Interés e incredulidad, fueron las sensaciones despertadas hace cerca de dos años cuando escuchamos una frase utópica que hoy por hoy ha sido motivo de discusión: “nuestra meta es bajar el desempleo a un digito” , la pregunta suspicaz y procaz fue ¿cuándo y cómo?; generando incentivos empresariales y por ende oportunidades laborales? O simplemente mostrar cifras maquiavélicamente estructuradas a través de una entidad muy cuestionada.
Pues la cifra revelada por el DANE es solo motivo de festejo efímero a un problema sin resolver. Aunque la tasa de desempleo registrada para el 2011 es del 10.8%, cien puntos básicos por debajo de la registrada en el 2010, es una de las más altas de la región seguido de Jamaica con 12,6% (octubre 2011); pero si lo contrastamos con economías comparativas como los países que hacen parte del MILA, se presenta que en Perú es del 7,55% en promedio y Chile del 6,8%, según cifras oficiales.
Mientras tanto la OIT dio a conocer que para América Latina y el Caribe la tasa de desempleo para el 2011 es 6,8%, lo que indica que Colombia aunque hace esfuerzos de diversos tipos para disminuir la tasa de desocupación a un digito, no está acorde con los demás países de la región. Pero quizás lo más importante de dicho informe es mencionar que Colombia ocupa el deshonroso primer lugar en la tasa de desocupación de jóvenes entre 15 y 24 años con el 21,8%, seguido de Uruguay con el 18,3% y Venezuela con 18,1%, mientras tanto Republica Dominicana obtiene una tasa del 14,7%, muy por debajo del nivel colombiano.
Sin riel no transitan las locomotoras, y sin cambios estructurales no habrá disminución real de una tasa de desempleo; no solo se puede justificar con las dificultades ambientales, es momento de hacer reformas consientes en pro del empleo; se debe generar incentivos fiscales a los empresarios como mecanismo de absorción laboral pero también poner en cintura un sistema pensional que no discrimine entidades públicas y privadas.
Interés e incredulidad, fueron las sensaciones despertadas hace cerca de dos años cuando escuchamos una frase utópica que hoy por hoy ha sido motivo de discusión: “nuestra meta es bajar el desempleo a un digito” , la pregunta suspicaz y procaz fue ¿cuándo y cómo?; generando incentivos empresariales y por ende oportunidades laborales? O simplemente mostrar cifras maquiavélicamente estructuradas a través de una entidad muy cuestionada.
Pues la cifra revelada por el DANE es solo motivo de festejo efímero a un problema sin resolver. Aunque la tasa de desempleo registrada para el 2011 es del 10.8%, cien puntos básicos por debajo de la registrada en el 2010, es una de las más altas de la región seguido de Jamaica con 12,6% (octubre 2011); pero si lo contrastamos con economías comparativas como los países que hacen parte del MILA, se presenta que en Perú es del 7,55% en promedio y Chile del 6,8%, según cifras oficiales.
Mientras tanto la OIT dio a conocer que para América Latina y el Caribe la tasa de desempleo para el 2011 es 6,8%, lo que indica que Colombia aunque hace esfuerzos de diversos tipos para disminuir la tasa de desocupación a un digito, no está acorde con los demás países de la región. Pero quizás lo más importante de dicho informe es mencionar que Colombia ocupa el deshonroso primer lugar en la tasa de desocupación de jóvenes entre 15 y 24 años con el 21,8%, seguido de Uruguay con el 18,3% y Venezuela con 18,1%, mientras tanto Republica Dominicana obtiene una tasa del 14,7%, muy por debajo del nivel colombiano.
Sin riel no transitan las locomotoras, y sin cambios estructurales no habrá disminución real de una tasa de desempleo; no solo se puede justificar con las dificultades ambientales, es momento de hacer reformas consientes en pro del empleo; se debe generar incentivos fiscales a los empresarios como mecanismo de absorción laboral pero también poner en cintura un sistema pensional que no discrimine entidades públicas y privadas.
