En 35 años de vigencia de la Constitución de 1991, la moción de censura no ha destituido a ningún ministro en Colombia. El Congreso la ha usado para abrir debates de control político, pero nunca ha reunido los votos necesarios para sacar a un funcionario del cargo.
La moción de censura existe para una decisión concreta. El Congreso puede separar del cargo a un ministro después de un debate y una votación. No basta con cuestionamientos en plenaria ni con titulares. La salida se define en el conteo.
El punto clave es la mayoría absoluta. La moción solo prospera si obtiene la mitad más uno de todos los integrantes de la corporación que la tramita. El umbral no depende de la asistencia del día. Depende del número total de curules.
Con esa regla, el debate es el paso previo. La decisión llega cuando se suman votos y se cumple el umbral.
El debate de la mayoría absoluta
Si la moción alcanza la mayoría absoluta, el efecto es inmediato. El ministro sale y el Gobierno debe recomponer su equipo. También queda una señal institucional de fuerza. El Congreso muestra que puede imponer un costo real.
Si la moción no alcanza el umbral, el ministro continúa. El Gobierno deja claro que conserva apoyos suficientes para sostenerlo o para bloquear la votación. Ese resultado también produce efectos. Ordena las lealtades y deja un mapa de mayorías.
¿Por qué casi nunca llega a destitución?
El obstáculo es el umbral, no el trámite. La mayoría absoluta obliga a construir un bloque amplio y mantenerlo unido hasta el momento de votar. Ahí se caen muchas mociones.
Además, las ausencias cuentan. Como el umbral se calcula sobre el total de curules, una silla vacía no ayuda a la moción. La deja más lejos del número exigido. En la práctica, la disciplina y la asistencia pesan tanto como los argumentos.
Por eso el mecanismo termina funcionando como prueba de fuerza. Mide respaldos, expone fallas y obliga a responder, pero no se traduce en la salida formal.
Renuncias durante el proceso
Hay un desenlace alterno que sí ocurre. En algunos episodios, el ministro presenta renuncia en medio del trámite, antes de que la corporación llegue a una votación definitiva. Esa salida reduce la tensión política, pero no cambia el dato central.
Una renuncia no es una destitución por moción de censura. Son decisiones distintas y con efectos institucionales distintos. La moción solo destituye cuando gana la votación.
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¿Qué sigue cuando se radica una moción?
El procedimiento es fijo. Se presenta la moción de censura, se cita al ministro, se realiza el debate y se convoca a votación. El resultado depende del conteo y del umbral de mayoría absoluta.
Mientras ese número no se alcance, el registro histórico se mantiene. Desde 1991 hasta febrero de 2026, la moción de censura no ha destituido a ningún ministro. El resultado sigue en 0.
