Una imagen de Abelardo De la Espriella con un arma reabre el debate sobre el porte y la seguridad, mientras Radar K pone el foco en el crimen organizado.
El Juzgado 30 Civil del Circuito de Bogotá consideró que no se acreditó una afectación concreta ni la legitimidad para representar a las presuntas víctimas.