso de aire acondicionado y calefacción, y se utilizan fuentes alternativas de energía, como turbinas eólicas, paneles solares y fotovoltaicos. Gracias a estas características, los edificios verdes crean un nuevo paisajismo que aporta microclimas, áreas verdes y reduce el estrés de los usuarios.

Estos edificios son una muestra de las construcciones del país que encarnan estos nuevos conceptos.

EDIFICIO INTELIGENTE DE EPM

El primer edificio inteligente del país fue inaugurado en 1997. Es un ícono arquitectónico de Medellín. Es inteligente por su autonomía de diversos servicios, la fluidez y abundancia de las comunicaciones, la seguridad en su funcionamiento y el control de bienes y personas.

Una de sus ventajas es la flexibilidad de su interior. Si en algún momento se quiere hacer alguna modificación, basta con mover piezas que permitan ajustarlo sin necesidad de romper paredes o destrozar los pisos. Los sistemas hidráulicos, el aire acondicionado, el fluído eléctrico, electrónico y el sistema de control, comunicaciones y seguridad fortalecen la autonomía, durabilidad y permanencia de la edificación en el suelo antioqueño por mucho tiempo.

Una de las características principales de este edificio es la seguridad. Los empleados y personas que lo visitan tienen que usar una tarjeta con un chip que por medio de códigos son leídas por 1.300 detectores que controlan el acceso. Además, todo el edificio cuenta con elementos estructurales antisísmicos que previenen temblores de tierra y terremotos.

Su diseño se constituyó en una innovación arquitectónica, porque proyectó luces de 36 m de altura, una amplitud inusitada en edificios de oficinas. Incluye seis torres adosadas al edificio principal, cuatro húmedas, dos al este y dos al oeste, para los sistemas hidráulicos y de aire acondicionado, y las dos torres secas, al sur y al norte, para sistemas eléctricos, electrónicos, de control, de comunicaciones y de seguridad. Con ello se refuerza la autonomía y permanencia de la edificación.

EDIFICIO INTELIGENTE DE LA CÁMARA COLOMBIANA DE INFRAESTRUCTURA

En septiembre pasado se inauguró este edificio, que cuenta con una estructura que garantiza el ahorro económico por cuenta del aprovechamiento de la energía. Al considerar de forma integral el enfriamiento y la generación eléctrica como un único sistema, reduce en 710,8 toneladas al año los gases de efecto invernadero emitidos por su funcionamiento.

Para lograrlo, su fachada flotante con vidrios de alta tecnología tiene un diseño bioclimático que reduce la inversión en equipos de enfriamiento. Además, utiliza ocho micro turbinas a gas de 200 kilovatios de capacidad cada una, que, junto con el sistema de enfriamiento del edificio, optimiza hasta 40% el consumo total de energía.

El costo total del proyecto fue de cincuenta millones de dólares. Por su parte, el sistema de autogeneración de energía costó cerca de ocho mil millones de pesos, del que se espera un retorno de esta inversión en cinco años, reflejada en un menor consumo de energía.

EDIFICIO DE INGENIERIA DE LA UNIVERSIDAD EAFIT

Inaugurado a finales de agosto de 2010, este edificio cuenta con recursos de alta tecnología y fachada verde. Sistemas de recolección y reutilización de aguas lluvia, iluminación eléctrica de bajo consumo y flujos de aire para la optimización en el uso del aire acondicionado.

La fachada, que da al sol naciente, está protegida por una serie de columnas que generan la sombra adecuada para evitar la intensidad del sol en la mañana. Por otros dos costados, en vez de vidrios o muros, tiene una pared vegetal de 15 m de altura y alrededor de 115 m de largo, que cumple la función de ayudar a la regulación del clima dentro de las diferentes áreas de trabajo. Esto es posible a unos contenedores exteriores para la siembra de algunas especies de plantas que irán de forma ascendente, enredaderas, que cubrirán el edificio para romper los rayos del sol.

El espacio está diseñado a partir de la palabra tecnología y la divide en dos: la tecné, palabra griega para la técnica, está ubicada en las primeras plantas, donde se encuentran las máquinas para fabricar los productos; y el logos, que dota los oficios de conocimiento y de pensamiento, está en los pisos superiores.