La crisis migratoria en el enclave español deja a cientos de niños y adolescentes sin alojamiento, mientras continúan las devoluciones hacia Marruecos.
Las autoridades también anunciaron nuevas medidas de seguridad tras el ataque con cilindros bomba que dejó 14 personas heridas, entre ellas 11 policías y tres civiles.
El atentado ocurrió durante una reunión de autoridades del resguardo Kwesx Yu Kiwe. Entre las víctimas mortales se encuentran un escolta de la UNP y un comunero indígena.