El Catatumbo arrancó 2026 con una emergencia humanitaria que no se cerró con el cambio de año. El desplazamiento y el confinamiento siguieron marcando la vida diaria durante 2025, con presión sostenida sobre alimentación, agua segura, salud y protección, según reportes de organizaciones con presencia en Norte de Santander.
Radiografía de la crisis en 2025
Organizaciones en terreno consolidaron que la emergencia en Catatumbo llegó a representar más del 89% del total de personas desplazadas a nivel nacional durante 2025, un dato que muestra el peso de la subregión en la estadística humanitaria del país. En la misma línea, Acción contra el Hambre señaló que en el primer semestre de 2025 se registraron más de 69.000 víctimas de desplazamiento forzado en Catatumbo, con un incremento frente al año anterior.
Informes humanitarios de OCHA también reportaron desplazamientos masivos y confinamientos desde comienzos de 2025, con activación de planes de respuesta y actualizaciones periódicas para Norte de Santander. En términos de necesidades, las cifras citadas con base en OCHA señalan que alrededor del 30% de la población del Catatumbo -aprox. 113.318 personas- estaría en situación de necesidad. A esto se suman alertas sobre afectaciones en zonas rurales e indígenas, con riesgos para comunidades como Motilón-Barí y Catalaura.
Respuesta en terreno: dónde y cómo se atiende
Acción contra el Hambre reportó operación desde su base en Cúcuta y despliegues en El Tarra, Ocaña, Teorama, Convención, Hacarí, San Calixto y Tibú, con énfasis en ruralidad dispersa y accesos complejos. A escala nacional, indicó que desde 2023 ha atendido a más de 302.000 personas, con foco en mujeres, niñas y niños, y comunidades indígenas y afrocolombianas.
Para 2025, en Catatumbo reportó apoyo a más de 48.000 personas mediante varias líneas: seguridad alimentaria (cerca de 6.300 atendidas con kits, bonos o transferencias), agua, saneamiento e higiene (más de 600 kits de higiene, alrededor de 33 rehabilitaciones de servicios y un alcance de más de 36.000 personas) y salud y nutrición (más de 7.000 atenciones y cerca de 4.800 beneficiarios, incluyendo más de 1.100 niñas, niños y mujeres en edad reproductiva con desnutrición aguda). En el pico crítico, también se registró la distribución de 300 kits en alojamientos temporales. En testimonios recogidos en 2025, el impacto se repite en una frase: "Era mi segundo desplazamiento y no quería seguir esa cadena".
Retos que quedan abiertos para 2026
El desafío para 2026 no es solo de volumen, sino de continuidad y acceso. La Unidad para las Víctimas reportó más de 109.000 personas incluidas en el Registro por hechos victimizantes en la región durante 2025, con el desplazamiento forzado como hecho predominante. En paralelo, informes de contexto advierten una crisis prolongada, con riesgo de nuevos picos por dinámicas armadas y restricciones a la movilidad, lo que encarece la entrega de ayuda y limita servicios en veredas y resguardos. La agenda tiende a concentrarse en tres frentes: sostener financiación y capacidad logística para la respuesta inmediata; proteger servicios de agua segura y salud; y mejorar la coordinación entre institucionalidad local, agencias humanitarias y organizaciones comunitarias para evitar vacíos y duplicidades.
