Durante las protestas en Túnez, mientras los ciudadanos ocupaban la plaza del gobierno, líderes del movimiento de oposición pasaban entre la multitud, escaneando como agentes encubiertos, limpiando la protesta de armas que pudieran convertir una oportunidad única en un derramamiento de sangre que acabara con la vida de la protesta y deslegitimara su naturaleza democrática. Lo que los analistas no vieron fue la ingenuidad de esta actitud pacifista, propia de una democracia apenas en gestación. Por eso esta revolución árabe tiene destino de fracaso, porque si bien su motor funciona con los ideales y valentía de una generación joven que busca libertad y democracia, le falta la chispa de la violencia para encender correctamente y llegar a la meta.
Mucho tienen que aprender estas nacientes democracias de oriente medio de nosotros, un país que recién celebra 201 años de independencia del dominio español. Nuestra revolución se encendió como debe ser, con la chispa de la violencia, cuando heroicamente nos agarramos por un florero. Y esta lección la tenemos bien aprendida, porque aún hoy en día nos apoyamos en la violencia y la criminalidad para protestar. Bloqueamos el transporte público, rompemos vidrios, paraderos y automóviles, quemamos llantas y lanzamos cocteles molotov, todo hecho democráticamente y por el bien de la democracia.
Y es que si algo deben aprender las democracias jóvenes, es que la evaluación del crimen y la violencia como algo bueno o malo no es una cuestión objetiva, como intuitivamente se pueda pensar. Es una cuestión subjetiva, porque la violencia sólo es mala cuando es ejercida en contra de nuestros intereses individuales. Lo mismo pasa con la ley. Debe ser respetada siempre y cuando sea conveniente para nuestros intereses. De lo contrario, una democracia madura sabe que estos preceptos deben ser rotos inmediatamente, y que la ley queda en segundo plano frente al derecho de protestar por alguna cosa.
Un claro ejemplo de esta subjetividad es el episodio sucedido ayer 20 de Julio entre lo hackers de Anonymous y el Álvaro Uribe. En modo de protesta estos ciber-héroes “penetraron” la cuenta de Twitter del ex presidente para protestar de la manera más noble posible, cometiendo un delito informático para hacerse propaganda a ellos mismos. Pero lo que no entienden es que cuando el gobierno de Uribe chuzó las comunicaciones de opositores, lo hizo porque es un deber democrático perseguir a los que no están de acuerdo con uno, así tengan razón. Por eso está bien. Pero cometer el mismo acto, cobarde e ilegal, contra el padre de la seguridad democrática es un acto ruin y despreciable. Al menos mientras yo siga siendo uribista.
Y esta es la razón por la que fracasó el Partido Verde. Porque promovió una revolución política, moral y filosófica, pero pecaron al suponer que podría hacerse pacíficamente. El partido verde alimentó su motor con las ilusiones de los jóvenes y con aceite de girasol, pero el motor siempre tuvo que prender empujado porque nunca tuvieron la chispa de la violencia. Y una vez perdió el impulso de los millones de jóvenes que lo empujaron, empezó a desviarse a la derecha y terminó ayer estrellado contra las huestes uribistas y santistas de las que tanto difieren. Estaban destinados a fracasar por no entender el poder de la violencia para generar un cambio, poder al que paradójicamente renunciaron cuando nos hablaron de sus principios de “legalidad” y “no todo vale”. Algo de esperanza me dio ver a algunos seguidores, miembros y ex miembros del partido celebrar la hazaña de Anonymous, demostrando que entienden el subjetivismo de la legalidad, pero no fue suficiente. Afortunadamente alcanzaron a vender sus principios, ojalá por algún ministerio, antes de estrellarse.
Esta es una lección para todos los idealistas, aquí y en otros países. Las protestas no se hacen con palabras y flores. Por eso los hippies no lograron nada. Las protestas se hacen con violencia, con bala, con máscaras y pasamontañas, con rabia. No sólo porque la criminalidad está protegida por el derecho de protesta, sino porque si no se hace de esta forma, tal vez se darán cuenta de lo vacía de nuestras propuestas y promesas y nadie nos pondrá atención.
De independencia, ex presidentes, hackers y verdes
Jue, 21/07/2011 - 06:27
Durante las protestas en Túnez, mientras los ciudadanos ocupaban la plaza del gobierno, líderes del movimiento de oposición pasaban entre la multitud, escaneando como agentes encubiertos, limpiando
